miércoles 6 julio, 2022
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Monseñor Moronta dice que la usura y la especulación son pecados muy graves

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El Obispo de la Diócesis de San Cristóbal Mario Moronta  fijó la posición de la iglesia católica, ante la situación que se está presentando a causa de una escalada de precios, que colocan lejos del alcance del pueblo los alimentos y medicinas a causa de una incontrolada escalada de precios

Armando Hernández

La especulación con los aumentos desmedidos que constantemente experimentan los artículos de primera necesidad, particularmente los alimentos y medicinas, mantienen a las personas contra las cuerdas, indefensas, ante una inmensa e indetenible escalada de precios que no puede ser cubierta con los exiguos ingresos de un ciudadano común, que con gran angustia ven, que ante la  ola especulativa, no puede adquirir los productos básicos para la alimentación de su familia.

Esta situación se ha generalizado en los últimos días de manera escandalosa,  y ha llevado a la proliferación, en casi toda la ciudad,  de pequeños puestos de venta, donde solo son ofertados en moneda extranjera, los pocos  artículos que estan a la vista, eso si, a precios que resultan prohibitivos, y aumentan en tan solo cuestión de horas, como consecuencia del incremento del dólar, lo cual no ha pasado desapercibido para la iglesia que ha fijado posición a través del obispo, monseñor Mario Moronta, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal.

Precios  en  constante aumento

Esta abusiva y especulativa escalada de precios  se observa en la mayoría de negocios, desde el pequeño tarantín ambulante, hasta los grandes negocios debidamente establecidos, donde es común, en una misma jornada, y con diferencias de apenas horas, observar los cambios de  precios en una especie de competencia, con el comprador, que se apresura a tomar un artículo antes que le coloquen la nueva etiqueta.  Es tan cambiante la situación, que en muchos negocios no se molestan en colocar los precios a la vista del público, y el cliente debe acudir ante un cajero para hacer la consulta sobre el precio, que para el momento, tiene determinado producto, dijo el alto prelado mediante un audio.

Antonio N.,  se identificó como vendedor informal.  Se gana la vida como vendedor ambulante en la zona de La Concordia. En la mañana vende café y en la tarde helados.  Dijo que cada día le resulta mas difícil la venta debido a que por la situacion de tipo sanitario la situación se ha complicado para el, porque la gente ya no quiere comprar café ni helados en la calle. -La gente parece que estuviera muy apurada, todos andan a prisa, llegan, compran alimentos y se van – acotó para explicar que el viernes pasado trató de comprar un cartón de huevos, pero no lo consiguió por falta de dinero. “Esto fue cerca del terminal, me pidieron pesos y como no me alcanzaba la plata, fui a donde un amigo para que me prestara. Regresé y el hombre no quiso venderme los huevos porque ya habían subido y estaban a otro precio”. Eran los mismos huevos que había visto como una hora antes, dijo con amargura, al pedir la intervención de la autoridad proteger al pueblo

La Iglesia reacciona

Se ha pretendido dar explicaciones sobre el origen de esta situación. Se habla de una economía dolarizada,  de hiperinflación y la puesta en circulación de dinero inorgánico. No obstante, al ciudadano común y corriente, que no conocen la materia, poco le importa  eso de las leyes económicas, pues su prioridad es conseguir los artículos que le permitan satisfacer sus necesidades y las de su familia.

La preocupante situación no ha pasado desapercibidas para la iglesia Católica, hasta el punto que nuestro obispo, monseñor Mario del Valle Moronta, en su condición pastor de la diócesis de San Cristóbal, expresó su preocupación  por lo que consideró como un hecho que agrava la situación que estamos viviendo. “Es cierto que vivimos un momento difícil, en que todos nosotros, de una u otra manera, debemos aportar nuestro granito de arena para ayudar. Nos hemos comprometido en eso, hemos cumplido  con quedarnos en casa y estamos acompañando a todos desde nuestra iglesia, por diversos medios y desde las diversas parroquias, además de las celebraciones, hemos enviado mensajes y estamos tratando de organizar, incluso para los próximos días, algunas actividades que tengan que ver con el crecimiento humano, espiritual y el acompañamiento de todos nosotros, un acompañamiento mutuo, de unos a los otros”.

-Pero creo que este momento también es necesario que denunciemos, públicamente, el pecado tan grande que se esta cometiendo contra la población por parte de aquellos que venden, comerciante que han subido los precios de manera exorbitante, sin ninguna justificación, sin sentido de solidaridad, sin sentido de respeto a la dignidad humana, solamente valiéndose de la emergencia y buscando sus propios intereses mezquinos-. Recuerden que también a ustedes

se les obliga vivir y practicar la solidaridad, a vivir y practicar todo aquello que tenga que ver con el respeto, con la caridad y con el amor, máxime si son cristianos y si son católicos, añadió luego el obispo.

Mario Moronta calificó lo que esta ocurriendo como: -Un pecado inmensamente grave, yo diría que tan grave, que amerita una sanción muy fuerte, el subir los precios y especular, solamente buscando justificaciones que no tienen ningún sentido –

Por eso hacemos un llamado a la población para que se lo digamos a los comerciantes, a aquellos que estan abusando, no a los comerciantes buenos, sino a aquellos que de la noche a la mañana, sin ningún sentido de respeto, y sin ningún fundamento en leyes económicas, están subiendo los precios.

No puede ser que de la noche a la mañana, por una decisión unilateral, contraria a la caridad y llena de pecado, se pase a cobrar, más del doscientos por ciento,  quizás más, sobre el valor de la mercancía, sobre todo si se trata de alimentos y medicinas, argumento monseñor.

“Quiero llamar la atención a través de ustedes, para que difundan esta solicitud a que reflexionen,  a que no sientan el peso del  egoísmo, el deseo de la mezquindad. Es un grave pecado cobrar especulativamente precios que no pueden ser pagados en este momento por la población, y que se deben, solamente, a la búsqueda de intereses particulares.

Todo aquel, católico y no católico, que esté dedicando  a la especulación esta cometiendo un gravísimo pecado, del cual tiene que confesarse, y la única manera de ser perdonado, será devolviendo en creces, todo eso que es un dinero robado a la gente, comentó Moronta.

Creo que no podemos permitir que además de la pandemia y las dificultades que ya tenemos con todas esas cosas que llevamos en nuestro país, ahora se vuelva a manifestar nuevamente la usura, porque es usura la especulación. El Papa Francisco, acaba de condenar esta aptitud y nos unimos a él, también la denunciamos, y pedimos que las autoridades actúen, no buscando chivos expiatorios, sino defendiendo la dignidad del pueblo.

Llamamos a la conciencia de los comerciantes que están en usura y especulación, si es que la tienen,  para que actúen en nombre de Dios, y todos nosotros se lo sabremos reconocer,

Aquellos que actúan de acuerdo a sus principios según el evangelio, según la moral, benditos sean, pero aquellos que están dejándose llevar por el interés particular, por la mezquindad y el egoísmo, recuerden, si es que tienen conciencia, que deben actuar conforme a ella y dejar de cometer este grave pecado, se lo pedimos en nombre de Dios…

 

 

 

 

 

 

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