Psicosis

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No me refiero al film de terror (aunque lo estamos viviendo) deAlfred Hitchcock y protagonizada por Anthony Perkins. No. Aquí en este artículo describiré la realidad que sufrimos los de a pie. Los que tenemos que subir el cerro donde nos esperan los carajitos con una vela encendida a las 7 de la noche y corriendo el riesgo de que se quemen las paredes de cartón, o una cobija que les sirve de cortina. O peor aún, la historia de una anciana que, sacada de su apartamento a las 3 de la madrugada debido a un ataque al miocardio, se encuentran con una travesía de 12 pisos (escaleras abajo) por falta del necesario fluido eléctrico. O la realidad de los millones de estudiantes que en el centro de la oscuridad de sus respectivas casas, a la 6 de la mañana, no encuentran el lápiz, el cuaderno, el libro, sus medias, la ropa interior; o la madre que no consigue nada para hacerle el desayuno al hijo que, cuando abre la llave del grifo, no encuentra agua para cepillarse y tiene que salir a la escuela aún en oscurana.

Pero allí no termina la odisea de “Juan Bimba” (Expresión utilizada en la llamada IV República por los que tenían el poder). Viene el “carma” del transporte público. 7 de la mañana. Las camionetas (busetas para los citadinos occidentes), no se detienen a recoger pasajeros porque “pasan llenas”. Entonces otro sacrificio opcional es encaramarse en las mal denominadas “perreras”. Dispuestos a sortear un accidente vial. (Los hemos vistos). Pero la psicosis no para allí. Ella se mantiene a lo largo del día cuando vemos o escuchamos que el carnicero de la esquina tuvo que botar (o regalar) parte de la carne que le queda para que no se le fermente, para que no se le pudra pues, por falta de refrigeración. Porque les cuento (y todos lo hemos vivido), son largas horas sin energía eléctrica en muchísimos sectores del territorio nacional.

Para complementar la faena, los anuncios de los encargados del sector eléctrico, desde hace rato mienten al soberano. Por ejemplo, ¿desde cuándo no hemos escuchado decir que el problema es de una “lagartija”, del “Niño”, de una “iguana”, producto de “saboteo”, de “grupos terroristas”, hasta “ataque cibernético”? Pregúntenle al sr Jesse Chacón, otrora ministro eléctrico que una vez se atrevió asegurar: “si en 100 días no resuelvo el problema, renuncio”. Y estamos hablando desde hace unos años. Y el susodicho anda campante como si nada. Cuanto lo ha dicho el entonces ministro Motta Domínguez (hasta de buzo se vistió). El mismísimo Maduro dijo que en treinta días estaba resuelto el problema eléctrico. Es tanta la psiquis que vive el venezolano que por “razonamiento” le llaman “Plan de administración de Carga Eléctrica”.  Miren la programación para los “cortes”: una vaina es lo que dicen y otra la que nos toca vivir. Existe una paranoia colectiva. No hay, en este momento, una situación más difícil que los cortes de luz en muchas ciudades. En el comercio, en las urbanizaciones, en los barrios, en las escuelas, universidades. Es decir, se paraliza mucho más la escaza producción de bienes y servicio. Los bancos cierran sus puertas. Los cajeros que aún quedan, no funcionan. Pero lo que nos llama a la reflexión es el hecho de que, la cúpula del régimen pregona que  Venezuela es el país con mayor volumen de petróleo, de gas, de bauxita, de oro, de agua por todos los costados, y pare usted de contar. Pero la culpa no es del régimen. Es de del “gringo” Trump y de los “apátridas” que solo desean una “invasión extranjera”.  Pero el día a día sigue en nuestras neuronas. Seguimos con la psicosis.Se abre el debate pues. alfredo.

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(Alfredo Monsalve López) /