miércoles 10 agosto, 2022
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Hoy se inicia la pasión, crucifixión y resurrección de Cristo

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En toda Parroquia de la Diócesis, a las ocho de la mañana, sonarán las campanas para avisar que es Domingo de Ramos. Se pide a los fieles cristianos, en cada casa, apartamento y residencia que desplieguen la bandera de Venezuela, junto con la de la Iglesia o la de la Virgen, lo cual será una manera de reconocer que Cristo es el Rey de nuestras vidas, familias y comunidades y que Venezuela lo aclama como tal

 

Armando Hernández

Este Domingo de Ramos comienza formalmente las Semana Santa para el pueblo cristiano, con la conmemoración de la entrada de Jesús a Jerusalén, en medio del jolgorio de sus habitantes que lo aclamaron como  Hijo de Dios. Es el fin de la Cuaresma y la transición a un tiempo en que celebra la pasión, crucifixión, muerte y la resurrección de Cristo.

Este año, los oficios religiosos de bendición de los ramos, en San Cristóbal, el Táchira, Venezuela y muchos países se cumplirán de manera  atípica, debido a los cambios que la pandemia del Coronavirus (Covid -19), ha obligado a introducido  y para evitar posibles contagios. Se trata de proteger a la feligresía, que contrariamente a lo ocurrido en años anteriores, no  podrá ingresar a las iglesias y se deberá conformar con seguir los oficios a través de la radio, televisión y las redes sociales.

Este año no se verán los palmeros  que antes bajaban  con su preciada carga, para colocarse a las puertas o cerca de los templos, y  ofrecerla en venta por haber convertido en mercancía las palmas que en años remotos, se regalaba, para mantener viva la tradición.

Cambio de planes a causa de la pandemia

Se ha preparado un instructivo para ser aplicado en esta ocasión y distribuido por el obispo de la diócesis Monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez, en el cual explica que, como todos los años, para conmemorar la pasión muerte y resurrección de nuestro Señor Jesús, se habían organizado  acciones misioneras con propósito de ir a tantas personas y comunidades lejanas o alejadas de Dios y de la Iglesia, pero la pandemia Covid-19, ha obligado a cambio de planes.

Sin embargo, dice, hemos asumido el reto de ser una Iglesia en salida por lo que a través de los medios de comunicación y las redes sociales, siguiendo la recomendación de Pablo, insistirán en predicar, celebrar la fe y reafirmar la caridad.

“Que Dios nos siga iluminando para que podamos dar la respuesta justa, adecuada y evangelizadora en estos momentos en los que sufrimos la pandemia. Vendrán momentos difíciles, los de la recuperación. Entonces, la iglesia, con todo su afán misionero, deberá ir al encuentro de todos, sin excepción, para brindar con su caridad operante su servicio esperanzador. La Semana Santa será, como siempre, un momento particular de gracia, para reafirmar nuestro testimonio y compromiso y para hacerle sentir a todos y cada uno de nuestros hermanos, la fuerza liberadora del Cristo Crucificado y Resucitado”, argumenta el prelado.

 

Es Domingo de Ramos

En toda Parroquia de la Diócesis, a las ocho de la mañana, sonaran las campanas para avisar que es Domingo de Ramos. Se pide a los fieles cristianos, en cada casa, apartamento y residencia que desplieguen la bandera de Venezuela, junto con la de la Iglesia o la de la Virgen, lo cual será una manera de reconocer que Cristo es el Rey de nuestras vidas, familias y comunidades y que Venezuela lo aclama como tal.

La bandera se recogerá a las 6 de la tarde, hora en que de nuevo sonarán las campanas.  Durante la celebración del Domingo de Ramos que se transmitirá a través de los medios, los miembros de la familia deberán ubicar en cada hogar, el lugar de reunión y colocar en el la Biblia familiar, adornada por algún ramo, o plantita o flores, explica.

La bendición de ramos se hará a la distancia, por lo que se pide a la feligresía colocarlos en las puertas o ventanas  de sus casas para que sean alcanzados por la bendición que cada sacerdote realizará  desde su iglesia al momento de celebrar la Santa Eucaristía.

 

El pueblo aclamó a Jesús

En la información aportada por prensa de la Diócesis de San Cristóbal, Monseñor Moronta hace referencia al Domingo de Ramos, diciendo que muy al contrario de lo que muchos suelen decir, el pueblo que recibió a Jesús, no fue el mismo que estuvo en El Calvario, para ofenderlo y condenarlo.

Este pueblo de la entrada triunfal a Jerusalén, estuvo compuesto por gente sencilla y por aquellos que habían mostrado su interés por seguirlo, conocerlo o, al menos, estar pendiente de él. En cambio, los maestros de la Ley, los Sumos Sacerdotes y quienes estaban en las esferas del poder hebreo, mostraron mucha preocupación por lo que estaba ocurriendo.

La gente  que le recibió en la entrada de Jerusalén, lo estaba reconociendo en él al rey y profeta Mesías. Les había llamado la atención su sencillez y la profundidad de su enseñanza. Salieron a recibirlo no sólo con manifestaciones de adhesión, sino proclamando algo que causó mucho temor en quienes no lo querían. La gente cantaba “HOSANNA AL HIJO DE DAVID”. No era otra cosa sino el reconocimiento del Mesías esperado. Y, a esto, se le unía una especie de profesión de fe: “BENDITO QUIEN VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR”.

Con palmas y extendiendo mantos para que pasara por el camino, desde niños, hasta ancianos, no dudaron en salir para anunciar su llegada.

Contrariamente quienes no lo querían, se escondieron. Se refugiaron en la oscuridad de sus pensamientos y decisiones de muerte: había que aniquilarlo porque estaba llevando a la gente por otros caminos. No se dieron cuenta de que era el Mesías. Y entonces comenzaron a tramar su prisión y su muerte, como si con ello iban a destruirlo y destruir su Palabra.

Este episodio, con el cual se inaugura la Semana Santa, dice Monseñor, nos está recordando, entre otras cosas, el compromiso que tenemos de hacer de la nuestra una iglesia en salida, no sólo para hacer manifestaciones religiosas, o para las obras necesarias de la caridad, sino para anunciar a Jesús, el Señor.

Hoy es muy urgente atender la invitación del Papa de una Iglesia en Salida, para encontrarnos con todos y particularmente, con los más alejados, con quienes han roto con Dios y la Iglesia, o quienes tampoco conocen a Dios. No se trata de un encuentro filantrópico, sino evangelizador, es algo debe hacer la Iglesia en este tiempo, hablar de Jesús como el salvador, como el liberador de la humanidad y hacerlo con sencillez. Presentar sus principios y su evangelio, con lo cual se podrá lograr la construcción de una nueva sociedad y la conversión de tantos que se han alejado, enfriado o separado de Dios.

La Iglesia en salida no es para que la vean, sino para que la gente, por medio de ella, vea y crea en el Señor. Habrá quienes se molesten si esto se hace, habrá quienes tramen persecuciones, desprestigios y ofensas, como sucede en otras partes del mundo. Pero no hay que tener miedo.

La valentía de aquel pueblo sencillo que acogió a Jesús de Nazaret, en Jerusalén nos tiene que animar a hacer lo mismo; es decir a proclamar que Jesús es el auténtico Dios y hombre, liberador. Con el recuerdo de aquella jornada, seremos capaces de proclamar que Jesús sigue viniendo de todas partes, como el bendito que llega en nombre del Señor, para que muchos se animen a hacer como nosotros, un seguimiento decidido a Jesús, cambiar de actitud y hacer de la propia vida una exclamación que se sienta en todo sitio y en todo momento. HOSANNA EN EL CIELO, BENDITO QUIEN VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR, puntualizó Mario Moronta.

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