Inicio Opinión Venezuela: la escuela que tenemos, la escuela que deseamos

Venezuela: la escuela que tenemos, la escuela que deseamos

Alfredo Monsalve López

No voy a “pasearme” por el mundo educacional. Pues harían falta centenares de páginas para plasmar sus respectivas formas y paradigmas sobre lo que este sector debe ser. Sin embargo, centro un poco la atención en la educación finlandesa o la mismísima chilena, a unas cuantas millas de nuestro territorio. La primera, por ejemplo, “con su electricidad de origen hidráulico y nuclear, proporciona energía a todas sus industrias (metalúrgicas, químicas, textiles, tecnológicas…), gracias pues a su gente y al desarrollo educativo. Chile, por su parte, “desde 1999 ha tenido un crecimiento económico sostenido…”, debido a la voluntad de sus hombres, mujeres y, especialmente, al proceso educacional.

Venezuela, por el contrario, (y me da pena ajena), retrocedemos a los años de las “cavernas”. Este pasado viernes 03/10, a las 10:15 a.m., anduve visitando (por la parte de afuera, detrás de sus cercas), en la ciudad de Rubio, a tres planteles oficiales y además puntales de la educación otrora, y se encontraban como “paseo de novios”: solos. Sin alumnos ni profesores. Pude observar y además pregunté a los porteros allí cabizbajos: conversaban sobre la situación país. Mientras, de 11:30 a.m. a 12 m. (del mismo día), vi salir de los colegios privados cantidad de alumnos en “fila india”. Aquí me pregunto: ¿por qué a estas instituciones las exigencias de las diferentes zonas educativas son de inmediato cumplimiento, so pena de ser sancionadas? ¿Por qué a las escuelas y liceos del sector público no se les “mete la lupa”?

A ver. Sin salirnos del tema de nuestro título. De acuerdo con la poca experiencia que tenemos, durante más de 40 años en estas lides, podemos afirmar, sin equívocos, que la educación que tenemos (incluyendo a muchas instituciones privadas) raya en lo absurdo. Mire o lea usted: docentes reacios al cambio, poca innovación dentro del aula, algunos docentes no leen pero exigen lectura; falta de motivación por parte del docente, no existe una supervisión eficaz (¿solo a los privados?); no hay liderazgo, el estudiante es poco crítico, no existe planificación y, si la hay, no se cumple con ella; no hay criterios viables para evaluar al alumno, el docente es quien sabe, el alumno no sabe leer y por tanto le cuesta analizar; no conoce en profundidad su historia patria, no domina las operaciones elementales del álgebra y la aritmética; docentes graduados en Educación Física, pero dictan Hist., Biol., Cast. (p/ej); trabajan en 2 y hasta en 3 U.E. (dicen que por la situación país, ahora “matan tigre” como algunos artistas), entre otras situaciones inauditas. Así andamos. Claro, hay contadas excepciones,

Ahora, la pregunta: ¿qué queremos? Deseamos una escuela con mayor participación (docente-alumno-padre, y lástima que el ministro es un operador político), más innovación, mucho incentivo, mejor y mayor infraestructura (laboratoriosde Biol., de Quím, de Fís…), excelente preparación del docente, más interacción dentro del aula, un docente más reflexivo, óptimos salarios profesorales (no sueldos miserables), verdadera vocación de servicio, con inteligencia emocional actitudinal, entre otras necesidades. Porque si seguimos así, desapareceremos de los últimos peldaños mundiales donde hoy nos encontramos. Se abre el debate pues. (Alfredo Monsalve López) /

alfredo.monsalve10@hotmail.com

@monsalvel

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