viernes 28 enero, 2022
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En medio de la cuarentena el tachirense intenta desarrollar una «normal» existencia

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Este tercer viernes  de abril, un cierto nivel de normalidad intenta asentarse en las poblaciones tachirenses, siendo San Cristóbal, un modelo de lo que ocurra en ella, con una economía de subsistencia que intenta servir a quienes les atemoriza la idea de verse en aprietos en sus hogares.

Sin embargo ese poder «hacerse de lo necesario» ha de satisfacer una serie de condiciones, una de las primeras tener los medios para movilizarse, y que los mismos estén bien equipados. Hay quienes aún teniendo vehículos, deben desplazarse con sus propios pies, ya sea porque no cuenten con la gasolina suficiente, o sencillamente ya no tengan, y no estén dispuestos a pagar los altos precios del mercado negro.

A los que les tocó el destino de ser caminantes,  más bien ser maratonistas, si quieren desplazarse preferentemente al centro de San Cristóbal, o los alrededores del Terminal de la Concordia o de los Pequeños Comerciantes. Quienes de alguna manera optan, por las escasas busetas circulantes, se han encontrado con el inusitado y no autorizado aumento del pasaje urbano a 10 mil bolívares.

Pero si ese aumento inconsulto, ya de por sí es motivo de desagrado, lo es más aun cuando le piden al pasajero el «equivalente» en pesos, unos mil pesos, que en realidad representan 30 mil bolívares. Por eso, muchos que solo cuentan con moneda extranjera, al contar con la local, buscan urgentemente entre los ocupantes, alguien que «le cambie», en función de «no darle gusto al chofer».

Los que se desplazan desde otros municipios, o localidades lejanas del casco central, podrían contar con una cola, en especial de los camiones de productos de primeras necesidad, considerados para una abastecimiento de combustible especial.

Los que se benefician con este acto de caridad, se deshacen en agradecimiento, e incluso ofrecen algo al conductor por su generosidad, que no solo les evita más cansancio, sino ganarle una batalla al reloj, ya que después de las doce, la mayoría de los puestos comerciales deben cerrar.

Y deben hacerlo… porque un contingente en la calle de la Guardia Nacional, la PNB, Politáchira y el CICP procura que los reglamentos de la cuarentena se cumplan, y no cansan de repetírselo especialmente a los vendedores ambulantes.

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