martes 25 enero, 2022
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Aún no se borran los vestigios de la tragedia en Zorca

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Culminó la campaña electoral para las elecciones del 21 de noviembre y del despliegue de ornamento y mantenimiento de vías que se anunció para varios puntos del Táchira, poco o nada le tocó a la “Gran Zorca”, un amplio sector cuyas intransitables carreteras, fachadas descoloridas de sus viviendas y más aún en algunas estructuras desvencijadas, cuando no demolidas, aún son la demostración fehaciente de lo que la naturaleza puede hacer cuando se desata.

Muchas cosas quedaron pendientes, aunque el caudal de ayuda de tachirenses solidarios e instituciones públicas y privadas en los días posteriores a la vaguada de La Zorquera se desbordó, y además se logró la paulatina restitución de los servicios públicos básicos y las comunicaciones terrestres se salvaron de la total anulación; luego vendría el “cada quien que se las arregle como pueda”.

—Embellecieron a San Cristóbal, pintando casas y haciendo bacheo en las carreteras, pero nunca vinieron a darnos un cariñito en Zorca-San Isidro. ¿Qué les costaba dar un pote de pintura? Ahí quedó, en muchas casas, el recuerdo de donde pasó el agua. En el Ministerio del Hábitat se habló de 35 casas que se tenían que arreglar en Zorca-San Isidro y no se ha arreglado ni una sola— aseveró Iris Cárdenas, residente de la localidad.

Por supuesto, dependiendo de su voluntad y sus posibilidades económicas, muchos pudieron pasar la triste página, incluso en hogares en los que La Zorquera hizo tabula rasa con las salas y habitaciones; pero, para otros, recuperar lo perdido no ha sido tarea fácil. Y si en su momento los donativos llegaron, las ayudas efectivas y necesarias para el “levantarse de cero”, según el testimonio de las familias más afectadas, no se concretó.

Mercados, ropa, juguetes, enseres y desplazamiento de funcionarios de entes públicos y privados, ONG, agrupaciones religiosas, particulares, que prefirieron el anonimato, inclusive efectivos del Ejército Nacional, como tal vez pocas veces se ha visto en el Táchira, se hicieron presentes en el lugar de la tragedia después del mes de noviembre, pero con ello también vinieron promesas aún por cumplir, de las cuales las que más urge para la colectividad en general se refiere a la vialidad.

En cuanto al punto de las comunicaciones terrestres, por Zorca-San Joaquín, Zorca-San Isidro, Zorca-Buenos Aires y Zorca-San Isidro, en muchos tramos, de milagro un vehículo puede pasar, mientras otros se borraron del mapa, especialmente por los derrumbes ocurridos durante 2021. Si estas comunidades no se conformaron con permanecer aisladas, en gran parte se debió a los mismos vecinos, que entregaron su mano de obra al rescate de las vías y construcción de muros contenedores de la quebrada, en ciertos lugares, con el poco material que se pudo conseguir, proporcionado por la misma naturaleza.

Pero sin los remates finales para allanar y pavimentar las carreteras, y una canalización más profunda de la quebrada, todo lo hecho es provisional, y de riesgo para los vehículos que pasan por allí.

En Zorca-Pie de Cuesta se resolvió la vialidad gracias al movimiento de la máquina retroexcavadora, que un tiempo permaneció allí, y posteriormente por cierta rehabilitación del acceso y una canalización de las aguas pluviales, financiada por pequeños comerciantes y productores de la zona.

—El arreglo de la carretera es primordial. El transporte se arriesga a pasar por allí porque está cobrando en pesos; pero solo llega hasta un poco antes de Zorca-San Joaquín. En Zorca-Puente Azul y Zorca-Pie de Cuesta, hacia arriba, quedamos totalmente incomunicados por una semana y solo por la aleta del muro de contención pasaba la gente— afirmó Néstor Vivas, jefe de calle del CLAP en Zorca-Pozo Azul.

En el mismo cuarto de la tragedia

A Ángel Passini le prometieron que lo iban a reubicar en un apartamento luego de que gran parte de la estructura de lo que era una edificación de dos pisos se vino abajo. A la intemperie sigue la habitación, de 2 por 3 metros aproximadamente, donde casi su destino iba a dar un giro trágico, pues duró cinco horas con el agua hasta el cuello. Como sucedió en otras locaciones afectadas por la vaguada, lo peor le tocó a quienes más cerca vivían de los puentes, pues la corriente cobró fuerza por sus flancos. Al otro margen, frente a lo que está en pie del hogar del señor Passini, aún se puede ver el interior de una casa sin 10 metros de su pared lateral.

Estaba en un sueño profundo, la noche del 10 de noviembre, cuando las aguas lo despertaron, al levantar su lecho…

—Yo estaba dormido; cuando saqué la mano y toqué el agua fría, dije “¡uy!, esta vaina”, y cuando me di cuenta ya estaba flotando encima de la cama. Como yo sabía nadar, me fui hasta la puerta y pensé abrir; pero me dije: “si abro es peor, me lleva la corriente”; que sea lo que Dios quiera. El agua llegó a los 1,80 metros y como pude, esperé encima de los corotos— relató Passini.

Como su puerta contaba con una reja superior, por la que entró el agua desbordada, frente a sus ojos la planta superior del cuarto colindante cayó frente a sus ojos.

—Me sacaron arrastrado por un boquete que abrieron por la parte de abajo de la pared, a las tres de la mañana. La puerta no la podían abrir, pues quedó tapiada por el barro— agregó Passini.

De profesión albañil, a sus 62 años y viviendo solo, sigue en su habitación con sus escasas pertenencias, a la espera de una reubicación.

Buena canalización

Para los testigos de la potencia de la quebrada desbordaba que con facilidad arrastró automóviles, rocas y pesados portones desde Zorca-San Joaquín hasta Zorca-Providencia, su clamor es la “canalización”, una petición no exenta de polémicas debido a que la maquinaria pesada operativa en el estado Táchira resulta escasa para todo lo que hay que hacer y, además, los costos de mantenimiento y aprovisionamiento de combustible también impiden su disponibilidad. La más reciente emergencia por las lluvias y derrumbe del cerro en Zorca-San Joaquín cuenta con una máquina de la alcaldía de Capacho Nuevo, luchando por reconducir a La Zorquera; pero esperan los lugareños que otras retroexcavadoras, sea cual sea el ente nacional, estadal o municipal que las ofrezca, se unan a esta labor.

—Necesitamos que se haga una buena canalización, porque ya la quebrada tiene muchos desvíos, que ella misma buscó después de tanto tiempo sin canalizar— agregó Néstor Vivas.

 

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