Repelencias 262

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Casi nadie le llamaba Pablo. Todos lo conocíamos como el Catire Enrique. Mejor dicho, el center field de La Grita. Le comenté sobre un jonrón que bateó por encima del asta de la bandera que está sobre la Casa del Deportista en Pregonero. -Creo que es uno de los cuadrangulares más largos que he bateado en mi vida, comentó. Yo era bueno con el guante también, Carreto. De eso podemos dar fe los que tuvimos la suerte de verlo en acción. Descansa en paz, Catire.

Cosme es un ser de comentarios lapidarios contra las decisiones políticas de alguna gente. -Pierde Macri en Argentina, le dijeron. -Eso está bien hecho, comadre. Fue su sarcástico puntillazo al referírsele la derrota del personaje que intentó sacar a su país del populismo barato y hambreador.  -La gente va a llevar leña con el alza desmesurada del dólar ante el triunfo de Cristina y sus compinches, compadre. –Eso está bien hecho también, remató. -A esa señora le han comprobado mil acciones contra la cosa pública y no recapacitan esos sureños. Cosme es un hombre serio.

Ya no se ven entrando y saliendo los empleados de la empresa de las papas fritas en La Grita. Parece que lograron su cometido los encargados de bloquear una industria  que generaba tanto trabajo para los habitantes de la región. – Mucho había durado abierta, comenta don Graciliano Altuve, proveedor de materia prima para la empresa.

El hombre agarró el pan. Lo miró con tristeza y le dijo a la muchacha del mostrador: – Entiendo que suban el precio por el problema de la harina, pero no lo enflaquen más, señorita. –Son dos aumentos cada tres días. La chica encogió hombros y sonrió, sin culpa.

Triste escuchar a los universitarios venezolanos cuando dicen que les arrebataron el sueldo sustancioso que tenían para dárselo a mucha gente que nunca trabajó en nada. Más triste es escuchar a esas víctimas apoyando su propia pobreza.

Candela en el beisbol de las Grandes Ligas. Ahora son los hijos de las estrellas de antaño los que sorprenden con su calidad extrema. Cavan Biggio, Fernando Tatis, Ronald Acuña, Nick Gordon, Bo Bichette, Vladimir Guerrero, José Martínez, Raúl Mondesí, Dereck Rodríguez y otro grupo de jugadores que amenazan con hacernos sonreír al comentar que vimos jugar también a sus padres. Eso significa que estamos viejos, Carretico.

En la plaza Jáuregui de La Grita ocurrió la fugaz conversa. El flaco Yépez saludó al señor que subía con dos plátanos y un toletico de queso. –Hay comunistas que prefieren que sus hijos huyan del país a que Maduro se vaya. El supuesto amigo le respondió: -A usted qué le importa si mis muchachos se fueron…Salí esmachetao a saludar a Cotofio. Feas esas discusiones.

Los fieles creyentes de los milagros de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba están superentrenados para esas caminatas hasta la perla del Torbes. Los vemos motivados a llegar a agradecer y pedir por el retorno de nuestros hijos a su Venezuela de siempre. (Carlos Orozco Carrero)