Venezuela: “Llegó la luz”

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No es la luz al final del túnel que todos esperamos. No mi estimado lector. Es la frase que se escucha, con mayor frecuencia, en muchas regiones del país. Además, expresada por los niños con algarabía. Con júbilo. Como si de la oscuridad,donde ahora pasan parte de su tiempo, saliera el Niño Jesús. Algunos saltan. Otros chiquillos hasta se abrazan como si de año nuevo se tratara. Tampoco es la expresión de nuestro Padre Eterno que, antes de que Jesucristoandara por el mundo, dijo “hágase la luz”. Pero, lamentablemente pareciera que otros solo dicen “córtese la luz”. Y en esa oscurana andamos desde hace rato.

Precisamente, cuando inicio la escritura de este artículo de opinión (sábado 13 y domingo 14 de julio), han “cortado” la luz , en varias ocasiones. Como dice (obviamente mentira), el sr Héctor Rodríguez, gobernador del estado Miranda, y qué a la sazón, anda por otros países en la llamada comisión por el “diálogo y la paz”: “Venezuela es una potencia”. Las preguntas que surgen: ¿cuál potencia? ¿Este Sr se monta en una burbuja de ilusiones? ¿Cómo viven los de la cúpula del régimen? ¿Les “cortan” la luz dos y hasta tres veces al día sin aviso y sin rezongo? Pareciera, y son comentarios que escuchamos a diario, que es con toda intensión “para que la gente ande ocupada”. Y mire usted estimado lector, la vaina es tan cierta como que existen las estrellas (y es lo que últimamente estamos viendo en las noches por falta de iluminación), porque la psiquis se hace presente: “¿a qué hora quitarán la luz?”.  “Anoche se fue la luz 4 horas”,o “es otro apagón nacional”,o “hasta cuando estaremos en esta zozobra”. “Maduro dice que el racionamiento es por un año”,o “es que los equipos están obsoletos y si no hay mantenimiento, el problema de los apagones continúa”.

En fin, la gente anda ocupada en los colegios, en los supermercados, en las universidades, en el transporte público, en los pocos comercios que aún están abiertos. Todos los días se escucha, además con molestia, el rugir de las plantas eléctricas aparcadas en las puertas de los establecimientos. Los que las pueden tener, porque el costo de cada una es como para salir corriendo en busca de auxilio. Para colmo, hay que comprarla en Cúcuta (en la frontera) y traerla por los caminos verdes (que cada día proliferan más).

Un amigo afecto al “chavismo” (no le gusta Nicolás), me lanzó esta perla: “Por culpa del saboteo del imperio, es que las calles están tan ´escoñetadas´ (palabra textual); no ves que si no hay electricidad no se puede fabricar el cemento y las cabillas…”. Yo le dije: cambiemos de tema “compatrioto”. Son tan burdos los argumentos de la cúpula del régimen, que hay propagandas o comerciales en diversos canales de televisión, que tienen meses diciendo lo mismo: “pronto saldremos del problema de los apagones por culpa del saboteo…”.

Acoto que, me motiva escribir esta amarga crónica, porque soy uno de los que, a pesar de mis reflexiones de sosiego mental, padezco con mucha frecuencia los efectos de los diarios “apagones”. Sobre todo, en lo académico. Me duele que, por ejemplo, niños, niñas y adolescentes tengan que llegar a su lugar de estudio sin desayuno porque a las 5 o 6 de la mañana les “corten” la luz. Y luego usted oye a políticos con el mismo verbo: “Es un saboteo del imperio”. Epa, pero ya va. ¿Y desde cuando no reparan o le hacen mantenimiento a las turbinas o equipos que tienen años sin que le les hagan, como decía mi padre Andrés, un “cariñito”? o ¿Debemos seguir con el mal a cuestas de “llegó la luz”? Señores gobernantes, es hora de una profunda reflexión. Así no se hace “potencia” una nación. Se abre el debate. (Alfredo Monsalve López) /

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