Maylin Duarte se edificó un mundo de colores, aunque solo ve oscuridad

La joven que hoy se convierte en periodista tuvo visión, conoció el mundo de colores y formas. Sabe cómo son sus padres, la naturaleza, los animales, los colores… y esto la ha ayudado a transitar con buen pie como invidente

1454
Maylin Duarte
Maylin Duarte, primera invidente Comunicadora Social de la ULA-Táchira

«Debo agradecer porque este logro no es solo mío… soy la cara visible, pero muchos ojos y muchas manos me han ayudado”, dice la joven que hoy recibe su título universitario

Omaira Labrador M.

Fotos: Yrlander Hernández

Maylin Duarte Guerrero decidió que su mundo sería de colores, de muchos y vivos colores, pese a que sus ojos solo le permiten ver rayos de claridad.

Hoy, cuando Maylin suba al estrado del auditorio de la Casa Sindical a recibir el pergamino que la acredita como licenciada en Comunicación Social, estará marcando varios hitos. El principal, ser la primera invidente en graduarse en esta carrera en el núcleo Pedro Rincón Gutiérrez de la Universidad de Los Andes en el Táchira y hacerlo con honores por acumular promedio de 17 puntos.

A sus 25 años, con su toga, birrete y capa blanca,  Maylin Duarte subirá acompañada de un joven que la guiará entre la oscuridad que es su visión; oscuridad que no le impidió ser hoy un ejemplo de constancia, perseverancia y de vencer los obstáculos físicos que la convirtieron en una persona con discapacidad, condición que decidió, con éxito, transformar en metas y retos.

La joven que a los 17 años llegó a la ULA-Táchira, temerosa aunque con ganas de estudiar una carrera universitaria, hoy con seriedad pero con alegría dice: sí se puede salir adelante. Y con sus palabras demuestra que va por más.

“He quedado ciega”

Maylin, perfectamente maquillada, perfectamente combinada, perfectamente peinada, acompañada de su amiga y también graduanda Desiré Cuevas, en uno de los bancos del patio central de la ULA-Táchira, que ocupó tantas veces como estudiante, recuerda con voz pausada por qué es invidente.

En la urbanización Rómulo Gallegos, en la parte baja de San Cristóbal, ha vivido siempre con sus padres Héctor Duarte y María Guerrero, quienes han compartido su labor de vendedores de carne en el mercado Los Pequeños Comerciantes con la crianza y el cuidado de sus tres hijos.

La joven que hoy se convierte en comunicadora social tuvo visión, conoció el mundo. Aunque hoy solo ve algunas señales de claridad, sabe cómo son las formas, cómo son sus padres, las personas, los animales, el sol, la naturaleza.

Maylin Duarte
Maylin nació a los 6 meses de gestación y eso afectó su vista

—Yo nací a los 6 meses y 3 semanas de gestación. Debí permanecer en incubadora y en ese proceso no me taparon los ojos, lo que perjudicó mi vista. Eso siempre fue lo que me dijeron, pero eso no es todo, ya que venía de nacimiento con una patología congénita que a los dos años se me desarrolló. Tuve miopía y astigmatismo y tenía el ojo izquierdo bastante desviado.

Las dolencias en sus ojos, con las que nació Maylin Duarte, no le impedían ver. Usaba lentes y le hicieron una intervención quirúrgica, siendo una niña.

—Luego surgió una catarata en mi ojo izquierdo que me empañó la visión —dice despacio y con sus ojos de color blanco fijados en quien le habla—. Me operaron y quedé viendo por un solo ojo. En febrero de 2004, cuando tenía 10 años,estaba jugando carnaval con unos vecinos, me caí, no sé si fue por el golpe, pero al otro día solo veía nubes blancas que me tapaban la visión del ojo derecho.

Las nubes blancas de las que habla Maylin con tanta naturalidad le taparon la visión por completo. En ese momento quedó totalmente ciega por desprendimiento de retina. En ese año comenzó un periplo médico y varios especialistas no quisieron asumir su caso por ser complicado.

—Cuando llegué al especialista, que aún es mi doctor, dijo que tenía que operarme de emergencia para salvarme las retinas, y me operó. Aquí comenzó un nuevo proceso, no por ver, sino porque un tiempo debía estar mirando al piso para que la retina no se desprendiera. Unos dos o tres meses. Y alcancé a ver bastante,a dibujar, escribir, aunque con el mismo nivel de antes— narra su historia de vida, una joven con solo 25 años, que agradece a Dios todas sus vivencias, por muy dolorosas que hayan sido.

Luego se volvió a desprender la retina por segunda vez. Debían hacerle una cirugía con un aparato especial y duró dos o tres meses con la retina desprendida.Por esperar mucho, por el aparato estar dañado, la operación no tuvo el mismo éxito y perdió la visión totalmente.

—Ya no podía escribir ni leer. No alcanzaba a ver los rasgos de la casa. Este proceso fue de los 10 a los 13 años. Y hasta los 17 veía poco, pero sí distinguía los colores. Luego quedé ciega, aunque percibo la claridad por ejemplo cuando una luz está prendida o apagada—. Ella puede guiarse sola, tiene su bastón, pero siempre encuentra alguna persona que gustosamente la toma del brazo y la conduce.

Tenía miedo con la carrera

Cuando se inició su proceso de perder la visión, Maylin duró dos años sin estudiar. Luego ingresó en la escuela para invidentes en Torbes. Durante un año estuvo en Caracas en un instituto especial. Se gradúo de bachiller en el Asilo San Antonio, en San Cristóbal.

Quería estudiar Trabajo Social, pero esa carrera no se imparte en el Táchira; también pensó en Derecho, porque varios invidentes han cursado esta disciplina, pero tampoco la convencía.Por la OPSU salió seleccionada para Comunicación Social en la ULA-Táchira y, aunque sabía muy poco de esta carrera, decidió inscribirse por ser una institución, además de prestigiosa, pública.

“Yo comencé a estudiar con temores, pues por testimonios supe que una persona con discapacidad visual no podría pasar ciertas materias, que era complicado, pero en mi caso no fue así”, dijo Maylin entre risas, ya preparada para graduarse.

En primer año estuvo a punto de retirarse, pero la profesora Marisol García le dijo que ella quería ser la tutora de su tesis, cuando la hiciera, y que debería ser sobre el tema de la discapacidad. Esta propuesta la animó y decidió apostarle todo a la comunicación social.

Con algunos temores fue avanzando a paso firme. Contó con el apoyo de profesores que le idearon formas de evaluación especial en algunas materias como las cátedras del área audiovisual, en especial agradece la oportunidad que le dio la profesora Jenny Bustamante.

Maylin prefiere usar un programa especial de computadoras para invidentes, antes que el sistema braille que conoce a la perfección. Y siempre contó con el respaldo de amigos que a veces le leían los libros que los profesores recomendaban.

Es un logro de muchos

—Debo agradecer porque este logro no es solo mío… soy la cara visible, figura mi nombre, pero no es así. Primero que nada, Dios me dio la fuerza para enfrentar todo lo que me ha tocado vivir, aunado a ello he tenido el apoyo incondicional de mis padres que son la columna vertebral en todo momento. Y han vivido cada triunfo, además, mis compañeros, y si el comienzo fue difícil, luego en la ULA nunca estuve sola. No me faltaron ojos ni manos para guiarme cuando no lo podía hacer sola. Aquí hice amistades como con Desiré Cuevas que serán para toda la vida—orgullosamente así lo señala la joven que hoy hace historia en la carrera de Comunicación Social—. También es un logro de los profesores que no se dejaron llevar por prejuicios o estereotipos y vieron más allá y buscaron la forma de enseñarme y evaluarme.

Maylin Duarte
Maylin celebra su título de Comunicación Social

Maylin Duarte comenzó a trabajar hace un par de años en el Instituto de Beneficencia Misael Silva Roa de JHS Grupoy desde hace dos meses es una de las periodistas del Deportivo Táchira. Además, tiene su propia fundación para recolectar útiles para niños de escasos recursos y espera en unos años ser una conferencista internacional, al sostener que tiene mucho que decir y enseñar como coach. Entre sus planes están, además, tener su familia y un hijo.

—Hoy puedo dar gracias a Dios por estudiar esta carrera, en lo personal y profesionalha sido muy enriquecedora. Hoy me encanta lo estudiado y lo aprendido, es la mejor profesión del mundo. La diversidad que tiene la hace única. Vivo enamorada de la carrera—agradece el logro que hoy cristaliza.

Maylin Duarte hoy a las diez de la mañana recibirá una fuerte ovación, por demostrar que las limitaciones físicas, aun siendo la falta de visión, no nublan el futuro.

En su haber de triunfostambién lleva el de ser la primera de su promoción, junto a su amiga Desiré, en defender la memoria de grado -aprobada con 20 puntos, mención publicación-. Son las primeras de su promoción, la número 29, en recibir sus títulos.

¡Aplausos para Maylin!

Muchos aplausos para Maylin por dibujar su mundo de colores,pese a que por sus ojos solo ve oscuridad y algunos rayitos de claridad.