jueves 26 noviembre, 2020
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Sin organización no hay victoria

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Carlos Casanova Leal

La vida política venezolana se desenvuelve en un círculo vicioso, todo se repite, y se repiten los mismos errores, nunca los aciertos, lamentablemente.

Hoy se habla de la presión social, cosa que es correcta, sin presión social no hay salida. Pero se le establece la responsabilidad de esa presión social al ciudadano exclusivamente; y no a la dirigencia. Ahí existe entonces un doble error. Primero, la presión social no puede darse sin organización, sin ella, es un llamado a la nada,  al vacío, al sacrificio; sin manera de conectar el rumbo social al objetivo planteado. Y, en segundo lugar, la organización no surge espontáneamente; tiene que tener dirección, rumbo y objetivos.

La protesta temática en Venezuela es incremental, pero sin acompañamiento político para direccionarla a un objetivo trascendente, será solo eso, una protesta y una promesa de que les resolverán lo que no les pueden resolver; en razón a que la crisis es inducida, para dominarlos por hambre y escasez, objetivo superior del Gobierno.

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) documentó 10.477 protestas durante el primer semestre de 2019, equivalentes a un promedio de 58 diarias, cifra que representa un incremento de 97 %, en comparación con el mismo período de 2018, y 112 % en relación a 2017.

La lucha política frente al Gobierno es asimétrica, no estamos luchando sobre el mismo tablero. El régimen de Maduro es rechazado por más del 80 % de los venezolanos, pero ese mismo 80 % que no lo quiere, obedece sus dictados, sus órdenes o planteamientos.

Carnet de la Patria, consejos comunales, a los que se debe acudir para la lista del gas, Clap, censo de viviendas, censo automotor, perniles, bonos, el Monedero de la Patria. Esto está sucediendo en todos los niveles.

¿Cómo enfrenta la sociedad el censo de viviendas, cuyo propósito es ubicar casas desocupadas y determinar la capacidad de ocupación de las otras? ¿Sola, sin acompañamiento y sin organización?

¿Cómo enfrenta el ciudadano el nuevo censo de gasolina, o las inhumanas colas para surtir? ¿Espontáneamente, sin organización y acompañamiento?

Es aquí entonces donde opera el régimen, territorialmente va doblegando al ciudadano, y lo va incorporando en todas las formas de dominación social, anclando sus datos al Carnet de la Patria, base de datos del próximo fraude.

La sociedad está luchando sin acompañamiento. Que esto la dirigencia lo admita sería por lo menos un avance.

Los intentos de organización de base se han mediatizado por la lucha de los partidos por tener el control de esas organizaciones; el último ejemplo es el de los Comités por la Libertad, los ciudadanos se inscribieron pero no se generaron actividades, ni de formación ni de organización; requisitos indispensables para adelantar la lucha desde la ofensiva no violenta.

El fraude electoral moviliza a las personas, eso puede ser verdad, cuando el candidato que pierde no solo admite el fraude, sino que convoca la calle. En Venezuela, el fraude es permanente, aun cuando los técnicos electorales de la MUD firman las auditorías, y no se ha movilizado a la sociedad.

¿Se sostiene una protesta de fraude en el tiempo? No, sin organización no se sostiene.

¿La calle sin retorno se sostiene en el tiempo? No, sin organización no se sostiene. ¿Se sostiene una protesta nacional por los cortes eléctricos? No, sin organización ni se convoca ni se sostiene.

¿Puede el G4 conducir a la sociedad democrática a una victoria? No, ni ellos, como expresión de partidos nacionales están organizados en las comunidades, solo existen adeptos para garantizar lealtades. Y no pueden conducir la lucha en razón a que sus intereses están de por medio.

¿Qué organización sirve para avanzar? La organización más exitosa con la que se ha contado fue la del Comando Tricolor, una organización donde todos los sectores estaban en la dirección y organización, pero los partidos no tenían la hegemonía de las decisiones, estaban sometidos a una real mayoría social.

Este modelo fue desmontado luego que Capriles ganó las primarias, que le ganó por cierto a toda la MUD, en razón a la organización. A esa estructura hoy solo le faltaría la organización y formación en la lucha no violenta para avanzar hasta derrotar el chavismo.

Apelar al ánimo que transmite la victoria democrática en Bolivia para la marcha del 16-N, es un despropósito.

Dios los Bendiga (Carlos Casanova Leal).

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