Altos costos de leche y quesos los alejan de la mesa tachirense

2013
Un vaso de leche es un lujo que algunos hogares, y en ciertas ocasiones, todavía se dan. (Foto/ Gustavo Delgado)

Con precios de dos litros de leche líquida envasada superando el millón de bolívares, y de un kilo de leche en polvo que fluctúa los cinco millones de bolívares, un trabajador que dependa de un sueldo mínimo solamente no le queda más que prescindir del producto para la despensa de su casa.

Y no se está hablando de un precio especulativo, inventado a discreción de un acaparador o un bachaquero, sino el que está debidamente remarcado en el empaque del producto.
De hecho, la leche en polvo no brilla por su abundancia en los anaqueles de los abastos y supermercados, apenas en algunos establecimientos y casi que ocupando el lugar de las “exquisiteces”.

Se está vendiendo en presentaciones de menos de medio kilo, cuyo precio, de marca nacional, sobrepasa los dos millones y medio de bolívares: tal cantidad en términos de, por ejemplo, las necesidades de un recién nacido no alcanza ni para media semana.

En otras épocas la leche en polvo venía hasta en fórmulas especiales para los bebés, que se ofrecían en farmacias: esa ya forma parte de una leyenda para el venezolano, no quedando otra opción sino que las madres sean buenas productoras de leche, o adquirir la leche líquida, no muy tolerada por los recién nacidos.

A muchos padres no les ha restado sino emprender viaje a Cúcuta, aunque no con la expectativa del ahorro pues nada económico resulta para el presupuesto de un venezolano, ya que una fórmula especial en pote por menos de 20 mil pesos no se consigue.

Y si hablamos del complemento nutricional de la leche que por lo general lo representaban los cereales en polvo, la alternativa no es tan halagüeña con precios que están entre los dos y los tres millones de bolívares.

Aunque la leche en “estado natural” o en polvo ya sea descartada de muchos presupuestos, lo que si le ha costado a muchos consumidores es no adquirir sus derivados, especialmente los quesos, a los cuales, según datos oficiales, se destina el 85% de la producción lechera nacional.

Darse un gusto de una arepita rellena de una lonja de queso, cada día parece un imposible con el precio del kilo de semiduro –que se supone sea el más asequible- a más de dos millones quinientos, seguido muy de cerca por el mozarela, un poquito más cerca de los tres millones de bolívares.

Freddy Omar Durán