miércoles 20 octubre, 2021
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Repelencias 370

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Carlos Orozco Carrero

También fui a la segunda dosis de la “Bacunha” en Pregonero. La cola se conformó a golpe de 8 de la mañana frente al Grupo Escolar “Sánchez Carrero”, hasta llegar a un salón grande dentro de las instalaciones de la institución. –Señorita, por favor, quiero ver el frasquito de donde saca la inyección. –Y, ¿eso? –Yo soy el cliente y deseo ver qué me van a poner. Después de la mirada escrutadora, recibí el pinchazo respectivo. – Caballero, me dirigí al dueño de la jeringa:  Quiero preguntar algo en nombre de todos los señores que están en la cola. Pregunte, amigo, respondió. – ¿Cuánto tiempo tenemos que esperar para tomar un licorcito?  El aplauso de todos no se hizo esperar.

Un recorrido por tierras de Uribante insufla al que lo hace una ráfaga de fuerza espiritual enorme. En la montaña baja nos encontramos con José Vargas y su familia y fue menester sacar los instrumentos y soltar unos acordes hermosos, acompañados con unos toletes de queso ahumado entrelazados con paledonia de la negra y chocolate espeso en pocillo escarolado. Una visión superior de los cerros que abrazan al pueblo de mis amores y la presencia de los amigos de siempre lo transportan a uno a épocas de juventud alegre y esperanzadora. Ustedes no me van a creer, pero quedamos añorando un trago de miche que nunca llegó al lugar. –Maldita vacuna, refunfuñó el compadre Humberto Bustamante, con letanía de Yulio Molina, José Lacruz, el propio dueño de la finca y el fulano Carreto. –Miren quién llegó ahí, dijo Wilbert Quintero. Era José Ramón Ramírez, faro de agua, el mejor maraquero de la comarca.

Especial comentario merece el conversatorio con el grupo de senderistas EKO-WALKER, organización conformada por profesionales de la educación y amigos dedicados al engrandecimiento de nuestro municipio Uribante. Alimentamos lo que significa ser de Pregonero en este mundo. Refrescamos recuerdos y situaciones donde sus padres, tíos, abuelos y demás familiares fueron protagonistas. Un alfondoque, miel de abejas, frutas deshidratadas, y media botella de miche con berros, representan el regalo que tengo en mi hogar. Creo que hace falta una segunda parte de nuestras charlonerías.

En un canal local de televisión, doña Toribia Pérez de Castizo hizo una demostración a los televidentes de la preparación de un cuchute aliñado en tiempos de pandemia. La harina de arveja, tortilla en trozos, chicharrones blanditos, una insoria de sal y un trijitico de cilantro como ingredientes del plato criollo. Lo degustamos entre todos.

Acompañamos a nuestro hermano Roger Belandria Gil en su dolor por la partida de Estella, madre ejemplar y matrona del municipio. Rubén Ramírez ofreció un desayuno madrugador para entrarle al páramo con la barriguita tibia.

Les cuento que Pregonero está muy bonito. Alumbradito y limpio en sus calles. Terencio, con su presencia permanente y su cordial hija, la profesora Rafaela, nos regalaron una suculenta sopa de arveja aliñada. ‘Pepe’ Mora, observador silencioso por excelencia, también soltó sus relatos para enriquecer nuestro repertorio. Se impuso el saludo de los amigos y la visita a mis compadres Gonzalo Guirigay, Aurora Andrade y Teófilo Ramírez Méndez. La suerte es que estuve en el cumpleaños de doña Aurora de Molina, distinguida dama uribantina, y el de ‘Tito’ Mora. Torta obligada y pasteles para todos. Advertimos a la doctora Ana de la presencia del doctor Valmore, degustador especial del dulce de higo y demás condumios fiesteros. Compadre Emiro Suárez nos protegió de la intemperie en su hermosa casa…Perdonen el reguerete, cariños.

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