domingo 9 agosto, 2020
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Sandra necesita apoyo para acceder a radioterapias y superar el cáncer

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Sandra Ruiz está aferrada a la vida y espera recibir la ayuda de las personas de buen corazón y del gobernador, Vielma Mora, para viajar a Caracas y tratarse. (Foto: Gustavo Delgado).

Luego de ser sometida a una cirugía para extraerle los ovarios, en 2014, le diagnosticaron cáncer en el endometrio y, de allí en adelante, su mundo cambió. Sandra Ruiz Bueno tiene 51 años, es docente jubilada de la cátedra de Música, oficio que le apasiona y al cual entregó 28 años de su vida desde el Ministerio de Educación, en Táchira y otros estados del país.

La luz de su alma le brota por los ojos. Tiene el cabello corto, habla con fluidez y pausado. Tiene su fe puesta en Dios y en los ángeles, que -asegura- Él ha colocado en su camino, porque no le fallan. Es de familia humilde y servicial. Su cuerpo perdió la masa muscular. Ya poco camina, a duras penas logra sentarse.

No recibir el tratamiento indicado ha hecho que la enfermedad se agudice, pues solo le practicaron unas pocas quimioterapias el año pasado, pero no cuenta con los recursos económicos para pagar las radioterapias en una clínica privada y el acelerador lineal del Hospital Central está fuera de servicio desde mediados de 2016 por falta de un repuesto: el magnetrón. Otros especialistas que le han visto le sugieren que acuda a Barquisimeto, pero eso acarrea gastos, que tampoco puede cubrir.

Hoy, como muchos tachirenses, esta noble mujer batalla porque desea curarse y vivir. Sueña con terminar su casita y vivir allí. Tiene dos hijos, uno trabaja en San Antonio del Táchira, madruga mucho todos los días y le ayuda como puede; la otra estudió Turismo en la Unefa, es bilingüe, pero no ejerce porque es quien a diario sale a peregrinar por las farmacias en busca de los analgésicos y psicotrópicos que le recetaron a su madre, principalmente Tramal y Diclofenac potásico, para paliar el dolor que, confiesa, “a veces es insoportable”.  De hecho, tampoco consiguen los enemas que deben colocarle para que pueda evacuar.

En 2013, Sandra solicitó un crédito a Fundesta a fin de terminar de construir su hogar, muy modesto, de bahareque, en el sector El Llanito, vía Capacho; al cabo de varios meses, con el dinero que le aprobaron -ya devaluado-, compró algunos materiales, pero para su sorpresa, a principios de este año se los robaron de su propia vivienda, incluyendo casi todos sus corotos, solo le dejaron una nevera y una lavadora. Ella devenga apenas unos 200 mil bolívares como docente jubilada y se debate entre mandar a comprar uno que otro alimento o medicamento, o pagar la cuota a la Fundación, por lo cual pide le sea condonada la deuda, dada su condición.

El padre de sus hijos, Antonio Muradiano, la ha apoyado. Él personalmente acudió al Hospital Militar de Caracas, donde a través de una amiga enfermera le dieron la posibilidad de recibir las radioterapias allá; sin embargo, en sus condiciones requiere atención especial para trasladarse y volver a repetir algunos exámenes, que son costosos, para que los médicos la valoren nuevamente.

La madre de Sandra, María Eloína Bueno, bedel jubilada de la Gobernación, con más de setenta años, es quien le prepara uno que otro alimento para tratar de nutrirla, pero su dieta es deficitaria, ya que tampoco recibe el beneficio de la caja de los Clap. Su hija amerita ingerir proteínas y carnes blancas; no obstante, a sus familiares les resulta imposible darse ese “lujo” todos los días. Optaron por remedios naturales, pero, por ejemplo, necesita consumir -entre otros- rubros almendras, cuyo costo es elevado.

Sandra y su familia apelan a la buena voluntad y generosidad de las personas de buen corazón, al gobernador José Vielma Mora o cualquier alma caritativa que quiera y pueda colaborar con su tratamiento; para ello pueden hacer sus aportes en metálico, cualquiera que sea será bienvenido, a la cuenta de ahorros del Banco Bicentenario: 01750055 4600 60377319, a nombre de Sandra Ruiz Bueno, cédula de identidad número 9. 217. 209; todos agradecen la bondad y desean que Dios les retribuya con salud y larga vida.

Leidy Zafra

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