Venezuela: la escuela está en crisis

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Hoy, cuando entramos en la era del siglo XXI, cuando las tecnologías y los cambios paradigmáticos en el planeta nos invaden, nuestra nación, nuestro país, pareciera ir en retroceso. O al menos, estancado en la ignorancia. Duele decirlo tan crudamente. Pero si echamos un vistazo a la cruda realidad educativa venezolana, pues no pecamos al decir las verdades. Porque parafraseando a José Gervasio Artigas, con la verdad ni ofendo ni temo. Sabemos que la crisis es general. Se encuentra abordo en un barco llamado Venezuela sin rumbo definido. Eso lo sabe el mundo. Lo saben nuestros niños y niñas que están ávidos de educación y de formación. Que quieren desconectarse de las penurias que viven sus padres.

Si hay una crisis en la escuela, entonces hay culpables. La pregunta obligada: ¿Quiénes son los responsables? Las respuestas son pocas. Tal vez unos digan que son los padres, otros centrarán su respuesta en los docentes, mientras que la gran mayoría se la adosan al gobierno de turno. Yo me anotó en ésta última. Porque en está “revolución” (que en mi opinión no es tal), se jactan de vociferar: “Estado docente”. Un solo ejemplo de la culpabilidad del régimen, se manifiesta con algunas interrogantes: ¿cómo se explica que el  ministro de educación sea un operador político y además, no crea en la excelencia? (Esto último me lo dijo, en alguna oportunidad, el sr Aristóbulo). ¿Por qué hay suspensión de clases, por ejemplo, antes de carnaval? ¿Por qué, una vez recuperado el servicio eléctrico la semana pasada, se suspenden las actividades escolares (menos las laborales) dos días más por “asueto”? ¿Por qué razón se suspenden las clases cada vez que hay elecciones de alcaldes, gobernadores y/o presidenciales? ¿Un docente, poseedor además de cualquier cantidad de títulos y reconocimientos,se motiva cuando recibe un salario igual que un vigilante (Sin menospreciar esta labor) con ningún tipo de estudio? ¿Por qué copiar el modelo educativo cubano y no de aquel país con la mejor educación en el mundo? Se entiende que parte de la responsabilidad de la crisis en la escuela también recae en el docente. Porque aquí podemos llamarnos a la reflexión con lo que ocurre con muchos de ellos. Hay quienes no creen en los cambios para bien. Otros se encasillan en lo que Paulo Freire llamaba la “concepción bancaria del maestro” en su Pedagogía del Oprimido. 

Esta triste realidad la podemos presentar con lo que yo he llamado la “teoría del corcho”. Es decir, en una oportunidad un supervisor visitó un aula de clase en educación primaria y observó la indisciplina de los alumnos en presencia de la maestra. Entró y el silencio fue sepulcral. El supervisor le preguntó a la docente: “¿por qué el escándalo?”. La maestra le respondió: “Profe. Es que ya terminé el objetivo y estoy esperando que suene el timbre de salida”. El supervisor vio un corcho sobre el escritorio de la maestra. Lo tomó y le preguntó a los alumnos: “¿Qué es esto?” “¡Un corcho!” Respondieron al unísono. El supervisor preguntó: “¿De qué está hecho un corcho?” “¡De madera!” El director preguntó: “¿De dónde proviene la madera?” “¡Del árbol”. Y tan solo en 10 o 15 minutos, el director con el corcho en la mano los paseó por casi todas las asignaturas. Antes de retirarse le dijo a la docente: “espero que ud haya entendido”. Al día siguiente el director observó el mismísimo bochinche. Entró en el salón. Se hizo el silencio. Le preguntó a la maestra: “Profesora, ¿qué pasó ayer con el corcho?”. La maestra le respondió: “es que el corcho se desapareció”. Así andamos desde hace rato. Con los padres es otro capítulo en la crisis en la escuela. Queda abierto el debate pues.

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(Alfredo Monsalve López)