domingo 3 julio, 2022
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“Familias de crianza” una esperanza en la vida de niños y jóvenes institucionalizados

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Un proyecto social no solo ha logrado posesionarse como plan modelo internacional para la desinstitucionalización de los menores de edad protegidos por el Estado. Se convirtió en una luz en el camino de niños y adolescentes que han visto transformadas sus vidas en hogares de crianza donde se cambió el miedo por seguridad, la tristeza fue curada con amor y llevan una vida plena con oportunidad de progreso

 Rosalinda Hernández C.

 

Era la niña más antigua de la casa hogar “Corazones Nuevos”, en el municipio San Cristóbal. En 14 años, Ana nunca supo lo que era vivir en familia. Ella se convirtió en el punto de inspiración para el proyecto “Familias de Crianza”, que hoy ha ganado reconocimiento internacional, dejando en alto el nombre de Venezuela en el mundo.

Con apenas tres años, Ana (nombre ficticio para proteger su identidad), fue recibida en la casa hogar que administra el Instituto Tachirense de la Mujer (Intamujer). Allí pasó 14 años de su vida y extrañamente nunca fue puesta en un hogar de crianza. A ella se le negó el derecho establecido en la ley a vivir dentro de un núcleo familiar, narró la presidenta del instituto, Beatriz Mora.

Ana creció temerosa y sin empoderamiento, características propias de una persona institucionalizada. Trataba de sobrevivir en un entorno sin afectos. A pesar de la protección, educación y abrigo que ofrece el organismo, jamás se comparaba con la sensación de estar dentro de una familia para recibir amor, protección y enseñanzas en valores.

Al cumplir los 17 años, la mayor pesadilla de Ana empezó a retumbar en su cabeza. La joven a menudo se preguntaba: “¿qué voy a hacer con mi vida después de cumplir 18 años?”. La respuesta no llegaba.

Por disposiciones legales, no es posible que una vez llegada la mayoría de edad se pueda continuar viviendo en la casa abrigo.

A partir de esa difícil situación, el equipo de Intamujer comenzó a trabajar, a repensar. Así surgió la idea del proyecto: “Familias de Crianza”.

La presidenta de Intamujer detalló que la idea era diseñar un plan que lograra la colocación, en hogares de crianza, de niños, niñas y adolescentes, mayores de cinco años y menores de 17, que por diferentes motivos no habían podido estar con familiares, no tenían parientes o se encontraban bajo una medida de protección de los tribunales venezolanos, en casas de abrigo como “Corazones Nuevos”.

Desde un primer momento el anhelo del grupo conformado por abogados, psicólogos y trabajadores sociales de Intamujer fue romper paradigmas y demostrar que en Venezuela, a pesar de la crisis, de las migraciones y de los múltiples problemas que enfrenta la sociedad, aún queda gente con ganas de ayudar a los demás.

Rompiendo esquemas

Una vez estructurado el proyecto “Familias de Crianza” y plasmado en ambiciosas propuestas que apostaban a brindar un mejor porvenir a los niños y adolescentes institucionalizados, el programa fue presentado al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que lo valoró y dio reconocimiento como plan piloto, detalló la representante de Intamujer.

En el 2019 el proyecto fue llevado a Brasil, como preámbulo al papel de trabajo que se pretendía realizar.

En marzo de 2020, el directivo de la institución, Robert Semidey,  viajó a Guanajuato, México, para presentar la ponencia del proyecto “Familias de Crianza”, en el seminario internacional auspiciado por la organización Relaf. Fue tomado como un programa modelo, que puso en alto no solo el nombre de la Gobernación del Táchira, sino de Venezuela.

Beatriz Mora celebró que hoy “Familias de Crianza” sea una hermosa realidad que ha permitido seis colocaciones de adolescentes en familias de crianza y cinco reintegros familiares. “Se ha logrado  romper modelos. Nadie o casi nadie toma a niños mayores a cinco años o adolescentes en adopción”.

Resultados positivos

Hasta la fecha se contabilizan 15 familias que han cumplido los requisitos legales, fueron capacitadas y tienen la certificación para ser llamadas “Familias de Crianzas”, precisó la presidente de la institución.

Las familias que opten por la certificación deben someterse a programas de inducción, pasan por evaluaciones psicológicas y sociales, reciben una capacitación adecuada donde se instruye sobre el papel a desempeñar como familias. Además se concientiza sobre la responsabilidad de llevar a los hogares a niños o jóvenes de edades superiores a las que normalmente se quiere o espera.

Al cumplirse los requerimientos llega la etapa de colocación que se concreta a través de los tribunales. Una vez concluido ese período se pasa a la fase de seguimiento con apoyo legal y psicológico a las familias de crianza por parte del equipo multidisciplinario de Intamujer.

Ana fue colocada antes de los 18 años en una familia de crianza. En poco tiempo le han brindado no solo amor y comprensión, también el respeto, cuidado y confianza para convertirse en una chica segura y empoderada, con sueños y metas por cumplir. Hoy ella va a la universidad y ya no la atormenta la idea de no saber qué pasará con su futuro.

El rumbo que tomó la vida de Ana es apenas un reflejo del éxito del programa “Familias de Crianza”, que nació de un sentimiento de apoyo y ayuda al prójimo.

En Venezuela podrá existir crisis económica, política y social, pero el sentimiento de solidaridad y hermandad sigue vivo en cada ciudadano, señaló Beatriz Mora.

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