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Más de 372 huecos entre La Machirí y la avenida Los Agustinos

Al menos hay 372 huecos en el trayecto entre el distribuidor de La Marina, justo debajo del puente Libertador - La Machirí – Santa Teresa y La Trasandina – avenida Los Agustinos. (Foto /Tulia Buriticá)

Bleima Márquez


Usuarios de la carretera Trasandina también padecen por el deterioro de la vía. (Foto/Tulia Buriticá)

 

La vía principal de La Machirí, al norte de San Cristóbal, es un claro ejemplo del deterioro de la vialidad en la capital del Táchira.

Es una arteria vial de importancia, porque por ella circulan muchos vehículos para dirigirse a las comunidades de Santa Teresa, barrios Bolívar y Lourdes, avenidas Los Agustinos y Libertador, e incluso a la Zona Industrial de Paramillo.

Huecos, de todas las formas y tamaños, “decoran” las calles y avenidas de San Cristóbal. Son muchas las quejas porque, además de afectar a la ciudad, incrementan el riesgo de accidentes y daños a las personas y vehículos que deben transitar por estas vías.

Prácticamente, ninguna comunidad se salva de las garras de los huecos. A estas imperfecciones se suman la acumulación de basura en algunos sectores y alcantarillas abiertas, porque sus tapas se han dañado o simplemente fueron robadas.

En un recorrido efectuado este viernes, en horas de la mañana, entre las avenidas Libertador y Los Agustinos, pasando por Santa Teresa, se contabilizaron al menos 372 huecos, de todos los tamaños y profundidades.

El trayecto inició desde el distribuidor de La Marina, justo debajo del puente Libertador, hacia la vía principal de La Machirí, parroquia San Juan Bautista. Allí los huecos abundan y, además, una alcantarilla amenaza con destruir los cauchos de los vehículos.

Las calles de La Machirí y Santa Teresa están repletas de quiebres. (Foto /Tulia Buriticá)

Algunos carros se quedan atascados por la profundidad de dos agujeros enormes, producto del desgaste de la capa asfáltica y el efecto implacable de la lluvia.

La basura da un aspecto tenebroso al lugar. En ese punto se lograron contabilizar 15 huecos, de los cuales dos son muy profundos.

Comenzando en la calle Machirí, parte baja, justo en una curva, otras imperfecciones de la carretera preocupan a los residentes de la zona.

Deivi Jaimes, quien vive y trabaja en el sector, dijo que junto a otros vecinos se han dado a la tarea de rellenar y tapar con cemento las enormes troneras que se abren por el desgaste del asfalto.

Deivi Jaimes afirmó que junto a otros vecinos de La Machirí, parte baja, rellenan los huecos para evitar accidentes. (Foto / Tulia Buriticá)

 

“Nos toca tapar los huecos para evitar accidentes, porque el Gobierno no se encarga. Cada vez que llueve se pone peor. Lo hacemos para ayudar a la ciudad”, expresó Jaimes y señaló que esos trabajos se pierden porque el agua saca el relleno.

Solo en esa área se contabilizaron 12 agujeros, dos de ellos sobresalen por sus inmensas dimensiones. Están justo en una curva pronunciada, situación que los hace más peligrosos porque es doble vía y siempre los conductores tratan de esquivar el canal dañado. “Aquí se abren las gandolas para pasar y los carros esquivan los huecos. Es un peligro”, comentó.

De acuerdo con los residentes de la zona, esa calle es muy concurrida porque da acceso a Santa Teresa y la Zona Industrial de Paramillo.

Unos metros más arriba, por el canal subiendo, como a 100 metros de la entrada principal del sector conocido como “La Invasión”, hay montones de basura que, según los vecinos, es lanzada por la gente. Allí, entre el ingreso a la calle Fidel Castro y la Sucre, hasta la Escuela Bolivariana Machirí, hay 13 agujeros de regular tamaño y uno gigante.

Carlos Julio Vera, un señor de la zona, refirió que ya perdió la cuenta de los años que la vía tiene dañada. Recordó que hace mucho tiempo ellos mismos rellenaban los huecos, pero ahora la situación les impide hacer ese trabajo.

Carlos Julio Vera aseguró que ya perdió la cuenta de los años que tiene dañada la vía de La Machirí. (Foto / Tulia Buriticá)

La calle principal de La Machirí también está muy agrietada y esa condición favorece la formación de nuevas perforaciones del suelo. Entre la acera y el orillo de la vía, el desgaste del asfalto formó una especie de canal por donde fluye el agua cada vez que llueve.

Más huecos en Santa Teresa

Subiendo desde la institución de educación básica del sector La Machirí, hasta la calle principal de Santa Teresa, hay 25 huecos más y una alcantarilla con la rejilla dañada, en la que algunos vecinos han colocado diversos objetos para alertar a los conductores.

Pero no todo el deterioro de la vía se traduce en huecos, también hay destrucción de la regresiva de cemento, porque está levantada y presenta grietas por donde ha nacido el monte, tal vez por la temporada de lluvia.

Aldemar Aristizábal, quien vive en las cercanías y debe transitar diariamente por la calle principal de Santa Teresa, afirmó que son muchos los años de desgaste y deterioro.  “La vialidad está pésima, pésima. Son tantos los huecos, que ya unos se unen con otros”, sostuvo y aseguró que desde hace más de una década ningún organismo ha hecho nada.

Un poco más adelante, entre la urbanización Villa Palermo y el mercado de Santa Teresa, otro conjunto de imperfecciones hace que la vía se vaya pulverizando. Así lo calificó el mismo Aristizábal. Desde Villa Palermo hasta el mercado, unos 22, de los cuales uno está en la propia acera.

Justo al frente del mercado se puede observar una franja tapada con cemento que se ha ido desgastando. Ernesto Méndez, trabajador del mercado, comentó que son cloacas que han ido metiendo a medida que van construyendo viviendas en esa área. “La gente rompe para meter las cloacas y luego no tapan como debe ser y ahora la vía queda dañada”.

Ernesto Méndez, quien trabaja en Santa Teresa, considera que hay construcciones de casas que meten cloacas y luego no tapan bien. (Foto / Tulia Buriticá)

 Unos pocos metros más adelante, frente a una panadería, otro hueco atenta contra vehículos y peatones.  Hacia un centro comercial hay seis huecos más.  Uno es enorme.

El problema se acentúa

Al seguir el recorrido y llegar hasta las torres de electricidad, el problema de la vialidad se acentúa. Hay un estimado de 46 enormes huecos y una alcantarilla hundida.

Más adelante, en la vía Transandina, justo en la ‘Y’ que da acceso a los barrios El Lobo y Bolívar y la avenida Los Agustinos, un bote de aguas blancas ha contribuido a la destrucción de la arteria vial.

Conductores se quejan porque el tren delantero de sus vehículos sufre grandes daños y repararlo implica un gasto significativo. (Foto / Tulia Buriticá)

Iraima Ruiz, habitante de esa comunidad, dijo que el problema tiene más de cuatro años. Afirmó que Hidrosuroeste y la alcaldía de San Cristóbal han ido, pero no han conseguido solucionar el problema. “Muchos de los huecos los abrió Hidrosuroeste, buscando el problema, pero nunca lo encontró; solo quedaron las perforaciones, que cada día se hacen más grandes. Los mismos vecinos han rellenado, pero las alcantarillas se han tapado”, comentó y agregó que al parecer es una naciente; su padre destapaba las alcantarillas, pero desde su muerte, nadie más lo ha hecho.

Desde la Trasandina, hasta la avenida Los Agustinos, las imperfecciones en el concreto continúan sumándose.  Al llegar a la referida arteria vial se encuentran cinco agujeros más y justo frente a las FAES, diagonal a la estación de servicio La Machirí, otros tres más.

Un titánico hundimiento atenta contra los conductores. Según los vecinos, ya han fallecido tres personas a causa de una falla allí, que al parecer es producto de aguas blancas y un embaulamiento que pasa por debajo de las casas. Aunque otros afirman que es un problema a causa de las cloacas colapsadas.

De cualquier manera, es urgente que las autoridades competentes realicen los trabajos necesarios. “La oscuridad de la noche hizo que los cond

Bleima Márquez

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