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Hermandad de Nazarenos: custodios de la fe

La Hermandad de Nazarenos, en la Basílica Menor San Antonio de Padua, en el municipio Bolívar, nació en 1963


Jonathan Maldonado

A simple vista, el atuendo de los integrantes de la Hermandad de Nazarenos puede causar cierto resquemor. El hecho de tener el cuerpo completamente tapado, incluyendo su rostro, generaría más que curiosidad en quienes los observen por primera vez. El morado es el color tradicional de su vestimenta y, durante la Semana Santa, es donde suelen tener mayor protagonismo dentro de los templos católicos.

Esta hermandad no es común verla en todas las iglesias. En la frontera, por ejemplo, ya es una tradición. Son los que mueven la Semana Mayor, son los guardianes de cada día santo y están al tanto de cada detalle: “desde agarrar una escoba para limpiar hasta revestir la imagen del Nazareno”, detalló el párroco de la Basílica Menor San Antonio de Padua, padre Reinaldo Contreras.

La Basílica Menor San Antonio de Padua, ubicada en el municipio fronterizo de Bolívar, vio nacer a la Hermandad de Nazarenos hacía ya 58 años, específicamente en 1963. El padre Contreras cuenta que inició con cinco miembros y ha llegado a tener a más de 60 integrantes. En la actualidad, dijo, está conformada por 32 personas.

El clérigo funge como el guía espiritual. Es el que está con ellos en cada retiro espiritual y en cada reunión, para su orientación y formación. “Las tareas de formación son cada 15 días”, prosiguió el padre, al tiempo que recordaba la esencia del Nazareno: “son lazos de afecto y de amistad con otra persona y con Jesús de Nazaret, imitando siempre sus virtudes: humildad y obediencia”.

Como la iglesia tiene cuatro ciclos en el año: el morado, rojo, verde y blanco, “aquí, en la Basílica Menor, decidimos emplear estos colores en la vestimenta. Ya estaba el morado, que es el color tradicional en el Nazareno, e incluimos los otros tres. Ejemplo, cuando la iglesia usa el verde, los muchachos emplean la pañoleta de ese color, con el hábito blanco”, subrayó.

A partir de los 14 años

“Debe tener 14 años o más”, resaltó el párroco al explicar los requisitos o normas para formar parte de la Hermandad. Además, desde su preinscripción, en el mes de mayo, el chico o chica es evaluado, pues debe tener ciertas características. Una de ellas es la vocación de servicio, así como la humildad.

Y es que la vida espiritual marca a la persona que decida formar parte del grupo. Allí se crean lazos, signados por la fe, que se van enraizando en la mente y corazón de cada miembro. Por eso, para muchos, son una especie de custodios de la fe, pues es el valor que los mueve e impulsa a seguir.

Siete años es el tiempo reglamentario o compromiso del Nazareno. Una vez concluye ese lapso, decide si sigue o, por el contrario, se retira. “Hay personas que tienen 20 y hasta 40 años en la Hermandad”, enfatizó el padre Contreras desde la Basílica Menor que dirige y donde lleva más de dos lustros.

Frente a las confusiones de algunas personas que asocian a la Hermandad con el Ku Klux Klan, por la similitud de la vestimenta, dejó claro que no tienen ninguna relación, pues los Nazarenos están arropados por la fe, la humildad, la obediencia y el respeto hacia la otredad. “Esta tradición vino de Colombia”, acotó.

Vestimenta

Cada parte del atuendo tiene su significado. Alexander Ríos, procurador de culto de la Hermandad de Nazarenos, explicó que el capirote, que cubre el rostro del Nazareno, significa que “nuestra entrega debe ser desinteresada y anónima para el pueblo”.

El cono, indicó, representa el acercamiento que cada penitente tiene con Dios. “También tenemos la pañoleta, que cubre el pecho y espalda, y significa la solidaridad que tenemos con nuestros semejantes”.

Entretanto, Ríos puntualizó que el Cristo que portan simboliza que el hermano mayor, Jesucristo, está en medio de ellos y vive en sus corazones. “La camándula expresa que la vida del Hermano Nazareno debe estar íntimamente ligada a la oración, meditación y en la predicación de la palabra”, agregó.

El cíngulo (especie de cordón), que va con la camándula, “significa la humildad y la obediencia que el hermano nazareno tiene hacia la hermandad, iglesia y testimonio, mientras el hábito está relacionado con la penitencia del Nazareno”.

Ríos hizo referencia también al calzado, “que sigue los pasos de Cristo, llevando a la feligresía el mensaje de amor y encuentro con nuestros hermanos”.

Colores

Leonardo Pernía, secretario de la Hermandad de Nazarenos en la Basílica Menor, se paseó por las acepciones de cada color que usa el Nazareno en su vestimenta. “El blanco representa la pureza, el gozo pascual y la celebración de los santos no mártires. También representa la alegría y pureza de cada Nazareno, así como la resurrección de Jesucristo”, remarcó.

En torno al rojo, precisó que simboliza la sangre de los mártires, la fuerza del espíritu santo que los lleva a proclamar la fe. “Seguidamente, el verde es el que más usamos durante el tiempo ordinario: desde el bautismo de nuestro Señor hasta Cristo Rey”.

Pernía subrayó que el color negro representa el luto y lo usan cada Viernes Santo, al igual que cuando un Nazareno fallece. “El color morado, por su parte, nos representa durante todo el año, es el color tradicional de nosotros”, señaló a modo de colofón.

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