sábado 29 enero, 2022
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Pandemia y frontera colombo-venezolana

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Pável Rondón


Sugerimos a los presidentes, Iván Duque y Nicolás Maduro, que cambien su mirada y tratamiento de la frontera común. Que bañen a estos territorios de libertad y de un ambiente de buenas relaciones e integración, como fue desde hace 500 años.

Esa visión prospectiva coincidiría con las perspectivas que dejará la pandemia. Son cambios como los ocurridos durante las diferentes eras: la Prehistoria, Edad Antigua, Edad Media, Moderna y Contemporánea; a la actual, algunos ya la llaman Posmoderna. Son grandes dimensiones: políticas, religiosas, ideológicas, económicas, militares, territoriales, pandémicas, tecnológicas, las cuales se han manifestado indistintamente a lo largo de la historia, y así ocurrirá con el coronavirus, el cual ha sido el fenómeno que más ha impactado al mundo. Ninguna guerra, incluidas las dos mundiales, ni alguna otra epidemia, tuvieron la magnitud que padecemos actualmente.

Pero eso no es lo más significativo, lo necesario es descubrir los cambios que empiezan a definirse y los que constituirán la base de la nueva etapa de la humanidad. Pero, para los propósitos de este trabajo, hay un factor constante en todas las etapas de la evolución y que pretendemos relacionar con la frontera. Se trata de lo territorial, que aparece en varios momentos: la Antigüedad finalizó con la caída del Imperio Romano de Occidente, en el 476 d.C., esto implicó una reorganización territorial de Roma y de toda Europa, y el nacimiento de la Edad Media, esta finalizará mil años después con el descubrimiento de América, este hecho determinó un nuevo mapa mundial.  Otro evento territorial fue la caída del Imperio Romano de Oriente o bizantino, llamado así pues su capital estaba en Bizancio, actual Estambul. Doscientos años más adelante, 1648, Paz de Westfalia, Maquiavelo define al Estado moderno, siendo uno de sus componentes principales el territorio.

Mientras, entre Colombia y Venezuela, territorialmente se desconoce la frontera desde los centros nacionales de gobierno. El cierre de los pasos fronterizos, los impedimentos de interrelación de los habitantes de la frontera, son constantes. Vale preguntarse: ¿Qué hacemos diferenciándonos?, colocando obstáculos tácticos militares, como empalizadas o contenedores de acero para evitar que adultos y niños se encuentren con el otro lado de la frontera, o el “otro cachete”, dicen los fronterizos, viene a ser la mitad del rostro, o el otro lado de nosotros mismos. Esas medidas no tienen sentido, si un minúsculo virus nos obliga a ser iguales, a la búsqueda de lo mismo, demostrando que no somos superiores ni inferiores a los colombianos. Además, las calamidades, iguales a las de este virus y de otro tipo, pueden repetirse por el alto deterioro del medio ambiente. Por otro lado, insistimos, las restricciones no han resuelto nada, no existe un balance de alguno de los dos países que presente resultados o logros; por el contrario, han aparecido nuevas dificultades.  Entonces, esperamos que los mandatarios nacionales se encaminen por los cambios de la nueva era y construyan políticas públicas que sustituyan las decisiones coyunturales y desarticuladas de la realidad y del sentir de los habitantes fronterizos.

Esta frontera, Táchira-Norte de Santander, siempre estuvo unida, nació unida. En Tunja, 1.539 españoles fundaron esa ciudad, luego fundaron a Pamplona, después Mérida y más tarde, en 1561, San Cristóbal, esa era la ruta San Cristóbal-Pamplona. 200 años más tarde fue fundada Cúcuta. Esto significa que el Táchira formó parte del Virreinato de Nueva Granada  por más tiempo que el que ha pertenecido a Venezuela. Ahora se ha alterado esa relación, de muchas formas, como ocurre desde hace cinco años, que se les impide a los tachirenses no solo ir a Pamplona o Cúcuta, sino cruzar el puente.

Por todo ello, proponemos restablecer la territorialidad de la frontera Táchira–Norte de Santander, es decir, la vida de siempre de esta frontera. De la siguiente manera:

1.- Los gobiernos se comprometerían a no cerrar el paso de los ciudadanos por los pasos fronterizos, salvo ante alguna situación extremadamente compleja. Y de mutuo acuerdo de: gobiernos  nacionales,  subnacionales y  con los habitantes de la frontera.

2. Se crea la Zona de Integración Fronteriza Económica y Social-ZIFES, la cual  atendería lo  económico y lo social, en pro del desarrollo de la frontera. Y la integrarán los territorios del estado Táchira y del departamento Norte de Santander,

3.- Se establecería la libertad de tránsito, de trabajo y de estudio en la ZIFES

4.- Se efectuaría  una relocalización industrial a partir de criterios como la localización de las materias primas.

5. Se instituiría la Cédula de Ciudadanía Fronteriza, con un registro unitario.  Será de uso exclusivo de los habitantes del  estado Táchira y el departamento Norte de Santander.

6.- Se solicitaría a los bancos Central de Venezuela y República de Colombia un acuerdo de nivelación del bolívar y el peso en frontera, liberados de la especulación.

7. Se acordarían planes sociales para población fronteriza de ambos países.

Con estas medidas, y otras que pueden acompañar este proyecto, estimamos que: se reduce el contrabando, se incrementa la productividad, y es una alternativa ante los cambios que la pospandemia instaurará.  La ZIFES se convertiría en una referencia económica internacional; por su parte, la población superaría las carencias actuales y viviría en condiciones de bienestar como pueblo, de progreso personal, y en  tranquilidad.

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