Oposición: campaña, tormentas y derrotas

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El tiempo va pasando de prisa y ya hace más de mes y medio de haber surgido desde las entrañas de la política la fuerza impetuosa de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), esas tres letras que vuelven a mortificar inexorablemente a la oposición venezolana que todavía anda como el viento seco, es decir, empujada por las ráfagas de su propio odio, atrapándolas en un ciclo tormentoso de muerte, terror y derrotas.

          No sólo digamos que la oposición venezolana es dañina y torpe, que en realidad es ambas cosas, sino que el pueblo revolucionario y los dirigentes y mentores del proyecto revolucionario han sido excelentes estrategas políticos para establecer las coordenadas precisas para seguir avanzando por los caminos infinitos y extraordinarios de la victoria, precisamente para defender el honor y la soberanía de la República. La política no es ensayo y error, ni mucho menos “slogan de marketing” con el que se pretende maquillar una realidad para hacerla atractiva a los ojos de los incautos y mediocres. Fue así como la oposición venezolana logró captar a unas decenas de jóvenes y “venderles” el proyecto de la “salida”, luego los “trancones”, los “poputok”; y finalmente, decirles que ellos eran “libertadores”. Al final, muchos de esos jóvenes terminaron presos y los alcaldes financistas huyendo como los propios cobardes de baja suela.

          Durante casi tres meses –cual huracán rarosky- los opositores soplaron la violencia y con el fuego de las llamas y las balas asesinaron y quemaron gente. Pero pronto llegó la ANC y con ella la victoria arrolladora de las fuerzas revolucionarias que abrieron los cauces para que el agua cristalina de la paz apagara las llamas de la guarimba y el odio. Tremenda estrategia política de Nicolás Maduro y una colosal derrota para la oposición. Sin poder reponerse del susto constituyente, se le anuncia la fecha para las elecciones de gobernadores y de inmediato comenzó esa tormenta  de truenos y relámpagos  en los templos  de la MUD. Así, como niños de pecho realizaron sus elecciones primarias, que en verdad parecían elecciones de primates, porque en las mismas hubo dientes, muelas, zapatazos, cabillazos y uno que otro puputok. Al final –según- votaron en esas primarias  unas trescientas mil personas, bien llamados escuálidos.

          En un tal plebiscito, los escuálidos opositores habían dicho sacar más de siete millones de votos, ahora sacan sólo trescientos mil. ¿Qué pasó con los otros  seis millones setecientos mil escuálidos? Simplemente las cuentas no cuadran ni cuadrarán nunca, porque la oposición es torpe de naturaleza. De allí que no vengan ahora con el cuento que arrasarán en las elecciones de gobernadores, cuando en realidad es que saldrán mas espelucados que el gallo de Piroco Matiguen, cuando combatió con el de Joropo Guarache, allá en San Miguel.

          Esa es la verdad. La oposición será derrotada en casi todas las gobernaciones  del país. Sus candidatos  tienen un plomo en el ala y con los votos le vamos a dar en la otra ala para que terminen de caer. Recordemos que la oposición le tiene miedo a las campañas porque ya están y se sienten derrotados.  Acá en el Táchira vamos seguros con Vielma Mora; así que amigo y amiga de esta tierra cordial, este 15 de octubre ¡vota por Vielma Mora, vota por ti, vota por el Táchira!

(Eduardo Marapacuto)        /

Politólogo

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