lunes 17 enero, 2022
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Repelencias 366

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Carlos Orozco


Los nombres de la gente se los ponen sus padres o representantes legales. Resulta que por estos días apareció un muchacho en un país de este continente con el raro nombre de 6. Sí, 6. No se sabe si es en letras o el número. Lo cierto es que su padre se empeñó en ponerle ese nombre con el cuento de que es el sexto hijo. Dice el fulano que después, cuando esté grande, 6 se lo puede cambiar y ponerse el nombre que quiera. Ah, rigor

Estos sufrires con la Vinotinto nos hacen más fuertes a la hora de enfrentar cualquier eventualidad en la vida. No digo más, cariños.

Creo que, de todos los órganos que tenemos los seres humanos, las cuerdas vocales entran en la categoría de elemento superior en la formación del hombre. Saquen ustedes la cuenta de lo importante para el desarrollo de la humanidad que significa la voz humana. Palabras, cantos, gritos, chillidos, susurros, en todos los idiomas. Por eso es que hay que darle la importancia debida a estas cuerditas tan delicadas para la comunicación mundial.    

El que va a fiestas chupa de estas, dice el viejo refrán.  El gordo Sósimo no aguantaba tanta picada  de zancudo en aquella tarde llanera. -Creo que todos los insectos del mundo están aquí para hacerme sufrir. Se quejaba mucho y no encontraba alivio para disfrutar de aquella parrilla a la que lo habían invitado. Casi se le mete a la candela para evitar tanto martirio. El gordo no toma licor, esperanza de los borrachos para dormir en el llano. Todos entraron a considerar la situación de Sósimo. Cuando amaneció en la hermosa casa de campo de Lucho, el gordo apareció bañadito y sonriente. La señora que le sirvió el desayuno se vio obligada a preguntarle: -¿Cómo pasó la noche con la plaga, señor? -Bien, doñita. Yo agarré un frasco grande de miel de abeja que estaba en una mesita en el cuarto. -Me quité la ropa y me la eché completica en todo el cuerpo. Eso sí, amanecí lleno de zancudos pegados a la miel.  – ¿Ahora quién va a lavar esa ropa?, preguntó la señora.

Salvador Pérez, nuestro sonriente receptor de los Royals de Kansas City, sigue aumentando sus jonrones para imponer marcas en las Grandes Ligas. Seguimos imponiendo categoría con historia, señores. Noticias que alivian nuestras apetencias deportivas por estos días.

Sigue Elpidio con la idea de cambiar las partes del cuerpo humano para su capricho. En vez de cargar la batata por detrás de la pierna, mejor es ponerla al frente, donde nos proteja de una patada en la espinilla. -Va a seguir con esa bobada, grita Marucha, desesperada. -Hay que ver, cariños. Mientras más estudia, más tonterías se le ocurren.

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