jueves 2 julio, 2020
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El confinamiento obliga a los gritenses a ser más fuertes

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La cuarentena agarró a la periodista Carmen Soiré Zambrano en su casa paterna en La Grita. Normalmente está en San Cristóbal o como en el último año en Maracay, estado Aragua.

“No pasaba tanto tiempo aquí desde mis días de estudiante universitaria –dijo- cuando los paros me hicieron pasar unos cuantos meses en casa”.

Como ella, muchas personas no pueden movilizarse entre varios municipios porque no hay transporte suburbano. Aún el Gobierno nacional no lo ha autorizado. Quienes tienen vehículo y gasolina lo pueden hacer  por las zonas donde se permite, porque por el sur del Táchira no está permitido como medida de seguridad ante la pandemia del covid 19.

También es imposible viajar a otros estados del país. La medida está prohibida desde el inicio de la cuarentena y fue ratificada por las autoridades del Gobierno nacional el pasado domingo.

Pero de una u otra manera, en el caso de Zambrano, para ella  fue lo mejor estar en casa. Pero los 77 días transcurridos de confinamiento no han sido llevaderos con tranquilidad por  todos los problemas de servicios públicos.

Y es que para Carmen Soiré,  como para todos los tachirenses,  no es fácil pasar este confinamiento sin electricidad, sin agua, sin conectividad, sin gasolina, etcétera etcétera, etcétera. “Por lo menos tengo gas”, dijo, pero muchas familia no gozan de este servicio y cocinan con leña o en cocinas eléctricas cuando la luz lo permite..

En La Grita, el racionamiento eléctrico va de 12 a 16 horas diarias, otras veces nueve y el  día que escribió el borrador de este relato, dijo que  el voltaje era tan bajo que el protector de la nevera se mantenía en rojo.

“Desde hace unos años hemos tenido racionamiento hídrico. Quitaban el agua entre cuatro y cinco horas diarias. Hoy día son esas horas las que disfrutamos del vital líquido en casa y eso cuando el encargado de abrir las llaves lo hace bien y llega con presión, ya que de lo contrario pasan unos cuantos días sin que el agua llegue por tubería. Cuando llega toca dar carreras para recoger agua, hacer los oficios del hogar y si tenemos suerte y coinciden la electricidad y el agua al mismo tiempo poder lavar la ropa, pues de lo contrario toca a la moda vieja, lavar ropa a mano”.

A las necesidades de los gritenses  se suma la falta de gasolina. “Que les puedo decir. Es  la misma historia de siempre. El poco combustible que llega es para los «vip» que pagan en pesos y dólares para obtenerla o quienes pertenecen a las áreas prioritarias y aún así les cuesta que les surtan. Por ejemplo, al sector salud, normalmente cuando les corresponde el día anterior se ha acabado y deben hacer la cola solo por 15 litros”.

Todos esperan por la activación del nuevo plan de venta de gasolina a 5 mil bolívares el litro o en dólares. Hay muchas expectativas. Aún el lunes, en horas de la mañana todo seguía igual.

El carro de Zambrano está prácticamente parado. No es mucha la gasolina que tiene, así que las diligencias que debe hacer las hace a pie, porque sabe que es mejor tener una reserva por si «las moscas». “Yo no puedo pagar las sumas exorbitantes que piden por 20 litros de combustible”.

¿Y la conectividad? ¡La conectividad! Normalmente no hay. El teléfono celular pasa más tiempo sin servicio que con este. “Cuando logro conexión y llamo,  a los tres, cuatro minutos se cae la llamada, así que si quiero tener una conversación relativamente decente debo hacerlo por partes, unas seis o siete veces. Eso es desesperante”, relató al recodar que eso ocurre en todo el municipio.

Ella es testigo de la solidaridad de otros. Gracias a una vecina, tiene  conexión a wifi, es así que puede recibir mensajes de whatsApp, telegram o revisar twitter, eso si, si hay electricidad o conexión a internet. “No es fácil comunicarse en y desde esta tierra”.

Otro punto negativo es que a  las fallas de la comunicación móvil se une el mal servicio de la Cantv. “Desde hace una semana el teléfono esta sin tono, así que si no es por el teléfono celular estoy incomunicada totalmente y ya leyeron cuan mal estamos en esa área”.

El relato del día a día de la periodista Zambrano, es su historia, la de sus vecinos, la de muchos de nosotros. “No es una  competencia para ver quién soporta más  tantas adversidades. Relato mí día a día en casa, en La Grita. Ningún venezolano debería pasar por esto.  Deberíamos contar con excelentes servicios públicos, pero no es así, la situación país nos golpea a diario en cosas elementales”.

Al salir a la calle, con su tapaboca en rostro, los precios de los alimentos la asustan. “Es una locura diaria. Comida, medicamentos, productos de limpieza, productos de aseo personal, en lo que necesites, los precios varían a diario y como en el resto del Táchira predominan el pago en pesos colombianos, así que ahí vamos, comprando lo que el dinero permite”.

Pero no todo es negativo, este confinamiento le  ha demostrado  a ella y a muchas personas valorar la familia. “Mi familia, a la cual pertenezco,  es maravillosa. Todos son súper solidarios y cuento además con los excelentes vecinos, así que estoy bendecida”.

El estar en casa  ha hecho que muchas personas  retomen  la lectura, esto gracias a la biblioteca familiar o de   vecinos. Ella, de esta manera ha podido disfrutar de Stephen King con “Los Langoliers y Cujo”, de Lawrence Sanders con “El Sexto Mandamiento”, de John Grisham con “El Testamento” y de John Katzenbach con “La Historia del Loco”. “Nada como el placer de pasar hoja por hoja y adentrarme en esas historias”.

Muchos han retomado o han aprendido manualidades, han dedicado más tiempo a experimentar en recetas de cocina, ejercicios en casa. Zambrano  retomó el bordado en punto de cruz,  con sus limitaciones porque cuenta con pocas sedalinas –hilo especial para este tipo de manualidades-  por lo que ha tenido que improvisar. “El diseño emprendido  está quedando bien. En La Grita no se consiguen sedalinas, así que toca trabajar con lo que tengo, hasta que alcance.  A mis hobby se une la oración, todos los días acudo a casa de mi vecina de al lado para rezar el Rosario, a conversar con Dios a través de la oración, para que no ayude a salir de todo esto con bien”.

Así que esta cuarentena, confinamiento, distanciamiento social, como se llame, nos obliga a ser fuertes, pues no es fácil atravesar estos días en casa sin los servicios públicos básicos. “Debemos ser humildes, hemos aprendido mucho más a compartir, a crear, a dar gracias a Dios. Tenemos salud y en estos momentos es vital, así que lo que necesitamos es mucha fortaleza, porque de ésta  saldremos adelante”.(CSZ/JLG)

Carmen Soiré Zambrano, pasa su cuarentena en su casa paterna en La Grita.(Foto/CSZ)

 

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