viernes 28 enero, 2022
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Protagonistas de la pandemia: Sirven 500 almuerzos a los más pobres en Puente Real

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La Zona Educativa Táchira activó los comedores en varias escuelas del estado para preparar un plato de comida a los estudiantes regulares que así lo deseen y a las personas más vulnerables de la comunidad


José Luis Guerrero

En el Centro de Educación Inicial Carmen Verónica de Coello, en Puente Real, las madres elaboradoras de alimentos preparan el almuerzo para aproximadamente 500 comensales.

De lunes a viernes, desde el pasado 3 de abril, bajo la supervisión de Herminda Roballo, directora de la institución, tienen la misión de dar un plato de comida principalmente a los 132 niños, de 0 meses a 6 años, que son allí atendidos en actividad escolar normal; también a un grupo de estudiantes de la escuela Los Andes y del liceo de la comunidad.

La directora Herminda Roballo está atenta para que todas las personas que están en las dos colas sean atendidas. (Foto/cortesía).

Puente Real es un populoso sector de la parte baja de San Cristóbal donde residen aproximadamente seis mil personas, integradas en unas 1.600 viviendas,
comunidad que cuenta con la parroquia eclesiástica El Buen Pastor, ambulatorio, espacios deportivos y servicio de transporte público entre esta zona y el centro de la ciudad.

“Comenzamos con 380 almuerzos y esta semana, entre el 13 y 17 de abril, hemos repartido 500 platos de comida al día. Nos han llegado muchas personas humildes, los más vulnerables ante este problema de
salud por la pandemia del coronavirus. A todos los atendemos”, expresa Roballo, quien informa que se siguen todos los lineamientos impartidos por Charly Rojas Chávez, directora de la Zona Educativa Táchira –ZET-.

En San Cristóbal 15 instituciones educativas fueron priorizadas para atender a los sectores más vulnerables y en Puente Real las madres procesadoras de alimentos
y la comunidad se activaron, junto con las autoridades del plantel.

“No lo pensamos dos veces. La directora de la Zona Educativa dio la orden y coordinamos el plan de acción. Es el momento de ayudar. Definimos las normas sanitarias, de seguridad para todos ayudar y para todos cuidarnos, porque tenemos nuestras familias en casa. Mantener el mínimo contacto con los beneficiados y con los colaboradores que traen alimentos, con el distanciamiento social. Fue nuestro plan de trabajo y estamos contentos con el apoyo
prestado a toda la comunidad y a personas que vienen de otras zonas de la ciudad”, explica en su oficina de dirección.

Las autoridades de la ZET direccionaron los alimentos del Programa de Alimentación Escolar de otros planteles que están cerrados a esta institución que por su horario de trabajo de 8:00 am a 4:00 pm, cuenta con cocina y los implementos básicos para esta tarea.

Mientras narra el trabajo cumplido, a las afueras del plantel ubicado al lado de la iglesia de Puente Real, desde las 11:00 de la mañana comienzan a formarse a ambos lados de la puerta dos colas: una a la derecha y otra a la izquierda. Los comensales colocan en el piso los recipientes para llevar la comida o cualquier objeto para “marcar” su ubicación en la fila.

“Les hemos advertido guardar un metro de distancia de uno a otro, el distanciamiento social, el uso del tapaboca. Unos hacen caso, están atento a esta norma, pero otros no lo entienden y se unen”, dice.

Solidaridad vecinal

El Gobierno nacional aporta generalmente arroz, espaguetis, harina de maíz, granos, aceite, pollo, entre otros víveres y los líderes de calle de Puente Real, se organizan para buscar otros aportes en la comunidad.

“Nos traen verduras, algunos víveres, y hay
carnicerías que regalan el hueso para la sopa. Hay solidaridad para con quienes más necesitan y más en estos momentos  cuando muchos no pueden trabajar”, expresa al recordar que el almuerzo se reparte de lunes a viernes, al mediodía.

A ambos lados del CEI se forman dos colas de personas que buscan alimento. Las autoridades militares y la milicia prestan apoyo. (Foto/Cortesía)

A la hora de servir, los alimentos son llevados la entrada del plantel. Ya el equipo de colaboradores de la Policía del estado, Guardia Nacional, Milicia Bolivariana, líderes de calle, UBCH de la zona, quien se encuentre en ese momento en el lugar ordena las colas, se entregan los pases de control y se inicia el proceso.

Cada beneficiario trae los recipientes para llevar sus alimentos. Muchos de los rostros son de personas muy pobres, algunos hombres y mujeres de la calle que viven de la caridad. Todos por igual bendicen y agradecen al equipo de trabajo por la comida servida.

“Yo soy pobre. Tengo 67 años de edad. Por mi edad no tengo trabajo, la pensión que recibo es de 250 mil bolívares y no me alcanza. Recibo un bono, pero mensual no paso de 600 mil bolívares. Me toca hacer milagros para poder comer. Este plato de comida que me regalan en la escuela es un alivio para calmar el hambre”, dijo Miguel, en medio de la cola, un poco apenado por depender de la caridad.

Como él, Margarita, una madre soltera, joven, salía con dos tazas de comida para ella y su niña de siete años de edad. Dijo ser vendedora de café pero por el coronavirus su venta ha caído y así sus ingresos diarios.

Las madres cuidadoras, en todo el estado, son protagonistas activas, solidarias, de la lucha contra la pandemia del coronavirus. Dan la mano a los más necesitados en este momento de emergencia nacional.

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