martes 17 mayo, 2022
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Pasión por el Táchira

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 Julieta Cantos

La semana anterior hicimos varios planteamientos en torno a la ciudad, los cuales tenían que ver con: 1.Basura,  2. Seguridad, 3. Transporte,  4. Espacios públicos, y 5. Catastro, e iniciamos con la basura; pero cada uno de ellos es englobado por un concepto mayor. Por ejemplo, al hablar de basura, necesariamente hablamos de sanidad. La sanidad incluye educar a la comunidad para un adecuado manejo de residuos sólidos y líquidos, lo que implica la reducción en el consumo, la separación, la clasificación, el aprovechamiento y la disposición final de los residuos que generamos. Esto significa:

A) Se debe incorporar en las escuelas la materia del manejo de residuos.

B) Se deben instalar plantas de reciclaje, en las que el módulo educativo, para ese manejo, también esté presente. Por supuesto, estas plantas serán las responsables del procesamiento y mercadeo de los productos finales reutilizables. Aquí deberían estar presentes las comunidades con un porcentaje, ya que es a partir de ellas que se reducen, separan y clasifican los desechos. Y al hablar de comunidades, hablo de incorporar también a las escuelas por sector, ya que ellas serán las encargadas, una vez más, de formar ciudadanos responsables y ecológicos.

C) Se deben instalar recolectores en las diferentes zonas de la ciudad, incluyendo todos los sectores productivos: industriales, educativos, residenciales, recreacionales, comerciales, mercados, mataderos, otros, según las normas internacionales para su clasificación. El punto B y C, tal como lo señalamos el lunes pasado, son acciones que desde lo privado y lo público se han venido implementando. Lo aplaudimos, pero hay que seguir. Sin prisa, pero sin pausa.

D) Toda basura que no vaya a las plantas recicladoras, por sus características, debe ser dispuesta en espacios para ello, es decir, rellenos sanitarios o en su defecto vertederos. Esto significa la selección y mantenimiento de esos espacios que corresponde a las alcaldías, pudiéndose crear, en algunos casos, espacios mancomunados cogestionados por varias alcaldías. Los puntos C y D son tarea de las alcaldías, lo que significa costos, pero además un nivel de conciencia ecológica en esas instituciones, por lo que también deben participar con un porcentaje.

E) Los residuos líquidos y orgánicos deben tener un tratamiento especial, que debería ser manejado fundamentalmente por mataderos, mercados y automercados, a nivel urbano; y a nivel rural por fincas, para la producción de humus, compost y otros. No existe en nuestro estado, que yo sepa, ninguna empresa que los maneje. No son tan retribuibles, ni tan fáciles de seleccionar y procesar, además implica peligros potenciales para la salud por su alto contenido de líquido, lo que facilita la reproducción de bacterias, virus y hongos. Este debería ser un reto para las autoridades locales y regionales. Podríamos ser un ejemplo para Venezuela. De su procesamiento se obtendría la mayoría del abono para nuestros parques y plazas. Se podría estimular con incentivos fiscales. Lo mismo aplicaría para el manejo de los residuos tóxicos y altamente contaminantes, que deberían ser manejados por hospitales, clínicas, farmacias y empresas farmacéuticas, entre otros.

Es decir que el negocio del manejo de los residuos debe incluir a todos los actores que participan en él, hasta el producto final. Y en el ínterin estamos todos los ciudadanos que pagamos impuestos, como una manera de aportar al manejo de la basura, para que nuestros espacios permanezcan limpios y SALUBRES.

He aquí a todos los involucrados en la generación de residuos y desechos, otorgándoles una responsabilidad social según su categoría y/o clasificación.

Un mundo más ecológico, más sano, más vivible para todos y por todos, significa una ciudad más humana. El máximo exponente de la inserción y participación. Todos producimos basura, todos nos hacemos responsable de ella, según la porción que nos toque…y, aun así, podemos generar ingresos para mejorar y reinvertir en nuestro modelo de vida…que debemos definir en algún momento.

Nótese como a partir del término basura, que se desarrolla hasta el concepto de sanidad, involucramos un mundo complejo. Sigamos…los mercados. Los mercados, automercados e hipermercados no solo nos caracterizan como sociedad. Son puntos de encuentro, de intercambio, compramos y vendemos en ellos. Generan ingentes toneladas de desechos, pero además son los centros receptores de la producción local, regional y nacional. Es decir que incorporamos a la palabra sanidad, las palabras de producción y abastecimiento. Qué hermoso es el lenguaje y la interrelación del origen de las palabras.

No quiero dejar pasar por alto, la cantidad de comentarios de ustedes, mis lectores, en torno a este tema, pero sobre todo la inquietud que tiene que ver con el contraste de las macrosoluciones, como, por ejemplo: es mejor un gran relleno sanitario, o tiene mayor control, manejo y resultado, pequeños rellenos o vertederos por municipio. Esto lo dejaremos para nuestra próxima columna.

Y ya para concluir, la reflexión de hoy, voy a dejar abierto el siguiente argumento: No podemos dejar por fuera el elemento vital en este tema de la sanidad…el agua, lo cual implica examinar nuestro sistema hídrico, la protección de nuestras cuencas, de nuestros cursos de agua y, por supuesto, del embalse.

En un momento en que, como lo dice un video que recibí en estos días, tomó más horas de difusión y aparente indignación o solidaridad la bofetada que le dio Will Smith al presentador la noche de los Óscar, en contraposición con el tiempo destinado a discutir sobre el cambio climático y el impacto en el medio ambiente, nos hace pensar que debemos analizar muchas de las acciones que decidimos, que elegimos tomar.

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