viernes 27 noviembre, 2020
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Repelencias 282

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Carlos Orozco Carrero

-¡Si yo fuera diputado! Este tío mío tiene unas vainas. Ahora está sacando cuentas sobre lo que podría comprar con un millón de dólares si a él le ofrecen tal cantidad de dinero para apoyar cualquier vagabundería política. –Iríamos a Londres, España, Argentina y a México, a disfrutar de tantos dólares. -Creo que también podríamos pasar a Roma y ver al papa en el  Vaticano, mi amor. –Lárguese solo, vagabundo, ripostó Pulqueria, desde el solar. –Pobres, pero honrados, como decía mi nona. –Cosme, ¿Usted va conmigo a ese viaje de placer? –No sea puerco compadre, remató el guele frito postinudo. –Sería condenar para siempre a toda nuestra descendencia en vida y muerte. –Mejor vamos a la gallera y olvidemos esta conversa, compadrito. -Vean a ver dónde van a almorzar, sentenció la avergonzada Pulqueria.

—Se los dije, señores. La carrera de caballos realizada en La Fundación a finales de año tiene su historia previa.  Resulta que el tordillo de Antonio Hojilla remató justo entrando a la plaza Bolívar de la localidad. Azul se llama el ejemplar apoyado por las mayorías campesinas. Valderrama, su rival aquella tardecita, ya lo había enfrentado en tres oportunidades. En la primera no se corrió debido a que Azul se lastimó una pata. La segunda carrera realizada en la aldea Los Altillos fue ganada por Azul. Don Ricardo se empeñó en correr una tercera y esta vez ganó con Valderrama. Por eso tanta emoción en el último enfrentamiento. Antonino y demás dueños de Azul todavía están celebrando. Se escucha que don Ricardo y don Antonio preparan una cuarta carrera, donde las apuestas están parejas y los aficionados en igual proporción. Johan y Carlos, jinetes de Azul y Valderrama, respectivamente, se preparan con fundamento para esta gran revancha triple. No quería contarles que lo más importante en el evento ocurrió en la carrera estelar entre las potras La Princesa, de Belyudez Guerrero, contra La Santa Diabla, de Ricardo García, que de santa no tiene nada. Ganó sobrada. En el fragor y el sonido de los cascos sobre el empedrado, intenté encaramarme en la acera de la placita del pueblo. Creo que calcule mal, porque me fui de jeta sobre los ladrillos. –Levanten al viejito, gritaron los muchachos. Eso me dolió más que el golpe en la rodilla,cariños.

-Si no pueden, no “brieguen”.  Es el grito de un hombre a punto de estallar por las infernales colas para surtir gasolina y los cortes de luz diarios. -Tengan piedad, camaradas.   

No olvidemos la Paradura de Niño en nuestra región andina. Es necesario que las familias tachirenses revivan esta costumbre tan hermosa, donde los protagonistas son los niños, precisamente. Llevo el tambircito para darles brillo a los aguinaldos antes del 2 de febrero, paisanos.

Queremos ferias buenas,  bonitas y con participación de todos. Estoy saliendo para el Circuito y las verondas obligadas con los amigos de siempre en Asogata. Tendremos que llevar el kerosene en una botellita plástica y unos toletes de puerco en papel de estraza con queso ahumado y pan canilla.  (Carlos Orozco Carrero)

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