PUNTO DE INFLEXIÓN

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El punto de inflexión es un concepto matemático que se ha trasladado a otras
ciencias o áreas del conocimiento, que describe la circunstancia en que una
tendencia gira o cambia hacia otra dirección diametralmente diferente. Ante una
coyuntura de tal carácter nos encontramos en lo relativo al distorsionado modelo
económico venezolano de condición fundamentalmente rentista, a partir de las
medidas anunciadas por el gobierno de la revolución bolivariana que entrarán en
vigencia este 20 de agosto.
Las decisiones tomadas por el presidente Maduro y su equipo gubernamental
son, a todas luces, innovadoras, audaces y pudieran considerarse como inéditas,
sin precedentes. Puestas en el papel lucen de una contundencia indudable,
capaces de darle un nuevo rumbo a la economía nacional para procurar un
modelo al tiempo que moderno, más productivo, racional y equitativo. Un modelo
asentado en los principios de productividad con equidad que procure una
economía sólida, sana, capaz de garantizar bienestar y prosperidad para los
venezolanos.
En esta coyuntura, las condiciones políticas, sociales y económicas del país se
encuentran en una realidad compleja, difícil pero al mismo tiempo propicia para la
corrección y la transformación: en lo político, un gobierno fortalecido ante la
sensible debilidad de una oposición sumida en la incertidumbre dada su carencia
de proyecto y acción política, acumulando fracasos representados en sus
opciones desesperadas resultado de ocurrencias sin sustento y con escasas
posibilidades de alcanzar el éxito en el corto y mediano plazo; un gobierno
apuntalado por organizaciones políticas y sociales de cuantiosa militancia y buen
desempeño; una base social cohesionada no obstante los feroces ataques
mediáticos e ideológicos a la población y el intento de destrucción del tejido
social; una situación económica que parece tocar fondo y exige medidas
correctivas de profundidad y fractura del sistema rentista, que por más de un siglo
ha azotado la economía nacional, en beneficio de los grandes capitales nacionales
y extranjeros; una distorsión basada en el ataque inclemente a la moneda, la
especulación, el lucro desbordado y la anarquía, solo solventables por un
ordenamiento preciso y severo; la necesidad de expandir la economía hacia metas
de productividad y explotación de las riquezas nacionales, a partir de la
racionalidad y la protección de los ecosistemas; todo ello conformando un fuerte
clima de crisis, pero igualmente, he ahí la paradoja, con una gran expectativa y
esperanza del pueblo.

Por supuesto que las medidas conocidas hasta el momento en que escribo, exigen
la revisión o aprobación de nuevas disposiciones legales para atender las
transformaciones a que se aspira. La circunstancia convierte en perentoria la
necesidad de una reforma tributaria que peche a las grandes fortunas
garantizando el cumplimiento de “que pague más el que más gana”. Igualmente,
generando mecanismos como la factura electrónica puesta en práctica en una
buena cantidad de países, la tributación mensual del Impuesto Sobre la Renta, la
incorporación a las leyes de la noción de la renta presunta tanto de tributantes
como de funcionarios, la fiscalización on line de la facturación diaria, el punto de
venta, el libro de bancos y el movimiento del inventario. Así como, elevar las
penalizaciones a la violación de las leyes con la confiscación de bienes y
capitales.
¿Será difícil, existen riesgos? Por supuesto que será tarea ardua y enfrentará
riesgos de gran magnitud. No es cosa sencilla rehacer una economía maltratada y
llevada a extremos de distorsión por una incesante guerra económica y bloqueos,
a más de los errores cometidos en la política económica y con un modelo agotado
sin remedio. No es fácil avanzar en medio de obstáculos aupados por enemigos
tan grandes tanto internos como externos. Solo la férrea voluntad del gobierno, el
pueblo y las FANB, logrará finalmente la superación de las adversidades.
Igualmente, se impone la eliminación o reestructuración a fondo de organismos e
instituciones cuyo desempeño ha resultado absolutamente deficiente y a veces
deshonroso, sobre todo los relativos al control y supervisión, la seguridad y la
administración de justicia.

 

Gustavo Villamizar D.