lunes 6 julio, 2020
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Medicinas con precios para millonarios

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El sueldo mínimo y el cobro de la pensión ya no constituyen una liquidez esperanzadora que permita cubrir los tratamientos médicos y menos de los pacientes con enfermedades crónicas.

Este hecho mantiene en una angustia permanente a quienes deben cumplir indicaciones médicas estrictas a fin de controlar su patología y de esta manera mantenerse estables. El dinero no alcanza para comprar medicinas.

El primero de mayo se decretó el último aumento salarial, que involucró también a los pensionados y jubilados, pronunciamiento oficial hecho por el ministro del Trabajo, Eduardo Piñate.

Según este incremento, los pensionados y jubilados devengan 400 mil bolívares de sueldo y un bono de 390 mil, denominado contra la guerra económica, para un total de 790 mil bolívares.

Entretanto, los trabajadores en ejercicio devengan un salario de 400 mil bolívares y un bono por concepto de alimentación, para un salario general de 800 mil bolívares.

No alcanzan para nada

“Mi mamá toma Bisoprolol para el corazón, que tiene un costo de 780 mil bolívares, la caja de 30 pastillas, pero antes había tomado una caja que costó 17 mil pesos”, aseveró Marianela Suárez.

Narró que en otra oportunidad pudo conseguir una caja de diez pastillas, pero de 5 miligramos, y  le costó 5 mil pesos.  “Pero mamá tenía que tomar la de 10 miligramos”, apuntó.

Muchos medicamentos tienen precios muy elevados, respecto a lo poco que gana la mayoría de personas. (Foto/ Tulia Buriticá)

En su relato, agregó que el Candesartán, para la presión arterial alterada, está más o menos por ese precio o un poco más costoso. “Resulta casi imposible comprar estos medicamentos, que son para pacientes con enfermedades crónicas y una de ellas es la hipertensión”, dijo.

Antiinflamatorios muy costosos

Marcos Moncada, un trabajador jubilado del ministerio de Educación, expresó que debe tomar Tiocolfene, analgésico y antiinflamatorio. Le costó 1 millón 300 mil bolívares y apenas trae diez pastillas.

—Pero el Aflamax está más económico, se consigue en 350 mil bolívares; una caja de Atamel cuesta 300 mil bolívares, y los usados para la migraña se pueden adquirir en 600 mil, esto quiere decir que están más baratos los analgésicos que los fármacos indicados para las enfermedades crónicas — agregó.

Caro y escaso

“Además de que la pensión no me alcanza para comprar la medicina de la próstata, debo lidiar para conseguirla porque está muy escasa”, expresó Reinaldo Contreras, docente jubilado del Ministerio de Educación desde hace diez años.

Contreras comentó que los precios varían, pero en verdad son muy caros. Piden entre 500 mil y 1 millón 600 bolívares por la caja de Tamsulosina, que es la que se consigue, porque el Tamsulon hace mucho tiempo desapareció y es el medicamento indicado al paciente para tratar los síntomas del agrandamiento de la próstata.

Debe tomar Candesartán, porque también tiene problemas con su corazón, y entonces vive el dilema: comprar con el dinero de la pensión la medicina para la próstata o la del corazón.

Poco sueldo…

Nélida Castro, quien trabaja en unos de los supermercados de la parte alta de San Cristóbal, precisó que toma Novarona, fármaco que es sumamente costoso y su sueldo es de 2 millones de bolívares mensuales, que no le alcanzan para comprar este fármaco y dejar algo para cubrir una de las tantas necesidades que tiene en su hogar.

“Esta medicina es usada en pacientes con arritmias graves, lo que quiere decir que es sumamente delicado dejarla de tomar; el cardiólogo me dijo que, por lo costoso, entonces me tomara, por lo menos, media diaria”, contó.

“Además de cara, es muy difícil de encontrar; algunas veces me la traen de Colombia, pero ahora, con la frontera cerrada, ni pensar en traerla”, apuntó.

La pensión no cubre ni un medicamento

“Ni las dos pensiones que tengo me alcanzan para cumplir medio tratamiento de la diabetes. Soy jubilada por el Ministerio de Educación y recibo la pensión del Seguro Social, y si sumo, son casi dos millones de bolívares y eso no es suficiente para comprar los medicamentos, apenas si puedo comprar el Glocofage, cuyo precio está entre 500 y 700 mil bolívares”, agregó.

“Hace poco me ayudó mi esposo y pagó noventa mil pesos para poder hacerme el tratamiento y así tener controlados los niveles de azúcar”, dijo.

Asombrada, también comentó que a su hermano le ofrecieron un blíster de Tamsulosina en 80 mil pesos, apenas diez pastillas, por lo cual dijo que no y además le respondió a quien se la ofreció que “si estaba loco”.

“A uno se le va la plata en eso, nadie se imagina lo que uno gasta en medicinas. Hace unos días me tocó ir donde el doctor, me encontró con la tensión alta y me puso un tratamiento carísimo que debo cumplir al pie de la letra, porque si algo es delicado es no tener la tensión controlada”, concluyó. Nancy Porras      

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