Sucumbe la urbanización Propatria entremontones de basura y huecos

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Bajo el completo colapso, viven los residentes de la urbanización Propatria, entre la carrera y calle 3, en La Concordia, sitio que se ha convertido en un basurero  a cielo abierto, donde además es ya muy complicada la movilidad para cualquier automotor, a causa del mal estado de la vialidad.

Esta zona, netamente comercial, no solo padece la difícil crisis económica que azota a toda la capital tachirense, sino que también está completamente abandonada por las autoridades municipales y regionales, que no han realizado en los últimos cinco años, ningún tipo de obra para mejorarla, lo que ha conllevado a que tenga un panorama muy desalentador.

En lo que  concierne a la vialidad, ésta posee serios contratiempos, ya que los huecos y zanjas son numerosos, aunado a que la carretera está sufriendo las conocidas “escarificaciones”, que no es más que la degradación de la capa asfáltica, ello por la vieja data de la extensión de este material que poco a poco se ha dañado y por ende, deja expuestas “troneras”, que suelen ser el dolor de cabeza de los conductores.

Indudablemente que otro factor que ha causado el daño de la calzada, tiene que ver con la fuga de aguas, que mayormente provienen de tuberías rotas, que pese a los destrozos que ocasionan, no han sido reparadas.

A lo largo de la vía, se aprecian pequeñas lagunas que se han formado tras las fugas de agua, evidencia que sustenta los daños que ocasionan las tuberías rotas.

Basurero a cielo abierto

Un tema que es de amplia preocupación para los residentes de la urbanización Propatria, está vinculado a la acumulación de basura, ya que la zona, ha sido convertida en un basurero a cielo abierto, por lo que los espacios públicos sencillamente  están llenos de desperdicios, realidad que causa la permanencia en el sitio de  malos olores y pestilencia.

Buena parte de las calles, ahora son sencillamente basureros, en los que suelen encontrarse decenas de toneladas de desechos, ratas y toda clase de plagas.

Pablo Eduardo Rodríguez