“Falta de servicios básicos deteriora aún más la calidad de vida del pueblo”

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Omar Pérez Díaz, vicerrector Administrativo de la ULA-Táchira.
Rafael Sánchez, profesor de la ULA.

“Hay un problema que acompaña hoy a todos los venezolanos y es la peligrosidad que implica llegar a conformarnos, acostumbrarnos en nuestra cotidianidad a vivir la tragedia, y la tragedia viene dada por esas cosas elementales, casi invisibles, como que no hay luz, no hay agua, no hay transporte; tampoco hay comedor en las universidades”, planteó el profesor de la ULA, Rafael Sánchez.


Nancy Porras

—En la universidad, ya nos estamos acostumbrando -subrayó-,  a tal punto que ya incluso hay que voltear la hoja para imprimir una información oficial; eso ya es cotidiano, de manera que peligrosamente se está cayendo en un vacío institucional de país, de donde ya no se necesita irse, ya nos fuimos de Venezuela, estamos migrando dentro de nuestro propio espacio; es una migración muy peligrosa, porque no implica movilidad, sino conformismo, estar en el mismo lugar, pararse y no darse cuenta o sea, quedarse callado, a pesar de estar horas y horas haciendo una cola para echar gasolina, dijo.

En tal sentido, expresó que “hoy se pasa por encima una consulta médica porque no hay cómo ir al médico y menos comprar el medicamento”.

Aseveró que en este inventario se tienen muchas tragedias, entre ellas la de la universidad, por el éxodo de profesores con formación académica, que se están sustituyendo con otros docentes de calidad, pero que se están empezando a formar; entonces, “las casas de estudios superiores están empezando a convertirse en una fábrica de objetos de conocimiento para brindárselos a países vecinos,  porque si se quedaran el país sería más contundente y Venezuela tuviera una esperanza; en resumen, estamos siendo fabricantes de desesperanza”.

“Si no nos sentamos un momento a hacernos las preguntas correctas, no hacemos nada, porque si no se hacen las preguntas correctas no tenemos un pensamiento crítico y eso se debe a que la escuela no nos enseñó para poder reflexionar sobre estas cosas”, apuntó.

Rafael Ramírez explicó que “es muy fácil echarle a la harina Pan un poquito de plátano, concha molida, lo que sea, para que en vez de dos arepas, salgan cuatro; ese conformismo es peligroso, eso va más allá de los líderes que hoy están haciendo lo que les corresponde, pero la pregunta es ¿qué estoy haciendo yo?”.

Por su parte, el profesor Omar Pérez Díaz refirió que en Venezuela se está produciendo un proceso que en el tiempo va creando un desequilibrio entre lo que es tener calidad de vida, a lo que estamos optando. “Lo informal está superando a lo formal, ya la escuela, para el Estado, la familia, la sociedad, ha perdido importancia, porque los muchachos que se formaron, que tuvo la esperanza la familia de que se formaran profesionalmente, todos han salido del país y a pesar de que pueden mandar una ayuda monetaria, remesa, el vacío es muy grande. Hoy se tienen familias donde solo quedan los abuelos y, en algunos casos más graves, quedan los nietos, quienes están perdiendo también ese afecto del padre, que es sustituido por las circunstancias de la obligación de ir a buscar recursos para mejorar la calidad de vida”.

—Cuando se habla de informal, implica la pérdida de valores, dejarse pisotear la dignidad, porque muchas veces el ir a mendigar una medicina, el solo ir a mirar precios, es una humillación, porque la gente va es a alimentar la frustración, porque el salario no alcanza.