viernes 30 julio, 2021
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Más de 57 por ciento de familias pobres reciben ayuda económica del exterior

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Más de 200 millones de personas en todo el mundo, que han salido de sus sitios de origen a buscar mejor suerte en otros países, donde se convierten en trabajadores migrantes, envían dinero a sus lugares de origen para ayudar a sus familiares, más o menos unos 800 millones de personas. Estos envíos son llamados remesas, o “pagos transfronterizos interpersonales”.

Las remesas, individualmente, son de un valor relativamente bajo, pero, según la Organización de Naciones Unidas, ONU, “en su conjunto, estos flujos triplican el importe que se destina en todo el mundo a la asistencia oficial para el desarrollo”.

Judith Rodríguez recibe remesas de sus dos hijos en Lima. Gracias a ello, resuelve los gastos de medicina y alimentación, junto con sus nietos. (Foto Tulia Buriticá)

Las remesas individuales, califica la ONU, “son un salvavidas esencial para el mundo en desarrollo”, pero también “ponen de relieve la gran resiliencia de esos trabajadores migrantes ante las inseguridades económicas, los desastres naturales y climáticos y la pandemia global.

Es tal la importancia de las remesas familiares, que la Asamblea General de las Naciones Unidas les dio un lugar importante en la agenda pública mundial y proclamó el Día Internacional de las Remesas Familiares”, para ser celebrado cada año, el día 16 de junio.

Hoy es la celebración que corresponde al año 2021.

¿Qué son las remesas familiares?

Las remesas familiares consisten en el envío de dinero y otros recursos, como alimentos y medicamentos, que los emigrantes hacen a sus países de origen para ayudar a cubrir gastos básicos para la subsistencia de sus familiares.

Sostiene la ONU que, gracias a las remesas, se atienden muchas necesidades básicas en los hogares beneficiados, y se apoya “el desarrollo de competencias y oportunidades mediante la formación y la iniciativa empresarial”.

Esos recursos, agrega, tienen efectos transformadores en los hogares y en las comunidades locales, y favorecen que muchas familias logren sus propios Objetivos de Desarrollo Sostenible.

¿Para qué el Día Internacional de las Remesas Familiares?

En general, indica el documento de la ONU, el Día Internacional de las Remesas Familiares es una iniciativa clave para poner en práctica el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, que incluye un llamamiento a la reducción de los costos o comisiones por el envío o las transferencias que cobran los “corredores”, muchas veces informales, así como también una mayor inclusión financiera a través de las remesas.

La conmemoración parte de un decreto aprobado en la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2018, y fue establecida para reconocer la importancia que tiene la contribución económica aportada por los trabajadores migrantes de todo el mundo, para el mejoramiento de la calidad de vida de sus familiares de los distintos países de donde son originarios, siendo también meritorio estos aportes para el desarrollo y avance económicos de las naciones.

¿Por qué remesas a Venezuela?

La palabra remesa y su significado fueron muy ajenos al venezolano hasta hace unos 10 años, pese a que, en décadas anteriores, la mayoría de extranjeros que se ubicaron en el país, especialmente procedentes de Colombia, hacían remesas a sus familiares desde nuestro país.

Pero en los últimos cinco años, y sin entrar en consideraciones políticas, la tortilla se ha volteado: son los venezolanos incorporados a la diáspora, cerca de 5,4 millones (dato de Acnur en 2020, casi 20 % de la población), que, en busca de seguridad y futuro, están protagonizando el flujo migratorio más intenso de los últimos años en el mundo, no motivado por causas bélicas.

Santiago Rojas: los jóvenes no son la excepción. También hay muchos que se benefician de las remesas (Foto Tulia Buriticá)

En 2020, la Encuesta de Condiciones de Vida, Encovi, concluyó que cerca de 57 % del total de hogares que reciben remesas del exterior son pobres. En la mayoría de estos hogares, reseña, la jefatura la lleva una mujer, según dijo a los medios en esa oportunidad, Anitza Freitez, coordinadora de la Encuesta.

Los países desde los cuales los venezolanos envían más remesas son Colombia, Perú y Chile, naciones cuya economía fue seriamente afectada por la pandemia viral, razón que impactó en alto porcentaje, cerca de la mitad, la cantidad de divisas enviadas a nuestro país.

¿Cuánto ingresa al país por remesas?

No hay números oficiales, pero sí algunas estimaciones: En 2016 se percibieron 78 millones de dólares; en 2017, mil 138 millones, cifra que subió a 2 mil 500 millones en 2018 y al récord en 2019, de 3 mil 700 millones; para bajar a unos mil 600 millones de dólares en 2020, cerca de 50 % menos que el año anterior.

¿Usted recibe remesa del exterior?

Las estadísticas informales que se llevan al respecto muestran que, en los últimos dos años, ha aumentado el número de personas de la tercera edad que reciben ayuda económica de sus descendientes en el extranjero.

Por ello, consultamos con Judith Rodríguez, quien accedió a contarnos que dos de sus hijos están desde hace dos años en Lima, donde cada uno trabaja por su cuenta. La hija, en un taller de costura, y el hijo, en delivery, reparto a domicilio.

—Gracias a Dios, están tranquilos, y me mandan cada mes lo suficiente para comprar mis pastillas de la tensión y otros medicamentos que necesito, pues los precios están demasiado altos, al igual que los precios de los alimentos tan altos, pues definitivamente no hay bono ni pensión, ni nada que alcance para cubrir esas necesidades elementales. Por lo demás, me ayudo con mi máquina de coser, haciendo costura.

Luego, al azar, quisimos averiguar con un joven, a quien le preguntamos si él tenía familiares en el exterior. Así conocimos la breve historia de Santiago Rojas, un joven de 22 años, quien nos dijo que, gracias a las remesas, él puede cursar sus estudios universitarios.

—Mi hermano mayor, explicó, se fue a Lima hace 20 meses, y aquí quedamos mi mamá y un hermano menor, así como la esposa y su hijo pequeño. Todos vivimos en la misma casa, para disminuir gastos.

Él estuvo un año tratando de ubicarse, comenta, padeciendo muchas dificultades y abusos patronales, pero finalmente se ubicó y se estabilizó. “Nos envía 500 mil pesos al mes, que si bien no cubren todo, si nos facilitan muchas cosas, como pagar mi estudio y las necesidades de la familia.

—Claro, agrega, yo trabajo aquí en mi tiempo libre, con ingresos “más o menos”, y con eso y el ingreso que tienen mi cuñada y mi mamá, haciendo dulces y helados para vender, podemos afrontar todos los gastos, siempre dentro de los presupuestos. Mi madre tiene pensión, pero no alcanza ni para un paquete de harina. Si no fuera por esa ayuda, yo no estuviese estudiando. Espero graduarme pronto para ayudar más a mi familia”.

Estas dos historias son solo un resumen vívido de la realidad de la familia venezolana. Y justo, habrá que agradecer el regular bienestar de muchos a las remesas familiares. Hoy es el día de revisar un poco lo que ellas significan para millones de personas en todo el mundo.

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