sábado 30 mayo, 2020
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Juegos de ludo y dominó ayudan a paliar horas sin electricidad

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Resignados, desmotivados y sentados en las aceras de sus casas, así es el transcurrir de algunos colonenses cuando cortan el suministro de energía eléctrica; volvieron los juegos de dominó y el ludo con los vecinos

Mientras que algunos comerciantes corren desesperadamente en busca de hielo, gasolina para la planta o en gastar la mercancía perecedera, otros se sientan a las afueras de sus casas para distraerse o jugar y dejar a un lado la grave situación de la energía eléctrica; las protestas por mejoras de servicios públicos cesaron en el municipio Ayacucho, el cual era considerado una de las zonas con mayor número de manifestaciones en contra del Gobierno nacional.

La población reniega desde sus casas sobre los continuos cortes eléctricos que se registran, de hasta doce horas diarias, sin contar uno de los más largos registrados este año, de casi 30 horas, y hasta el momento la población no ha sido informada sobre lo ocurrido; sin embargo, los comerciantes y la ciudadanía evitan comprar productos perecederos en cantidad.

“No sabemos qué va a pasar, prefiero comprar poca cantidad de pollo y carne para trabajar; tengo un restaurante y ahora prefiero comprar para casi dos días, cuando antes aliñaba para toda la semana; con este corte de 30 horas se me dañó un pollo y un pescado, son pérdidas que nadie recupera; es lamentable, pero gente de Corpoelec habla de un apagón de hasta cinco días, cuando esto llegue, nos declaramos en quiebra”, aseguró Franklin Soto, comerciante de Ayacucho.

El duro trajín de los comerciantes

En los cortes eléctricos, la peor parte la llevan los comerciantes, quienes deben de hasta alquilar plantas eléctricas cuando los apagones son largos y continuos. “Tengo una planta pequeña, que es la que utilizamos en la carnicería todos los días para poder mantener la cadena de frío, pero esta vez nos tocó que alquilar una planta de mayor capacidad o perdíamos toda la mercancía; uno ya no sabe cuánto va a resistir con el trajín de estar atento sobre la luz, el agua o el gas, esta situación es insostenible, porque sumado a esto, hay que pagar hasta cosas revendidas y a gente para que lo cuide a uno”, manifestó un carnicero del centro de Colón, quien prefiió no revelar su nombre.

Al irse la energía eléctrica, muchos comerciantes bajan sus santamarías y otros continúan trabajando, pero peligrando, a riesgo de ser víctimas de un asalto. “Soy la única que abro el local, porque mis otros vecinos necesitan obligatoriamente la energía eléctrica para trabajar, y logro abrir el negocio con bombillos de emergencia, pero el pueblo está muy solo, ya la gente no quiere trabajar por los temas de la luz y uno termina trabajando, pero pudiendo ser robado por los delincuentes, aquí no hay policías ni guardias vigilando y protegiendo el comercio”, lamentó Gabriela Ortiz.

La misma situación ocurre con los contadores, abogados, propietarios de emisoras, que deben acudir a cualquiera hora de la madrugada a su lugar de trabajo para poder adelantar.

“Cómo es posible que uno como profesional, o cualquier persona, deba levantarse a las 02:00 de la mañana o a la hora que llegue la luz, y salir a la calle para ir a la oficina a trabajar, buscando que los delincuentes en cualquier momento lo asalten o lo maten a uno”, dijo Francisco Camacho, propietario de una emisora en la localidad.

Volvieron  los juegos de mesa

Desde hace varios meses, se observa cómo la población saca mesas y sillas a las aceras de sus casas y comienzan a jugar dominó y ludo con los vecinos; esta tradición volvió con los cortes eléctricos.

“Qué vamos a hacer, al mal tiempo buena cara. En la casa, el calor y el estrés nos matan y, antes que eso, es preferible sacar nuestras mesas y distraernos jugando con la familia; muchos nos critican, porque nos comparan con Cuba, pero acá la gente que protestaba se fue y ahora quedamos puras personas mayores aguantando la pela”, dijo un habitante de la calle 8 de San Juan de Colón.

Pedro alegaba que no tiene preocupación por la comida que puedan perder, pues muchos compran lo del día.

“Nosotros solo somos dos adultos y la nieta de cinco años. Compramos la comida del día. La nevera se dañó con el corte eléctrico, y ahorita estamos metiendo las cosas en una nevera ejecutiva que tenía la hija que se fue a Chile; muchas veces salgo a jugar con los vecinos ludo para distraerme; la mujer es la que se vuelve loca con los cortes de electricidad, a cada rato se le sube la tensión”, contó.

La crisis eléctrica se acentúa cada vez más en las zonas andinas, en especial en los municipios de la zona norte del Táchira, donde los comerciantes temen un inminente quiebre de sus negocios y la población espera que se reanuden las protestas en la entidad, sin embargo, otros esperan en sus casas que el servicio sea restablecido.

Daniela González

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