viernes 15 enero, 2021
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“Hemos gastado mucho dinero en artículos del aseo”

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Hace 20 años perdió su casa –en el deslave que hubo detrás de la iglesia de Zorca-San Isidro. Hoy, otra vez, vive la tragedia. Agradecen todo lo recibido, pero pide los ayuden con artículos de limpieza, como cloro y jabón. “Hace falta mucho, y no tenemos plata para comprar”


Por Freddy Omar Durán

Después de la tragedia, no puede venir el olvido y menos cuando las circunstancias que generaron tal desgracia se mantienen latentes, amenazando con un catastrófico regreso.

La labor de limpieza y recuperación no ha terminado. (Foto/ Freddy Omar Durán)

Así lo subrayó durante su testimonio y denuncia Iris Cárdenas, perteneciente a una de las más de 250 familias afectadas por la vaguada de La Zorquera, ya 15 días atrás, y quien ve a la desasistencia de parte del sector administrativo público, independiente del color político, como parte del detonante de lo ocurrido, que no puede ser visto simplemente como un “evento natural”, pues por muchos años se pospuso una canalización, que por lo menos “hubiese dejado correr la crecida”.

A dos semanas de que el agua le llegara hasta el cuello a esta habitante de Zorca-San Isidro y de que parte de su familia, por un “deux ex machina”, fuera salvada por el techo de su casa, una constante en tantas versiones de la tragedia que hizo la diferencia entre la vida y la muerte, todavía lidia con la limpieza de su hogar y la recuperación de sus electrodomésticos, pues la situación económica no da para que todo sea botado en la calle sin contemplación.

Nuevamente damnificada

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Y tiene autoridad para pronunciarse sobre el estado de indefensión a que se ha reducido Zorca-San Isidro, pues por años ha sido una líder vecinal guerrera, de esas que por décadas han ido a los medios de comunicación y las propias oficinas de los funcionarios públicos, para ponerlos en “tres y dos”, en busca del bien común de la comunidad; sino porque ha repetido la nefasta suerte de ser damnificada, habiendo perdido hace 20 años su vivienda propia, resignándose desde entonces a un inmueble arrendado.

—Hace 20 años fue el deslave que hubo detrás de la iglesia de Zorca-San Isidro y ahí sí perdí la vivienda. Tengo 20 años pagando alquiler, en un lugar donde nuevamente caigo en situación de damnificada. 20 años que tengo gestionando una vivienda, y para eso fui hasta la sede del Ministerio de Hábitat y Vivienda en Caracas, y he sido censada en Miraflores, Fuerte Tiuna, e inclusive me dieron un documento para ser censada en el Cuartel Bolívar. Incluso en enero fui censada nuevamente y, simplemente, por no tener un Carnet de la Patria no me dan ninguna asignación.

Narró que por ese sector estuvo un representante del Ministerio y tuvo la oportunidad de hablar con él. “Le di todos mis datos, me juró que tuviera confianza en él y que se me iba a dar una solución.Quiera Dios que esto no sea más de lo mismo. Yo hice todo lo habido y por haber, y con lo que he cancelado en arriendos, ya hace rato hubiese pagado una vivienda asignada por el Gobierno”.

Ha sido la historia que incluye su larga e infructuosa espera, con los recientes y dramáticos episodios, en los que con el agua hasta las rodillas alcanzó a llegar a la casa de su hermano, al que creyó más vulnerable a ser invadido por el torbellino que le daba vueltas a todo, para darse cuenta inmediatamente que con su casa la naturaleza no tuvo contemplación, y sembró en ella el pánico, pues su mamá e hija siguieron ahí, hasta que finalmente fueron sacadas por un agujero en el techo.

—Hace 16 años el agua se nos metió, pero un poco, no tanto como ahora. Logramos salvar muchos objetos de valor, porque una camioneta se atascó y no fue arrastrada por la corriente. Contra ella fueron a dar equipos de sonido, computadoras, neveras y muchas cosas más. Desafortunadamente, una camioneta del vecino, estacionada aquí, sí fue a parar mucho más abajo, toda destrozada— narró.

Pero, más allá de la preocupación de sus asuntos personales, está lo que ha de pasar con Zorca, pues cuando ya deje de ocupar espacios en los medios, y deje de ser vitrina de los políticos de turno, podría convertirse en tierra del olvido.

—Necesitamos que no nos echen al olvido, necesitamos más del apoyo de las alcaldías que les compete, porque aquí fuimos afectados tanto habitantes del municipio Capacho Nuevo, como de Cárdenas y San Cristóbal. Estos no son momentos para que los alcaldes desmayen, que atiendan esta zona, porque necesitamos más. Necesitamos un camión del aseo que esté pasando a diario, porque la gente tiene más escombros por sacar: mientras más limpiamos, hay más escombros, y ¿adónde los vamos a colocar? A la quebrada no los vamos a botar— expresó.

Hizo un llamado, tanto a los organismos del Estado como a los empresarios, para que los ayuden con artículos de limpieza, como cloro y jabón, “hace falta mucho, y no tenemos plata para comprarlos”.

— En puro cloro y jabón me he gastado como 150 mil pesos, utilizados para lavar baños, lencería, pisos… pare de contar. Las casas por dentro quedaron hediondas, porque, imagínate, entró toda esa quebrada y embarró todo lo que pudo, y así huele la calle. No tenemos dinero para andar botándolo todo y, si podemos, salvaremos hasta la última cucharilla, pero debe ser bien limpiada. Hubo gente que vino de todos lados para ayudarnos con alimentos y ropa, gracias a Dios, pero también se debe considerar lo mucho por limpiar, la carencia de muebles y aparatos, y el feo aspecto de las viviendas, a las que les va a hacer falta pintura y materiales para levantar muchas paredes. Si lo poquito que ganamos es para medio comer, ¿cuándo vamos a acumular algo para volver a equipar nuestras casas? Carecemos de muchas cosas, pero he visto gente en mi comunidad peor que uno — resumió.

Siendo ahora Zorca-San Isidro, Pie de Cuesta y San Joaquín focos de atención, Iris Cárdenas considera que es la ocasión perfecta para recordarles a las instancias nacionales, regionales y municipales, el abandono en muchos aspectos en la zona.

—Hacemos un llamado a Corpoelec a que nos quiten el servicio de luz, porque estamos en el proceso de recuperar nuestros electrodomésticos; por ejemplo, en el caso de las neveras, están intentado enfriar y eso se estropea con los apagones. ¡Por Dios!, tengan un poquito de conciencia, así sea por un tiempo. Aquí falta seguridad, y en reiteradas ocasiones se ha pedido una casilla policial; el terreno está dado en la plaza San Isidro y, si es posible, que ahí se instale un punto de control permanente de la Guardia Nacional. La plaza de San Isidro es una discoteca los fines de semana. Aquí falta que nos arreglen las vías de las afueras, a punto de caerse totalmente.

La preocupación de la señora Cárdenas se extiende a localidades afectadas por la violencia de la naturaleza hace años, y a aquellas que por descuido gubernamental son candidatas perfectas a nuevos desastres.

—¿Qué paso con la vía de Mata de Guadua, hacia Zorca?: se hundió, y hundida se quedó. En Campo C hay otra emergencia, pues está hundiendo ese sector por las cloacas colapsadas.

 

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