Opinión

Reconstruir Venezuela

12 de julio de 2021

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Alejandro Bautsta González *


«Ha sonado la hora de Venezuela, la hora de los venezolanos válidos. Por encima del dolor y la vergüenza por lo que ha sucedido, hoy más que nunca tenemos la oportunidad y hasta el desafío de rehacer un país capaz de alcanzar las metas que le ofrecen sus grandes posibilidades. No será  fácil, como nunca ha sido fácil ninguna empresa grande”. Arturo Úslar Pietri

Ante el dilema y expectativas en que está inmerso el pensamiento de los venezolanos, que con angustia y gran preocupación se devanan cavilando en el futuro nacional, vista la cruda realidad que nos envuelve, nada más apropiado que asumir el visionario mandato de este ilustre venezolano: “…rehacer el país…”

Al meditar sobre el pensamiento político de los partidos y dirigentes venezolanos, la sensatez e imparcialidad de quien observa el diario acontecer, inexorablemente llega al convencimiento de lo lejos y confuso en que se encuentra la gran mayoría de ese multifacético sector que lucha por construir la ruta salvadora que marque el camino reivindicador, conducente a la libertad, la paz, la prosperidad, confianza y armonía de este gran país.  La meditación nos permite resumir que existe incoherencia de criterios y puntos de vista en la priorización de los verdaderos problemas y estrategias para enfrentarlos. De ahí que se habla de visión, misión, premisas, pactos, entendimientos, etc., todo ello muy interesante cuando de conformar proyectos se trata, pero descuidan y para nada aluden al logro y consolidación de la UNIDAD integradora. Mientras no se logre esa UNIDAD salvadora, las intenciones de la oposición democrática, dispersa y sin liderazgo, no pasarán de ser eso: “intenciones que no germinarán”.

En varios de mis anteriores artículos publicados he venido insistiendo en la necesidad de la UNIDAD. Por su importancia, transcribo a continuación un párrafo de VIRAJE (05/07/21): ¡Venezuela debe hacer un VIRAJE! Hacer el viraje no es tarea fácil, pero es posible. El secreto está en lograr integrar la UNIDAD salvadora. Seamos optimistas. Nuestro país posee los recursos humanos, productivos y naturales, que constituyen la materia prima a partir de la cual puede convertirse –luego del fin de la usurpación- en una verdadera potencia del desarrollo en las próximas décadas. La UNIDAD requerida debe surgir del consenso serio y desinteresado de ese gran capital humano contenido en la sociedad civil organizada y en los partidos políticos serios comprometidos con el país, que creen en la recuperación y reconstrucción de su infraestructura y desarrollo. Que además sustentan sus principios ideológicos cimentados en la claridad de altos valores éticos indispensables, existiendo en sus filas, igualmente, políticos honestos de gran rectitud con alto sentido inquebrantable de su responsabilidad y acendrados valores éticos. Así, juntos: sociedad civil y organizaciones políticas son las llamadas a promover la UNIDAD salvadora que hará posible el gran VIRAJE que Venezuela necesita.

Si la coherencia y la sensatez entre políticos y sociedad civil se consolidan, cantaremos victoria y el país ganancioso saldrá avante. A lo largo de la historia, plagada de guerras y conflictos, muchos países que han quedado devastados, con muy pocos recursos humanos y materiales han sido capaces de volver a empezar y convertirse en países prósperos al cabo de pocas décadas. ¿Cuál es el secreto? Una vez arruinados, no queda sino un objetivo común para todos los habitantes: la reconstrucción nacional, con un buen plan y muchas ganas de trabajar.

Venezuela padece una destrucción sistemática. El modelo político-económico paraliza la generación de riqueza, al destruir fuentes de desarrollo y capacidades de producción. La dependencia del petróleo, la caída del Producto Interno Bruto (PIB), la inflación, la escasez, el hambre, la anarquía y, últimamente, la intromisión de sectores delincuenciales alterando la paz ciudadana, son los resultados cada vez más trágicos de este modelo. La catástrofe económica, aunada a la institucional, contribuye al declive de todos los indicadores sociales. Venezuela, que hasta hace muy poco gozaba del mayor PIB per cápita de América Latina, vive hoy padecimientos similares a los de un país en guerra.

¿Y por qué razón no comienza ya la reconstrucción? La respuesta parece sencilla: porque las fuerzas políticas del país aún no se han fijado ese objetivo. Quienes detentan el poder insisten en mantenerlo de acuerdo con un modelo totalitario y controlador, que no funciona en el plano económico, pero sí en el ámbito político. A las fuerzas de la oposición, por su parte, les cuesta demasiado coincidir en una estrategia para enfrentar al régimen. Eso será cuando logren la coherencia y cristalice la UNIDAD. Por lo tanto, a los ojos de la opinión pública dejan entrever la carencia de una visión de país y la abundancia de intereses personalistas.

En próximas entregas continuaremos ahondando en los puntos clave para la reconstrucción del país.

“Solo la unidad del pueblo y la solidaridad de sus dirigentes garantizan la grandeza de las naciones”. Andrés Bello. Poeta, educador, abogado y político de América.

*Doctor en Cooperación Internacional. Integración y Descentralización: Los Desafíos del Desarrollo Internacional

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