domingo 24 octubre, 2021
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Las tres claves de la prevención: aislamiento, tapabocas y distanciamiento

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Desde la aparición misma del coronavirus, Otto Cerezo Estrada, destacado y conocido bioanalista, propietario del Laboratorio Clínico Provida, cerca del Hospital Central de San Cristóbal, profesor de pre y postgrado de varias universidades del Táchira y el país, ha expresado su preocupación por la actual enfermedad viral, que con el transcurrir del tiempo degeneró en pandemia, afectando a la humanidad.

Desde comienzos de año y junto a un grupo de destacados profesionales de la salud, comenzó a alertar a la sociedad tachirense sobre los peligros de la enfermedad y las precauciones que se debían asumir para evitar ser afectado por el virus, que ha provocado numerosas muertes a nivel global, infectando a millones de personas y dejando una terrible secuela en todas las naciones.

Otto Cerezo considera que el COVID-19 “ha evolucionado más o menos como se esperaba. Lo único que no esperábamos, quizás, era un comportamiento de la gente, que no ha sido del todo idóneo, particularmente en la zona de frontera”.

Peligro para pacientes con patologías

Cerezo Estrada dice que no contamos de momento con la información que tienen otros países y, de hecho, hemos ido aprendiendo en la medida que la enfermedad ha ido evolucionando. “Este es un virus nuevo y, al ser un virus nuevo, uno tiene que ir ajustando muchas cosas con respecto a la prevención, a la forma como el mismo se comporta, pues desde su aparición se han presentado cambios; de hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decía que la mascarilla era solo para pacientes y el personal que trabajara con personas infectadas”.

—Nos fuimos dando cuenta de que el virus tenía más capacidad de infectar, que de ser letal. Es más infeccioso que mortal. Es decir, va a contaminar a 100 personas y de esas 100 podrían morir, según estadística, alrededor de 1.3 o 1.32 por ciento. Se establece mayor riesgo en pacientes que tienen patologías, tales como diabéticos, hipertensos, asmáticos, quienes presentan una situación cardiológica o cardiovascular, nefrológica, nefropáticos, que están en diálisis, por ejemplo, y que tienen algún inmunocompromiso y sus defensas están bajas, sin la suficiente capacidad para combatir una enfermedad viral común y corriente.

También es un problema para pacientes que están tomando medicamentos inmunomoduladores, los que padecen de lupus, o que deben tomar medicinas que restringen la actividad de la célula defensa. Los diabéticos, obviamente, son los más delicados y los obesos también, no solo por el hecho mecánico de que entubar una persona obesa es más complicado, sino que tienen una situación de desplazamiento de volumen totalmente diferente al de una persona que esté en el peso correcto.  De hecho, ahora mismo la OMS está recomendando hacer ejercicio para mantener un peso ideal, acota el bioanalista.

El uso de la mascarilla funciona

La OMS también está impulsando consejos con respecto a controlar la propagación. Hay estudios recientes que hablan sobre el distanciamiento físico, que puede ser de dos a ocho metros, y el uso del tapabocas adecuado. Está demostrado que el tapabocas sirve, pero se deben cumplir ciertas normas, ciertas regulaciones, porque los tapabocas de telas comunes no tienen el tratamiento biomecánico e iónico idóneo, ni cuentan con filtros de carbono.

—La OMS cambió su propuesta desde febrero o marzo, yo mismo lo dije en varias entrevistas, que no se utilizara si no se está enfermo, o no era personal de manejo de pacientes; pero ahora se le está reclamando a todo el mundo. Lo que pasa con las mascarillas es que hay tener cuidado de no tocarlas y, obviamente, seguir los consejos de no tocarse los ojos, la nariz, ni tocarse la boca, porque son sitios donde las membranas favorecen el acceso al virus; estos lugares son puertas o ventanas abiertas para infecciones virales -explicó el especialista-.

La mascarilla, desde el punto de vista de la OMS y del manejo de pandemia de infectología, se debe utilizar según su tipo. Las que son desechables hay que cambiarlas constantemente. Se ha demostrado que la utilización adecuada y correcta de la mascarilla resulta muy eficiente, y hay que explicarle a la colectividad que la mascarilla debe tener una calidad óptima.

Hay una prueba muy sencilla para comprobar su calidad. Usted agarra un espray tipo desodorante y lo acciona poniendo como barrera el tapaboca o mascarilla. Si ese tapaboca deja pasar ese desodorante, la mascarilla no es confiable. Hay que tener cuidado con aquella que tiene ventanilla, pues sirve para cuidar que la persona enferma no adquiera otra enfermedad, pero esa ventanilla permite al paciente sacar y emitir virus. Hay que tener mucho cuidado con el enfermo que utiliza el tapaboca con ventanilla, porque va a rociar con el virus a todo el que esté cerca.

La previsión es vital

Cerezo insiste en que la previsión exige el distanciamiento y ante cualquier sospecha se debe recurrir al aislamiento. Existen períodos de aislamiento que oscilan entre 14, 20 y 28 días. Hay mucha literatura al respecto. Así mismo, “nos hemos dado cuenta de que algunas personas, aun cuando han resuelto sus signos y síntomas, siguen emitiendo virus, siguen teniendo el virus. Hay gráficas que dicen que el virus debe bajar rápidamente una vez que la persona crea anticuerpos, pero eso no ocurre con todo el mundo. Uno no sabe, porque caras vemos, serología no sabemos. Con eso me refiero a la forma como está infectado el paciente. Hay pacientes que son asintomáticos y otros presintomáticos. La diferencia es que unos presentan síntomas y otros no”, aclara.

Cuando alguien está contaminado o desarrolla signos y síntomas, como tos seca, dificultad respiratoria, fiebres intensas, que es lo más delicado, y desarrollan una cefalea o un dolor de cabeza muy intenso, debe aislarse inmediatamente, tanto de familiares como del colectivo, y reportarlo vía telefónica a la autoridad de salud.

Tratamiento médico

Existen varios tratamientos. Los médicos, por lo poco que conocemos del virus, han pasado por muchos esquemas de tratamiento. En Venezuela tenemos algunos elementos que impiden la replicación viral, tipo Interferón Alfa, que lo están utilizando en algunas clínicas y hospitales que pertenecen al Estado.  Aparte de eso, cuando se produce una neumonía asociada, el clínico recomienda la instauración de antibióticos para combatir la infección. No se debe tomar antibióticos en la casa, sin prescripción facultativa.

Al paciente se le deben realizar exámenes, entre los cuales está la hematología completa, para conocer el estatus de los leucocitos, como están su hemoglobina y sus plaquetas. Hay que realizar la proteína C reactiva, para ver si existe algún proceso inflamatorio importante asociado; prueba de Dimero D, para determinar si hay fragmentos de coágulos en la sangre y si esos pueden causar problemas a nivel respiratorio y a nivel renal.

Se hace la procalcitonina, que es un medidor para determinar si la persona tiene un estado de sepsis o si la infección ya está en sangre, y se hacen los electrólitos, porque a veces el paciente se deshidrata y se descompensa. Es un compendio de pruebas necesarias y los hospitales públicos no cuentan con todas ellas y hay que acudir a los laboratorios privados buscando este apoyo.

Sin olfato ni gusto

“Los signos, síntomas, que los pacientes arrojan nos van a decir la evolución y el tratamiento que requieren. La mayoría, yo diría que el 90 por ciento de los pacientes con los que he podido conversar, me dicen que les preocupa la anosmia, o sea, no captan olores ni sabores. La anosmia es no poder captar con el olfato los diferentes olores, y afecta en el ser humano el gusto”, acota luego Otto  Cerezo.

Estos pacientes dicen que empezaron a experimentar tos seca y que no les provoca comer, porque nada les huele. “Si le ponen al lado alguna comida con un intenso olor, no lo captan”, explica luego.

La gente se está portando mal

—A la gente hay que decirle que se comporte, porque no se están comportando como debe ser. Vemos todavía en los mercados a cielo abierto gente sin tapabocas, y tocándose los ojos, la nariz y la boca. Uno va por la calle y ve gente hurgándose la nariz, tocando cualquier cantidad de cosas: Hay muchas cuestiones para vigilar y es necesario crear conciencia entre la ciudadanía para que de verdad nos cuidemos, porque esto se controla, primero, con medidas de contención: lavarse las manos, utilizar el tapabocas, hacer el distanciamiento. Si uno sabe que ha tenido alguna sintomatología, o ha tenido contacto con alguien enfermo, obviamente debe aislarse, por lo menos dos semanas.

Paciente aislado

“Una vez que el paciente ha desarrollado el COVID-19, debe permanecer aislado, si no sufre dificultar respiratoria. Se debe quedar en su casa. Hay que tener cuidado con el plato, el vaso, los ropajes, porque esa persona puede toser y al toser va a arrojar gotículas que son infectantes, y por eso hay que tener cuidado, para que meta su ropa en una bolsa, y al colocarla en lavadora, se puede usar agua caliente y jabones químicos que producen daño a la proteína viral”, expresa.

La misma persona enferma tiene que limpiar con desinfectante, con cloro, el cloro casero, toda la superficie, el piso, limpiar su baño, hay que aislarla, para que use un baño único.

Armando Hernández

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