viernes 17 septiembre, 2021
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“Mi mayor temor es no poder trabajar para traer el sustento de la casa”

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Freddy Durán


Wilmer Narváez ha tenido que dedicar el tiempo libre que le ha dejado la cuarentena al campo, una decisión en la cual han coincidido sus vecinos de Zorca, aprovechando  la generosidad de sus tierras.

En grandes o pequeñas extensiones, así sean el solar de sus casas, los vecinos del sector intercambian información sobre cuál cultivo mejor se puede dar, y sobre los cuidados necesarios en la siembra. Ese retorno al campo, obligado por la cuarentena también se refleja en las frecuentes quemas en zonas de montaña, lo que para otros es motivo de temores a la expansión de las llamas.

Dedicado a la reparación de celulares, y con una esposa y un hijo especial que alimentar, ve con preocupación lo que sucederá en los próximos días, ya que por ahora ha gastado los pocos ahorros que le quedan.

“Mi mayor temor  es que pasen los días y no pueda trabajar para traer el sustento de la casa. Uno vive del día a día, y solo me ha quedado gastar lo poco que tenía. Estamos guardaditos pero quiero volver a salir otra vez”, afirma Narváez con un tono de inquietud.

Narra que el temor de ser contagiado ha sido el principal impedimento para volver  a su lugar de trabajo.

“En estos momentos –agrega Narváez- estamos aprovechando la cuarentena en poder sembrar algo, ya que esperamos se venga ya la temporada de lluvias. Estamos sembrando frijol, maíz, yuca. Cualquier cosa para mantenernos distraídos  es buena, para no quedarnos encerrados”.

Atención aparte ha merecido su hijo de condición especial, y las reacciones que pueda tener al confinamiento.

“Mi hijo se mantiene ocupadito, siempre que el servicio eléctrico no falle, viendo su televisión o jugando sus videojuegos. El es muy nervioso y el mantenerse encerrado sí lo afecta. Hay que buscar las mil y un maneras de entretenerlo en casa”, dice.

Expresa que su esposa también se dedica al comercio informal en el centro de San Cristóbal, y el estar inactiva la tiene muy pensativa, al no contar con dinero para sus gastos personales y de la casa.

Sobre la economía familiar afirma que ha procurado no tener grandes gastos en una sola cosa, abasteciéndose de lo necesario. Cada tres o cuatro días sale en busca de lo necesario.

“Me he movilizado en mi moto, y estoy procurando que el combustible que tengo me alcance hasta que esta situación mejore. Hasta los momentos no he tenido que comprar gasolina. He escuchado que hasta 10 mil pesos pagan por un litro”, manifiesta.

Su movilización la hace con su reglamentario tapaboca,  y al llegar a su casa, presta mucho cuidado a su aseo personal, pero le preocupa los racionamientos de agua día por medio.

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