Bienalsur: un encuentro de fronteras por los caminos testimoniales del arte

123
En la Bienalsur las fronteras del Mundo se reencuentran y se diluyen en los espacios expositivos más importantes de la ciudad de Cúcuta. (Foto/Johnny Parra)

Por Freddy Omar Durán

A partir de Bienalsur, que finalizará en los próximos días, Cúcuta, ya no será pensada solo como la ciudad de las remesas, los centros comerciales, el abastecimiento seguro para muchos venezolanos, y lugar de tránsito a otros destinos latinoamericanos; al erigirse como epicentro internacional de las artes y la discusión alrededor del hecho de ser frontera.

Esas fronteras más mentales que reales; más simbólicas que de firme y unívoco trazo; más plagadas de prejuicios que de valores profundamente humanos. Esas  que a duras penas las vemos representadas en vías despejadas, cordones de seguridad, barreras de demarcación y señalética informativa y panfletaria.

Esta colectiva que ha convocado a artistas de más de 20 países, está enmarcada dentro del evento Juntos Aparte, un encuentro de la creación y el pensamiento organizado por la Fundación El Pilar en Cúcuta, que ha convocado a personalidades de varios países.

Quien visite a Cúcuta por estos días, puede escapar del ajetreado movimiento comercial, para proseguir un derrotero que incluye la Quinta Teresa, la Torre del Reloj, el Museo Norte de Santander y Ciudad de Cúcuta, Museo de la Memoria, y la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero.

Bienalsur también salió de los espacios expositivos en pos de crear conciencia en la población fronteriza de su propia condición, y de una problemática que aunque cercana la cotidianeidad invisibiliza. (Foto/Johnny Parra)

Bienalsur ha estado de itinerancia por diversas ciudades latinoamericanas; pero ha ganado en Cúcuta un asentamiento muy especial, en una fructífera alianza para mantener por varias ediciones más.

Pero no se trata solo de un ánimo de dilentantismo o goce estético lo que debería llevarnos a esta monumental muestra, pues la misma nos permite un reencuentro con la frontera, no solo la colombo-venezolana, sino la que divide por ejemplo México con EEUU, África con España, Palestina con Israel, las dos Coreas, así como un reencuentro con la realidad de quien por múltiples circunstancias, por su condición forzada de emigrante, navega en el limbo de una patria –ese mapa imaginario de nuestras querencias- que no es la suya, y en la cual incluso se le ve como una amenaza. Nos muestra un mundo, que cuando nos hacemos sensibles al dolor humano, se nos hace tan pequeño, que cabe en nuestros corazones.

Aquí podremos ver en múltiples formatos, desde los más tradicionales de la plástica hasta el multimedia, más que objetos de factura artística, testimonios y planteamientos críticos contundentes de 50 creadores, algunos de los cuales han estado en Cúcuta para participar  en una serie de foros, charlas y conferencias. Discursos que no se conforman con hacernos pensar, en tanto igualmente nos erizan la piel, sin importar cuán documental, performáticos  o abstractos sean, ya que sus significados tienen la habilidad de colarse en nuestro ánimo.

Esta segunda edición ha contado con un gran apoyo de cucuteños y foráneos; e igualmente ha sido reconocida en el panorama colombiano e internacional, como un evento a la altura de los que se desarrollan en las grandes capitales del mundo.

Cada exposición tiene su nombre y su propósito particular. Es así que tenemos “El puente está quebrado: Relatos y visiones de la frontera colombo-venezolana a través de la producción artística binacional desde el cambio de siglo” en el Centro Cultural Quinta Teresa;  “Sigan bailando (Despierte al vecino): Historia, raza, género, clase y diferencia cultural en las prácticas artísticas sobre la migración” en la Casa Museo Torre del Reloj; “Entre toche y guayaba madura: Aproximaciones artísticas a los imaginarios y las tensiones de la relación centro – periferia” en la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero”; “Es_ta_do_na_cion: Una aproximación artística a la organización política vigente desde el siglo XVII y su colapso en la contemporaneidad en el Museo Norte de Santander y ciudad de Cúcuta; “Mental Border Control: Cartografía en proceso de las fronteras invisibles de Cúcuta en el Museo de la Memoria.

Dentro de su apretada agenda, Alex Brahim, presidente de la Fundación Cultural Pilar, nos concedió una entrevista para hablarnos de este evento, y de las acciones realizadas por espacios públicos y lugares emblemáticos de Cúcuta y la frontera, para que el arte salga de los espacios museísticos y se haga sentir en la calle.

Una nueva imagen de la frontera

“Este evento –afirmó Brahim—representa la oportunidad de resignificar a la ciudad en el interior de su propia ciudadanía, como un lugar en el que puede existir un espacio de convivencia y de debate, en una naturaleza coral en el que distintas voces puedan enunciarse y ubicar puntos de articulación. Cúcuta ya está puesta en los ojos del mundo; ya está puesta en el mapa como el lugar de la tragedia, del éxodo, de concentración demográfica, con connotaciones negativas asociadas a conflictos, inseguridad y muchísimas más problemáticas, plagados de mucha estigmatización. La idea es construir un nuevo relato, que proyecte una nueva imagen al exterior; ya no como la frontera-trauma, la frontera-conflicto, si no como una frontera con capacidad de grandes transformaciones”.

La idea de este evento es que las fronteras del mundo entren en diálogo a través de las artes, en la cual los artistas de la región colombo-venezolana cuenten con una especial de los artistas de la región que incluye a Colombia y Venezuela. De esta manera Cúcuta vendría a ser el espacio para la construcción de ideas alrededor de lo fronterizo.

“Cada frontera –sigue Brahim- tiene sus matices, sus particularidades de orden geográfico, demográfico, político, económico; pero hemos detectado, y reivindicado mucho, que siempre hay tres elementos comunes, transversales: siempre hay un privilegiado y un desfavorecido; siempre hay anomalías respecto al orden legal y del sistema; y siempre hay un imaginario distinto al del centro de los países, o del hegemónico nacional, porque siempre estará influenciada por el imaginario del vecino”.

Bienalsur –especialmente en el área dedicada propiamente a la realidad colombo-venezolana- trasciende su propia poética, para valorizar un registro muy exhaustivo –aunque, por supuesto, nunca definitivo- de lo que ha acontecido –en un tono casi épico- por estos lares, demostrándonos entre otras cosas, que al fin y al cabo, las víctimas no tienen nacionalidad, sólo verdugos, representados en el poder de turno que imponga sus abusos.

“Nosotros estamos planteando una revisión de los modelos fronterizos de los últimos 20 años, a través de las obras de los artistas de Norte de Santander y el Táchira que se han hecho eco de nuestra situación. Tenemos una línea de tiempo en que se destacan los hitos históricos que han ido marcando pauta en la vida fronteriza. Esto es apenas el comienzo de una línea de investigación que esperemos tenga continuidad en el tiempo. Queremos inventariar de una manera sólida y densa el tema, con una mayor participación otros artistas que lo han abordado”, sostuvo Alex Brahim.