lunes 17 mayo, 2021
InicioReportajes y EspecialesUna noche de pánico, angustia y dolor

Una noche de pánico, angustia y dolor

1.434 views

Todo comenzó la noche del martes 10 de noviembre. El reloj marcaba las 8 de la noche. Del cielo oscuro caían gotas de agua.  Precipitación que en pocos minutos se convirtió en un torrencial aguacero.

Los habitantes de Peribeca, un lindo y turístico pueblo del municipio Capacho Nuevo, no imaginaron que ese era el comienzo de una de las peores noches de sus vidas. Un oscuro episodio de pánico, angustia y terror estaba por suceder.

Poco a poco fue arreciando la lluvia. La fuerza y el nivel del caudal de las quebradas La Capachera y Catarnica aumentaron. Ambas corrientes se unen en el sector llamado Las Adjuntas de Peribeca.

Todo estaba en silencio. La mayoría de vecinos dormía, Un estruendo los despertó. Eran las dos quebradas que rugían, mientras el agua se desbordaba del curso acostumbrado.

La casa de Rosa Duarte se estremeció. Parecía estar en el centro de la corriente de las dos quebradas. El agua se llevaba todo lo que estaba a su paso.

Rosa vive junto a su esposo, tetrapléjico, y sus tres hijos. Para ellos fueron unos minutos de mucha angustia.  «Como pude, levanté a mi esposo. No sé cómo logré alzarlo para sacarlo y salvarlo de la fuerza del agua. Unos vecinos llegaron para ayudar”.

La familia se encuentra a salvo, pero perdieron todos los enseres. La estructura de la vivienda sufrió daños considerables.  Las paredes se agrietaron y ahora las bases están socavadas.

La silla de ruedas del esposo quedó destruida, al igual que el colchón antiescaras. Los medicamentos e insumos para la cura también se perdieron.

Ella requiere de ayuda, pues en tan solo unos minutos perdió lo que con lucha y sacrificio construyó. Además, le preocupa la condición de su compañero de vida, porque no puede valerse por sí solo y ahora no cuenta con lo necesario para su atención.  Ella puede ser contactada a través de los números 04162976149 y 04247381693.

Mientras Rosa luchaba junto a sus hijos para ponerse a salvo, otras viviendas y locales comerciales de Las Adjuntas de Peribeca sufrían la consecuencia del feroz paso de la quebrada La Capachera. Cosechas enteras fueron destruidas; un área social con cancha de bolas criollas y un abasto, desaparecieron al quedar sepultados por el lodo.

Las personas que viven en la montaña de la zona también sufrieron por la inclemencia de la lluvia, al ver cómo se deslizaba la tierra.

Emergencia en el pueblo

De manera simultánea, los habitantes de Peribeca vivían instantes de terror. Las calles parecían un verdadero río furioso que arrasaba con todo a su paso.

Yaury Prato es testigo de los desastres generados la noche de este martes y madrugada del miércoles. Según su testimonio, todos los patios de las casas de la vía principal resultaron afectados.  “El agua salía por las cañerías y hasta por el baño. Al pasar la lluvia, todo era barro y escombros”, dijo, agregando que la casa más perjudicada es la de Esperanza Barrios, quien no solamente perdió su cosecha, también quedó prácticamente incomunicada.

“La quebrada se llevó

los animales”

Esa noche de zozobra y tristeza cobró la vida de algunos animales. Una especie de pequeña granja, propiedad de Kelly Segarra, fue otra víctima de la crecida de la quebrada La Capachera.

“La quebrada se llevó los animales, los becerros, los cochinos; todo”, dijo.

Con suma pena, pero sacando fuerzas para afrontar la situación adversa que atraviesa, Kelly, junto a su familia, limpiaba el fango de su vivienda y veía con nostalgia las ruinas del lugar donde sus animales permanecían.

Se partió el puente

Un estremecedor ruido alarmó a los lugareños. El puente de la entrada al hermoso pueblo se partió por la fuerza del agua, que salió para recorrer las calles y violentar muchos hogares.

El ingreso principal a Peribeca quedó obstruido. Solo es posible el paso peatonal.  Asimismo, el puente viejo de Las Adjuntas de Peribeca, donde la quebrada abrió un gran hueco.

Sin luz ni agua

Cuando los lugareños intentaron llamar a los cuerpos de seguridad se encontraron sin cobertura. La electricidad también falló a causa de los árboles que el agua arrancó y arrastró, hasta chocar con los postes de luz, afectando el tendido eléctrico.

Mismo problema se presentó con el agua potable porque los tubos se reventaron, dejando sin el preciado líquido a los pobladores. Sin pensarlo dos veces, procedieron a reparar las averías para restituir el servicio a los golpeados vecinos. Al sitio llegó personal de Hidrosuroeste.

El saldo de las fuertes lluvias es cuantioso. Muchas familias perdieron sus enseres y hasta sus viviendas. Otros hogares vieron desvanecerse la inversión y el trabajo, el sustento del hogar, al observar cómo los sembradíos desaparecieron.

Muchos pobladores aseguraron que fue una noche de pánico, angustia y dolor.

Bleima Márquez

texto y fotos

- Advertisment -