jueves 28 octubre, 2021
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El día que el Táchira se vistió de orgullo #Tachirenses en el mundo

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Después de trece años de una carrera en ascenso, el sancristobalense Adolfo Paolini Pisani es designado decano de la Escuela de Derecho de la Universidad de Buckingham, en Reino Unido. Un logro aplaudido y celebrado en toda Venezuela

Norma Pérez M.


El doctor Paolini en la Universidad de Buckingham.

Como en la noche de Año Nuevo, cuando se comparten abrazos y parabienes, o cuando el equipo de fútbol resulta vencedor frente a su rival, la alegría fue colectiva al conocerse la buena nueva: el sancristobalense Adolfo Paolini Pisani es el nuevo decano de la Escuela de Derecho de la Universidad de Buckingham, en Reino Unido.

La algarabía se extendió a través de las redes sociales por todo el país, la celebración no fue solo entre familiares y amigos; este importante logro fue recibido y festejado como propio en muchos hogares. Ese día, el Táchira se vistió de orgullo.

Para el doctor Paolini Pisani, el sentimiento es de agradecimiento con la vida y sus semejantes:

“Mi gratitud para todos quienes celebraron este nombramiento junto a mí, porque eso demuestra cariño, apoyo y solidaridad. Quiero decirles que hay esperanza, que la voluntad y el querer hacer las cosas son los requisitos primordiales para alcanzar lo que nos proponemos”.

Raíces profundas

De visita en la sede del Banco Internacional para la reconstrucción y desarrollo de Londres.

Provenientes de la isla de Elba, Italia, hace más de un centenar de años llegaron al Táchira los bisabuelos de Adolfo Paolini. Su abuelo materno, Miguel Pisani Crespo, era abogado y fue profesor en la Universidad de los Andes, en Mérida, durante muchos años. Para honrar su memoria, esta casa de estudios bautizó con su nombre la biblioteca de la facultad de Derecho.

Su papá, Adolfo Paolini Pisani, también era abogado, y su mamá, Nélida Pisani de Paolini, es odontóloga, a quien describe como una persona muy generosa, que durante su carrera ayudó a muchas personas sin recursos con sus problemas dentales.

Desde niño, su pasión fueron los deportes y los animales. “Mi papá tenía una finca, lo que más disfrutaba era ir los fines de semana a ver los caballos, las vacas, todos los animales que allí había”.

En cuanto a los deportes, le gustaban todos y los practicaba. Compitió durante varios años en los Juegos Nacionales del Colegio de Abogados, como integrante de los equipos de basquetbol y softbol.

“La decisión de estudiar Derecho tuvo que ver mucho con mi papá y mi abuelo. Venir de una familia con esas raíces tan profundas en el ejercicio de esta profesión, me motivó a seguirla”.

El 25 de septiembre de 1987 se gradúa en la Universidad Católica del Táchira. Escoge el área corporativa y las líneas financieras, Derecho bancario, de seguros y compañías.

Recién egresado, comienza a ejercer la profesión junto a su padre. Al poco tiempo, después de cursar estudios de postgrado en la UCAT, empieza a dar clases en la facultad de Derecho de esta institución, en las asignaturas de Derecho Civil y Derecho Mercantil. Allí permaneció hasta el año 2001.

En 1999 fue a la Universidad de Cardiff, donde hizo una maestría en Derecho Comercial: “allí uno de los docentes, Rob Merkin, quien se convirtió en mi mentor en Reino Unido, es hoy por hoy el profesor de Derecho de Seguros más influyente en el mundo”.

El profesor Merkin lo convenció de realizar un doctorado en Derecho de Seguros junto a él, en la Universidad de Southampton, y así lo hizo. El tema de su tesis doctoral fue acerca del seguro de responsabilidad civil, de los administradores y directores de las compañías mercantiles.

“Esa tesis doctoral, una vez finalizada, se publicó como un libro en Inglaterra; y coincidió con la crisis financiera mundial de los años 2007 y 2008”.

Su publicación fue muy bien recibida por el gremio de abogados y empresas aseguradoras, a tal punto que la Asociación Británica de Derechos de Seguros le concedió el “Premio al Mejor Libro de Seguros del Año”, en el 2009. En este momento trabaja en la segunda edición de esta obra.

“Ese premio otorgado en el corazón del Derecho de Seguros del mundo, catapultó mi carrera profesional; consolidó mi carrera académica y conseguí posiciones de consultoría con dos de los bufetes de abogados más prestigiosos en el contexto mundial: DAC Beachcroft LLP y Clyde & Co LLP, con este último todavía mantengo relaciones porque trabajo con esa firma como consultor jurídico”.

Su sólida formación profesional incluye un profundo aprendizaje en inteligencia artificial y blockchain, realizado en la Universidad de Oxford. En su haber, numerosos artículos y publicaciones; así como su participación como invitado en seminarios, conferencias y presentaciones en Europa y Estados Unidos.

Inició su carrera académica cuando era estudiante de postgrado en la Universidad de Southampton, donde comenzó a ser tutor de Derecho de contratos, y después se incorporó a trabajar a tiempo completo como docente de Derecho de responsabilidad civil y Derecho de compañías, en la Universidad de Middlesex, por espacio de un par de años.

Universidad de Buckingham

Firma de convenio en India Great Noira.

El siguiente destino fue la Universidad de Buckingham, con las asignaturas de Derecho bancario y Derecho corporativo: “ser docente en estas universidades es una experiencia única; hay un sistema jurídico, una lengua y una actitud diferente; se aprende, y es una experiencia grande interactuar con estudiantes de más de cincuenta países”.

Después de trece años y de haber ocupado diversos cargos, entre los que figuran oficial de investigación, director de postgrado de la maestría en Derecho, y miembro electo del Consejo Académico Universitario, llega la merecida designación con la que se reconoce su preparación y trayectoria.

Actualmente es miembro del Consejo Ejecutivo y el miércoles 7 de julio tomó posesión como decano de la Escuela de Derecho. El doctor Paolini resume lo que significa este acontecimiento:

“Ver una persona que estudió en la Universidad Católica, una buena institución, quien se gradúa con unos compañeros de promoción que no cambiaría por nadie, y termina en una posición como en la que estoy, es algo que jamás imaginé. Los sueños sí se convierten en realidad, pero requieren de mucho sacrificio. A este cargo llegué con el sacrificio de muchas personas, de mi familia y amigos. Es un largo camino transitado, con buena voluntad y esfuerzo”.

Ante la aparición de la pandemia, el Comité Ejecutivo y los directores de programas diseñaron un nuevo sistema de aprendizaje. A través del uso de herramientas tecnológicas grabaron las clases y procedieron a publicar los seminarios y tutoriales en línea.

“Los estudiantes tenían grabada la sesión y podían reunirse con nosotros en línea; porque la Universidad de Buckingham es pionera en un sistema que, desde su creación, se adaptó a los modelos de las universidades de Oxford y Cambridge. Se denomina “grupo pequeño de enseñanza” y consiste en reunirnos en nuestras oficinas con cinco o seis estudiantes para analizar lo aprendido en la clase”.

Esta institución es única en ese sentido, porque ha sido diseñada para ofrecer este servicio, muy provechoso. Tenerlo en época de pandemia fue complicado, porque los alumnos no podían acudir a las oficinas. “Tuvimos que rediseñarnos en línea para atender los requerimientos”.

Considera, como experiencia negativa, que hay estudiantes a quienes les correspondió cursar su carrera sin estar en la universidad y no han disfrutado de la interacción en el plantel; pero el aspecto positivo es que pudieron continuar con sus clases, sin que la pandemia lo impidiera.

En este nuevo reto que asume como decano de la escuela de Derecho de esta prestigiosa casa de estudios superiores, pondrá en marcha los conocimientos adquiridos en inteligencia artificial y blockchain.

“Aunque conocía de estos aspectos en el pasado, me di cuenta de que el mundo está adaptándose en esa dirección. Ya empezamos a implementar esos cursos, conjuntamente con la escuela de Computación, para enseñar a los estudiantes de Derecho las nuevas tecnologías de la inteligencia artificial, el blockchain y el riesgo cibernético”.

La intención es desarrollar el Derecho y la data, nuevas tecnologías, inteligencia artificial y la tecnología financiera; partes que unen perfectamente en sus áreas de especialización. Integrar estos conceptos a los niveles de pregrados de Derecho, postgrado, y entusiasmar a los estudiantes para que hagan investigación en estos ámbitos.

Sus nuevas ocupaciones lo obligaron a dejar gran parte de su carga académica, pero sigue manteniendo sus materias de Derecho bancario y corporativo, en pregrado y postgrado. Empezó a dar clases el 3 de julio de 1989, y nunca ha dejado de hacerlo.

Adaptarse y avanzar

Adolfo Paolini tiene más de veinte años fuera de Venezuela, pero dice que extraña la forma de ser de su gente: “Este país nos adoptó muy bien y nos hizo parte de él, pero el calor del venezolano, su manera de ser, dicharachero, y su simpatía, eso lo extraño”.

“Lamento mucho la situación por la que atraviesa el país, espero que se pueda conseguir una conciliación de personas capaces para recuperarlo. No me inclino por nadie, porque pienso que el trabajo debe ser colectivo; son necesarias las personas que ofrezcan ayuda, una idea, y tengan capacidad para hacerlo. De lo contrario, va a ser muy difícil su recuperación. Venezuela no está perdida, solamente hay que reorganizarla”.

Su mensaje a la juventud venezolana: “vivimos una era de cambios sustanciales en el mundo. Los trabajos cada día requieren más tecnicismos, experticias y hay que prepararnos en todos los ámbitos porque la sociedad necesita de todos y cada uno. Cualquier rumbo que se tome, hay que hacerlo con la mejor de las intenciones y las voluntades. Prepararse en todos los niveles y áreas”.

Con respecto a los estudiantes de Derecho, piensa que quienes escogen esta carrera deben tener en mente tres principios fundamentales: el imperio de la ley, el principio de la legalidad y el bien común.

“Si esos tres conceptos se aprenden desde el comienzo de la carrera, no hay posibilidad de que fracase, porque va a ayudar a alguien que necesita, al que el bien común no se le respeta o reconoce; o a quien se haya apartado de la ley”.

Agrega que va a llegar un punto en que la ley no podrá trabajar separada de la tecnología; de allí su invitación a las universidades para que comiencen a evaluar la posibilidad de enseñar los aspectos tecnológicos que están cambiando la vida de todos.

“En estos países que están más avanzados, esto funciona y no podemos quedarnos atrás. Mi llamado es a que incorporen este tipo de enseñanza como parte del currículo en las escuelas de Derecho, y ofrezco mi respaldo a la Universidad Católica del Táchira para diseñar un proyecto que ayude a los estudiantes a crear esta modalidad de experticia”.

Valores familiares

Para este profesional, a quien lo avalan su experiencia y trayectoria, su designación es un avance muy importante en su carrera, pero también tiene implicaciones personales que hablan de afecto filial:

“Hubiese querido enormemente haber tenido la oportunidad de disfrutar este nombramiento con mi papá, a quien perdí hace tres años. Su felicidad hubiese sido contagiosa y quisiera poder compartirlo con él. Profesionalmente, me siento muy contento; la idea es compartir con mi familia y amigos, Realmente no me esperaba las manifestaciones de alegría y afecto que he recibido”.

Está convencido de que la enseñanza más importante que su padre le dejó fue ser una persona de bien, solidario, paciente, y confiar en los designios de Dios:

“En la última tuvo parcialmente fortuna, porque paciente no soy. Pero sí me enseñó a ser responsable y solidario. Mi mamá y mi hermanita me enseñaron a ser una persona abierta a ayudar a los demás. Dios me premió con mis padres. El mayor regalo que me hizo fue darme a mis padres y a mi hermana, pilares fundamentales de lo que he hecho en mi vida”.

Su esposa Patricia, nativa de Valera, estado Trujillo, es profesora en la Universidad de Buckingham, en Derecho de la propiedad intelectual, y directora del postgrado en la Escuela de Derecho. Tiene dos hijas, María José, graduada en Lingüística y Relaciones Internacionales, trabaja en Torino, Italia; y María Jesús, quien está terminando su carrera de Arquitectura.

Entre los aspectos que siente y recuerda como los más significativos en su vida, está cuando utilizó todos sus ahorros para aprender la lengua inglesa: “estaba recién casado y usamos todo lo que teníamos para viajar a Canadá. Mi papá, en el aeropuerto me dijo: ´usted no va a volver´.  Reflexionado al respecto, entendí lo que quiso decirme. Desde ese momento no volví. Me lo dijo con un nudo en la garganta y lo recibí igual. Fue un momento que marcó mi vida, porque fue el comienzo de la otra parte”.

También, cuando su esposa no tuvo la posibilidad de hacer su maestría, porque sus hijas estaban muy pequeñas. Para darle tiempo de permanecer un año más y que ella pudiera cumplir su meta, por sugerencia del profesor Merkin hizo el doctorado bajo su supervisión.

“Académicamente, fue la mejor decisión de mi vida, porque él me enseñó, me condujo y catapultó mi carrera profesional. Fue fundamental usar esa carta de presentación, de ser una persona supervisada por el profesor en Derecho de seguros más prestigioso del mundo”.

Otro momento muy importante lo señala al recibir un correo electrónico de la Asociación de Derechos de Seguros de Nueva Zelanda, invitándolo a ser orador de orden en su conferencia anual. “Ahí tuve el honor de ser seguido en una conferencia internacional por quien fue mi mentor aquí en Inglaterra”.

Un acontecimiento doloroso está presente, el viaje de emergencia que realizó para ver a su padre, quien se encontraba en terapia intensiva. “Cuando pude entrar a verlo, sus palabras para mí fueron: “eres el orgullo de papá y mamá”.

Presente, el cariño por los seres queridos, por sus amigos y la tierra que lo vio nacer, a la que quiere ver resurgir y salir adelante:

“Agradezco a Diario La Nación, al gremio de abogados, a mis compañeros de promoción; le deseo a toda Venezuela lo mejor, porque trabajando juntos construiremos el país que merecemos. En la educación está la salida, en la solidaridad y buena voluntad, todo se logra con ello, pero debemos organizarnos, pensar por los demás y educarnos”.

A Adolfo Paolini Pisani, sus amigos lo recuerdan como un hombre amable, sencillo y de muy buen humor; formado con valores sólidos, estudioso y solidario. Hoy es parte de las buenas noticias que tanta falta hacen a los venezolanos. Las que alegran el corazón.

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