Repelencias 169

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Corrían los ochenta. Llegué al periódico y pregunté por el responsable de las columnas de opinión en el diario. -Ramsés Díaz León es el hombre, me dijo el encargado de la puerta.- En el segundo piso lo encuentra, me indicó. Me paré frente a la entrada y el personaje de pelo blanco me invitó a pasar. – A la orden, caballero. –Señor, traigo un escrito a ver si hay posibilidades de publicarlo en el diario. Me miró y dejó el par de hojas en el escritorio. -Déjelo por aquí a ver si un día de estos.–¿Por qué no lo revisa y me dice si vale la pena “sacarlo” aquí? Lo tomó de nuevo y lo leyó velozmente. Me miró y dijo: – Si escribe así, tráigalo los miércoles y lo sacamos todos los sábados, me sonrió. Y Así empezó la gente de estos pueblos a leer los antojos que se le ocurren a este particular amigo de todos. Ahora se corre la voz de que el papel se agotó y que no hay posibilidades de repartir el diario en los pueblos donde se originan los motivos de mis escritos… Por amor a Dios, camaradas. No es por mis repelencias antipáticas. Es por la vida misma del periodismo que les ruego que no dejen morir esta historia tan hermosa en la existencia de nuestra región andina.
Llegó el Santo Padre Francisco a Colombia. Muchas esperanzas despierta este hombre de faz sonriente. Dios quiera que nuestra nación reciba sus bendiciones, convertidas en acciones profundas para solucionar tantos inconvenientes aquí. Qué diría del empate de la Vinotinto con la Albiceleste…
¿Y si nos ponemos de acuerdo para exigir al que gane la gobernación el arreglo de todas las vías, calles, carreteras, autopistas y caminos de recua que mueren de mengua en el Táchira?
Mi tío Melquiades fue a Roma a visitar a Juan Pablo II. Dice que gastó 24 pares de cauchos, tres costales de verduras, cinco quesos ahumados y como ocho kilos de carne oriada. Dos pares de alpargatas de llanta y cuatro mudas de ropa. -Eso sí es lejos, carretico.
Argentina nos podrá meter unos mil millones de goles en otros juegos, caballeros. Pero, ese gol del chamo Murillo representa más que esa millonada que estamos dispuestos a recibir a futuro. Ahhh, qué delicia, che.
Manteca de puerco es la alternativa para las frituras en nuestros hogares. Regresamos a épocas bonitas, cuando el platico de peltre se convertía en volante del carro de carrera que imaginábamos al salir a buscar la locha de manteca donde el amigo López. Muchas veces se derretía al sol mientras jugábamos una troya a la orilla de la acera, frente al grupo escolar más lindo del mundo. El Sánchez Carrero, en Pregonero. –Traiga esa manteca ya, gritaba Aracelis desde la puerta de la casita más linda del pueblo.

Carlos Orozco Carrero