sábado 1 octubre, 2022
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“Táchira puede quedarse sin luz cuando menos lo esperemos”

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No existe razón para que la represa de San Agatón esté seca. La estructura de la iglesia de Potosí no debería emerger a cien por ciento, por muy fuerte que sea el verano, porque la represa está técnicamente diseñada para que los niveles mínimos de agua necesaria para generar la energía eléctrica que el Táchira necesita, permanezcan en capacidad de producirla.

Así lo señala el ingeniero Arnoldo Uribe, quien prevé la posibilidad de un apagón general en Táchira, cuando menos lo esperemos, debido a los problemas existentes en la represa, dice quien fue presidente de la empresa Desarrollo Uribante-Caparo, Desurca, la cual fue creada por el Estado venezolano para responsabilizarse exclusivamente del manejo y operatividad del Complejo Hidroeléctrico, aunque luego fue absorbida por Corpoelec.

Uribe fue presidente de Desurca, de 2005 a 2008, y desde su salida del cargo, ha estado en permanente observación del desarrollo de la obra. Con él hablamos de la situación eléctrica en el estado.

—¿Cuál es la causa de las fallas eléctricas?

—La falta de mantenimiento y la atención a problemas que pudieron ser solucionados a tiempo.

Como dice, los niveles de agua no deben bajar del nivel considerado técnicamente el mínimo. Esos niveles de agua que hay ahora, no se pueden permitir. Pero la reducción del agua, no es problema de la naturaleza, sino del control y la operatividad técnica.

—¿No es la falta de lluvia, la sequía?

—Este ha sido un verano con mucha lluvia. En veranos más fuertes, ese embalse ha estado operando bien. En esta oportunidad, casi todos los días llueve, o sea que el embalse ha debido mantener niveles de operación mínimos, por ejemplo, para producir cien megavatios, o 150, que ya a esos niveles ha llegado.

Explica que eso se controla con las compuertas, abriéndolas para vaciar, o cerrándolas para llenar, y aumentar el nivel del agua. Las compuertas se manejan con unos gatos hidráulicos que las mueven. Resulta que alguna vez las abrieron y no pudieron cerrarlas, bien ajustadas, debido a que la acumulación de sedimentos trancó los gatos. Y aun hoy, así están: trabadas.

O sea, como no están bien cerradas, por ahí el agua se fuga, se escapa sin control. Por eso se secó el embalse, porque, aunque llueva, el agua no se represa lo suficiente. Es, simplemente, falta de mantenimiento.

—¿Hay solución?

—Claro, responde. La preocupación técnica debe ser que el agua no se escape. Que se preserve, porque el problema como dije, es que hay importantes fugas de agua por las compuertas que no se pueden cerrar bien.

—¿Estos apagones, es un Plan de Administración de Carga, técnicamente hablando?

—Lo que ocurre es que los mismos operadores de la central no tienen control del manejo del agua en este momento, en que todo depende del empuje, del flujo del líquido. El flujo actual del agua hacia las turbinas por los canales correspondientes, no es continuo. No es parejo, por las condiciones del embalse, sino que funciona como por oleadas.

En el momento en que se nos va la luz, no es porque sea por control técnico formal de un plan para regularlo, sino porque no llega todo el flujo en ese momento. Y como hay forma de controlar la distribución, pues se les da prioridad a las zonas donde hay centros asistenciales, hospitalarios, por ejemplo. Así se regula la poca electricidad que llega, que no pasa, repito, de 40 megas.

Es decir, resume, sí hay una distribución que es controlada relativamente, pero…

—¿Hasta cuándo será eso?

—Esa es la gran preocupación. Mía en particular. Porque si no hay nada de generación, tampoco hay nada de distribución. Entonces, hasta los centros de emergencia pueden llegar a quedarse sin electricidad, en un apagón total.

—¿Hay una estimación de tiempo para que eso ocurra?

—No. Todo depende de la producción de electricidad. Porque si San Agatón llega a reducir los 40, 30 o 20 megavatios que está generando, y abajo La Vueltosa también está sin producción, la situación es difícil.

Además, las termoeléctricas está ahora con graves problemas de falla de combustible. En fin. Por ahí se habla de la termoeléctrica de Barinas, pero no. La realidad es que el tema eléctrico está en grave riesgo. Y la solución es “Culmínenla”, más nada.

Lamentablemente, continúa, ha habido una corrupción tan impresionante detrás de eso, que lo que se consiguió fue que, ahora, el tema les queda demasiado grande, porque, además, no tienen la asesoría de la gente especializada, que conoce y puede desarrollar soluciones, incluso, por ejemplo, de los técnicos fabricantes de esas turbinas, que allí funcionan.

Concluye señalando que allí se siguen cometiendo errores, cuando una buena estrategia es simplemente, agarrar el tema con toda la claridad posible, y planificar la solución, que sí la hay. Pero, repito, se necesita gente que sepa de eso, especialistas, porque la verdad es que esto les quedó grande.

Y, además, muy importante -dice para finalizar-, que los gobernantes se dejen asesorar de gente que conoce, de especialistas.

Humberto Contreras

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