viernes 28 enero, 2022
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Niños y ancianos en mayor riesgo ante nutrición deficiente

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Juan José Contreras

El elemento económico tiene un protagonismo indiscutible, se come lo que se puede costear. La inflación y la escasez marcan las prácticas de consumo y condicionan la oportunidad de las familias para adquirir o sustituir alimentos que antes conseguían regularmente.

El nutricionista Danny Matheus explicó que los niños están en una etapa de crecimiento y formación, por lo que requieren más proteínas, vitaminas y minerales. Los adultos mayores, debido al desgaste físico, disminución de la masa muscular y menos producción de proteínas también requieren una alimentación balanceada.

Venezuela padece una suma de circunstancias, como hiperinflación, merma en la producción de alimentos y desabastecimiento, que ha puesto en riesgo la adquisición de la comida en los últimos años.

La maltrecha economía, contraída en más del 60%, según el más reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, se contraerá nuevamente. Esta vez en -18% debido a la llegada del COVID-19. El riesgo alimenticio ahora será mayor.

Elaborado en acción conjunta por la FAO, Unicef, FIDA, PMA y la OMS, el más reciente informe del Estado Mundial de la Seguridad Alimentaria y Nutrición en el Mundo de 2017 apuntaba a que el 13.5% de la población venezolana presentaba subalimentación. Los más vulnerables, los niños y los adultos mayores.

El Informe  Mundial sobre las Crisisi Alimentarias 2020 publicado en abril de este año por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación situó a Venezuela como la cuarta peor crisis alimentaria del mundo por número de personas afectadas durante el año 2019. Solo precedieron al país Yemen, la República Democrática del Congo y Afganistán. Son 9,3 millones de venezolanos que padecen inseguridad alimentaria aguda: 2,3 millones de modo severo y otros 7 millones de manera moderada.

Afectación

Los valores nutricionales en el caso de los niños son importantes y específicos dependiendo de la edad. A medida que van creciendo van a requerir de mayores cantidades de nutrientes.

Las consecuencias de una mala alimentación en los niños son variadas. Pueden experimentar déficit de atención y dificultades del aprendizaje, explicó el nutricionista Danny Matheus.

El especialista sumó a las consecuencias el retardo en el crecimiento. “Va a ser una población mucho más pequeña, que es lo que está pasando ahora. El promedio de estatura del venezolano estaba hace 15 años en 1,80 m y ahora está entre 1,65 m y 1,70 m. Son secuelas a largo plazo que generarán otras patologías en su vida adulta”.

La Fundación Bengoa es una organización especializada en alimentación y nutrición. En 2019 publicó un estudio según el cual 30% de los niños entre 7 y 12 años de edad evaluados en cuatro estados venezolanos presentaba desnutrición crónica.

En el caso de los adultos mayores, Danny Matheus detalló que a la hora de evaluarlos, hay que tener en cuenta las necesidades físicas y el peso de cada individuo. Además se debe chequear que no tengan un padecimiento anexo, porque no es igual la alimentación si tiene hipertensión arterial, diabetes o alguna patología gástrica, las cuales se pueden acentuar con la deficiencia alimenticia.

La Asociación Civil Convite es una organización sin fines de lucro que vela por los derechos económicos, sociales y culturales de los ciudadanos. Según un estudio realizado en alianza con la ONG HelpAge, que ayuda a las personas mayores, de 903 venezolanos mayores de 55 años consultados en tres de los 23 estados del país, el 77% dijo que no tenía acceso a suficientes alimentos y uno de cada diez manifestó que se acuesta con hambre cada noche.

La crisis ha llevado a que muchos adultos consuman alimentos una vez al día para garantizar más porciones a los niños. “Esa única comida no cubre los requerimientos adecuados. Además, se pueden generar múltiples consecuencias, desde patologías digestivas como estreñimiento, gastritis, diabetes hasta hipertensión arterial”, alertó Matheus.

Remesas

Sobre una de las alternativas que marcó la dinámica de muchos hogares, el nutricionista Danny Matheus opinó que la población joven emigró en busca de ayuda financiera para sus familias, principalmente para alimentación. “Esos ingresos ayudaron a cubrir las necesidades nutricionales en especial en el caso de los niños y en los adultos mayores”.

El pasado 2019 la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur, y la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, estimaban que más de 4.8 millones de venezolanos habían partido se su patria. Muchos niños se quedaron en Venezuela a cargo de familiares y, según Convite, al menos 900 mil adultos mayores se quedaron solos en el país.

Ahora, las proyecciones del Banco Mundial indican que las remesas en el globo enviadas por los emigrantes a sus países de origen caerán este 2020 en un promedio de 20% respecto al anterior, a causa de los efectos económicos de la pandemia del COVID-19. Las familias venezolanas que se beneficiaban de aportes de sus familiares en el exterior sumarán este indicador que afecta principalmente su abastecimiento de alimentos.

Alternativas

Con el poco poder adquisitivo disminuye la compra de las proteínas de origen animal. Se prioriza por alimentos de fuentes calóricas más económicas, lo que evidencia modificaciones en el patrón de compra de los alimentos, pero hay alternativas.

El nutricionista Danny Matheus compartió algunas observaciones y consejos en general. “Aún con un consumo fallo de proteínas se pueden obtener vitaminas y minerales, pues los vegetales y las frutas tienen esos componentes, en especial cereales, arroz, plátano o guineo. Mientras exista ese consumo no va a haber problema de déficit nutricional”.

En el caso de las cajas CLAP que son una fuente para muchas familias, en la actualidad la composición de carbohidratos como pasta y arroz tienen una mayor presencia en contraste con las proteínas de origen vegetal como granos. La carne y otras proteínas de origen animal no están presentes.

Los granos son una fuente de origen vegetal, pero el nutricionista recomienda estar atentos. “No todo el mundo va a tener una excelente tolerancia a los granos debido a su alto porcentaje de fibra, que puede crear problemas digestivos”.

Con los apagones, el nutricionista Matheus aconsejó adquirir, en la medida de lo posible, alimentos poco perecederos como enlatados o huevos. Advirtió sobre los riesgos de ciertas opciones: “Los embutidos no contienen un nivel de proteína elevado, tienen conservantes, sales, no son alimentos muy adecuados, pero pueden durar un poco más”.

Panorama

Son variados los elementos que han lesionado la nutrición de los venezolanos. La población infantil y la de los adultos mayores son las que deberían tener una mayor prioridad de suministros en requerimientos alimenticios por sus condiciones específicas de desarrollo o conservación. Sin embargo son los grupos más vulnerables en un país donde alarmantes indicadores de desnutrición y crisis alimentaria surgen como nunca antes.

El sentido común y las decisiones inteligentes a la hora de adquirir alimentos puede significar una diferencia que, al menos mínimamente, inclinaría la balanza de manera positiva hacia el bienestar de los miembros de un hogar.

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