Una vida para aprender

698
Doctor David Bueno i Torrens. (Foto: Cortesía)

Doctor en biología y profesor de genética en la Universidad de Barcelona. Su ejercicio profesional se desarrolla en Barcelona y Oxford, y se centra en la genética del desarrollo, la neurociencia, y su relación con el comportamiento humano. Ha publicado diversos artículos científicos y trece libros para acercar la ciencia a la ciudadanía, entre ellos, Cerebroflexia: el arte de construir el cerebro, así como su más reciente publicación: Neurociencia para educadores. En el 2010 ganó el Premio Europeo de Divulgación Científica «Estudio General». En esta ocasión, nos aporta sus valiosos conocimientos acerca del moldeamiento del cerebro de acuerdo a la calidad de la interacción con  los padres, los maestros y el ambiente, para que cada uno de nosotros pueda sacar el máximo provecho de nuestro órgano rector.

“El aspecto que más valora el cerebro del niño para fijar un tipo de aprendizaje es el reconocimiento de los padres, como el punto de referencia más importante”.

 

Usted compara el cerebro con una pajarita de papel, y lo hace a partir del arte de la papiroflexia, de hecho, uno de sus libros se titula Cerebroflexia, ¿Por qué esta comparación?

  1. Cuando hacemos una pajarita, necesitamos un buen trozo de papel con una forma tan adecuada como sea posible, y después doblarlo con estilo y con gracia para que quede bonita. Una hoja de papel yo la comparo con los genes, con la biología del cerebro. Cada persona tiene unos genes diferentes, lo que significa una hoja de papel diferente, sobre eso no podemos hacer nada, cada uno nace como nace, entonces lo importante es como doblamos esa hoja, como educamos para que cada cerebro, sea como sea, pueda moldearse, pueda sacar el mejor provecho de ser como es. Esto es la Cerebloflexia, es aprovechar el máximo, es cómo sacar provecho de las oportunidades y cómo potenciar aquellas para las que tengamos menos disposición.

¿Va la neurociencia más allá de la psicología al abordar la necesidad de que se conozca la estructura y funcionamiento del cerebro, para poder tomar conciencia de que los procesos que ocurren en él, son tangibles y que si se puede moldear éste?

  1. Si. Esa es otra parte importante. Desde hace aproximadamente unos veinte años podemos estudiar cómo funciona un cerebro, como se forma cada parte concreta de éste, entonces, podemos aportar este conocimiento científico y las repercusiones que tiene sobre su estructura física. Está, el aprender porque tenemos ganas de aprender algo, o aprender porque tenemos miedo a que nos castiguen. Las consecuencias de este aprendizaje en cada caso, son diferentes.

“Lo importante es como educamos para que cada cerebro pueda sacar el mejor provecho de ser como es”.

¿Es posible moldear el cerebro partir del nacimiento y durante la niñez? ¿Puede ocurrir este moldeamiento hasta edades avanzadas?

  1. Hay varias etapas, por ejemplo entre los cero y los tres años es la etapa más importante para moldear la personalidad que tendrá cada persona cuando sea adulto, pero esto no quiere decir que después no se pueda trabajar en moldear esa personalidad, siempre puede hacerse a lo largo de nuestra vida, sin embargo, es mucho más fácil hacerlo de niños porque a edades tempranas el cerebro es mucho más plástico que de adultos.

Este moldeamiento o plasticidad del cerebro puede ser afectado por la aceptación o reconocimiento del niño por parte del adulto significativo, es decir, por sus padres o sus maestros?

  1. Si, de hecho el aspecto que más valora el cerebro de los niños para fijar un tipo de aprendizaje o no fijarlo es el apoyo, es el reconocimiento de los padres como el punto de referencia más importante, también el reconocimiento de los maestros o de los compañeros

Hay quienes afirman que el darle excesiva importancia a todo lo que hace el niño, es decir, hacerle sentir que todo lo que hace es lo mejor; puede traer frustración en él, al darse cuenta que tal vez no es “tan genial” como siempre le han dicho.

  1. Si, por supuesto. La idea no es decirles que todo lo hacen bien, es reconocerles aquello que hacen bien y hacer que se den cuenta de aquello que no hacen bien pero desde la positividad, no se trata de decirles “No lo has hecho bien”, sino de decirles, “Esto lo puedes hacer mejor”. El se da cuenta de que no lo ha hecho tan bien, y se prepara para hacerlo mejor. Recordemos que la comunicación no asertiva se vive como una amenaza y ésta lleva a la ira, al miedo; emociones que pueden tener consecuencias no deseables y generan personas temerosas al cambio, pero resulta que la vida es cambio constante.

“El estrés no es bueno ni es malo, es necesario para sobrevivir, necesitamos tener estrés de vez en cuando.  El problema se presenta cuando se convierte en crónico”.

Qué nos puede decir en cuanto a la gestión del estrés y su relación con el rendimiento escolar, sobre todo, cuando la amenaza se sigue usando como estrategia  en la dinámica de clase.

  1. El estrés no es bueno ni es malo, es necesario para sobrevivir, el estrés es una reacción de todo el cuerpo ante una posible amenaza. Necesitamos tener estrés de vez en cuando. El estrés puntual en los niños no es bueno ni es malo, el problema es cuando se convierte en crónico, cuando un niño o adolescente vive pensando constantemente en esta posible amenaza de:“No voy a rendir lo que exigen de mi los maestros, ni mis padres”, y este estrés crónico lo que hace es moldear la capacidad del cerebro para aprender cosas nuevas, porque todo es como una amenaza y de la amenaza te defiendes, no interactúas; solo te defiendes. La idea es que el estudiante se sienta cómodo, que no vea el estudio como una amenaza sino como una oportunidad de divertirse, porque en el fondo la educación tiene que ser divertida y eso no quiere decir que hay que reírse todo el rato, sino que sientas placer por aquello que estás haciendo y el motivo es muy simple, es que la forma biológica que tenemos de aprender cosas cuando somos niños es a través del juego. El juego con cualquier objeto, jugar con los demás, es la forma que tiene el cerebro humano de aprender cosas de forma natural y divertida. Entonces, al hacer sentir a los alumnos en el aula este placer, placer suave, placer por las actividades que hacen, placer por interactuar con sus compañeros, placer de  ver la cara de satisfacción de sus padres cuando salen adelante cada uno a su ritmo, eso es lo más estimulante para los niños y es el mejor antídoto para el estrés.

¿Esta gestión del estrés del niño durante su aprendizaje, podría relacionarse con la gestión de sus emociones cuando sea adulto?

  1. Si, cualquier cosa que aprendamos que no tenga emociones asociadas, en el futuro no nos va a ser útil, porque es difícil que nuestro cerebro lo almacene y lo recuerde. Igual, cualquier cosa que hagamos los adultos tiene que tener emociones, por ejemplo, el miedo es una emoción, por lo tanto podemos enseñar a través del miedo: miedo a suspender, miedo al castigo, miedo al rechazo. El problema es que aprender con esta emoción de miedo, genera personas que en el futuro no van a querer aprender nada nuevo porque aprender genera miedo para ellos. Son personas que van a vivir su vida con menos calidad porque la vida implica cambios, tenemos que aprender siempre, no hacemos lo mismo cuando tenemos cuarenta años que cuando teníamos veinte, entonces, las mejores emociones para asociar con el aprendizaje son la alegría y la sorpresa, aquello que nos sorprende porque es nuevo, porque es inesperado, porque nos ayuda a interactuar con los demás, la sorpresa lo que genera es atención y motivación, que son los otros dos elementos claves junto con el placer para estar a gusto en el aula, y por lo tanto para asimilar aquello que nos llega de una forma asertiva, lo que igualmente, será nuestra base para ser asertivos de adultos.

“La libertad es la capacidad de conocerte a ti mismo. Es a través de la educación, a través de la gestión de las emociones, a través del conocimiento de tu cerebro qué serás libre y podrás interactuar libremente con el resto de la sociedad”.

Usted afirma que aunque los genes estén presentes, el camino a la libertad es la educación y el conocimiento de nuestro cerebro. ¿Cómo define la libertad?

  1. La libertad es la capacidad de conocerte a ti mismo. De plantearte qué futuro quieres para ti de los distintos futuros que todos podemos tener abiertos, y ser capaz de darte cuenta de qué tienes que hacer para procurar ese futuro siempre dentro de la sociedad donde te encuentras, y respetando también las decisiones, las libertades de los demás. Es a través de la educación, a través de la gestión de las emociones, a través del conocimiento de tu cerebro qué serás libre y podrás interactuar libremente con el resto de la sociedad.

¿Están las nuevas tecnologías modificando el cerebro de quienes las usan?

  1. Si, modifican el cerebro y así tiene que ser. El cerebro se adapta siempre al entorno, en el momento en que incorporamos nuevas tecnologías a nuestro entorno, el cerebro se adapta. Se ha visto por ejemplo que los niños que desde pequeños abusan de la tecnología digital, tienen menos conexiones en la zona que gestiona la memoria porque parte de la memoria la han externalizado en los aparatos digitales. Ahora ya nadie recuerda el número telefónico de sus amigos, porque el celular se encarga de eso, en cambio, estos mismos niños y jóvenes que usan la tecnología digital desde pequeños tienen más conexiones en la zona que permite gestionar más entradas diferentes de conocimientos porque a través de un ordenador, de una tabla o de un celular, pueden acceder a muchos conocimientos en un instante, pueden acceder a cualquier base de datos y abrir muchísima información simultáneamente y esto lo que le exige al cerebro es gestionar toda esta información entrante, entonces el cerebro se adapta y genera más conexiones en esta zona.

¿Es bueno que ocurra esta modificación en nuestro cerebro?

  1. Esto ni es bueno ni es malo, el cerebro se adapta a lo que encuentra y lo que hemos generado para él es esto. Lo que es malo es que un niño, una persona, solo viva para la tecnología digital, porque la vida es mucho más que eso, pero sería igualmente malo apartarse completamente de la tecnología, porque la tecnología está presente en nuestras vidas y no la podemos obviar.

En su obra, Neurociencia para Educadores, usted habla de las miradas como mecanismo de recompensa y de motivación

  1. Si. Nuestra mirada es una puerta hacia los demás, cuando vemos a alguien cuando nos presentan a alguien lo primero que hacemos es mirarlo a los ojos y sus ojos nos cuentan como es, cual es su estado emocional. Es decir, los jóvenes, los adolescentes están pendientes aunque ellos no se den cuenta, porque esto es inconsciente, de la mirada de sus padres, de sus compañeros, de los maestros para ver que están pensando sobre ellos. Por eso,mirar a nuestros hijos, a nuestros alumnos,con cara de “tú no sirves para nada”, hace que el muchacho en efecto, se crea que él no sirve para nada, y mirarlo con la cara de “lo has hecho bien”, o “aunque no lo hayas hecho bien, sabemos que los vas a hacer mejor”, hace que  se llene de confianza en sí mismo y en los demás y quiera seguir adelante con agrado.

Afirma que el cerebro está programado para hacer conexiones pero no para deshacerlas ¿Debemos renunciar entonces a desechar hábitos negativos? ¿No se contradice esta afirmación con la idea de la plasticidad del cerebro?

  1. No. El cerebro está programado para hacer muchas conexiones nuevas constantemente, solo hay una época en que está programado para romper algunas conexiones, que es en la adolescencia. Durante la adolescencia el cerebro puede eliminar aquellas conexiones que no usa, pero eso es independiente de que sean buenas o malas, pueden ser muy malas, pero si las usa se quedan, solo elimina las que no usa para no tener cosas que no le hacen ninguna falta, sin embargo, eso no compite con el poder reconducir cualquier comportamiento que no sea  adecuado, cuando por ejemplo, un psicólogo se enfrenta a un paciente con un comportamiento que no es adecuado, no puede eliminar las conexiones de su cerebro, porque el cerebro no las puede eliminar, lo que si puede es; con el trabajo, la reflexión, el juego, con una o varias estrategias, favorecer que  se hagan conexiones nuevas que sean mejores que las que tenía antes, pero las que tenía antes siguen ahí.

Plantea que el niño necesita aburrirse para ser creativo, inclusive, que es necesario el aburrimiento para el desarrollo de su cerebro.

  1. Si, el aburrimiento es muy importante pero, aburrirse no quiere decir pasarlo mal, quiere decir, tener ratos en que no haya nada programado para hacer, hay niños que tienen programada la mañana, la tarde y la noche, tienen clases de idiomas, de música o un taller de manualidades o algún deporte y luego de allí a la casa a prepararse para dormir sin ninguna posibilidad más. No, el niño necesita cada día un rato en el que no haya nada programado y pueda hacer lo que le venga en gana o simplemente aburrirse. Este aburrimiento activa las zonas creativas de su cerebro.

Afirma que la meditación favorece las conexiones neuronales, ¿Deben meditar nuestros estudiantes, debería nuestra escuela abrirle un espacio a la meditación?

  1. Si, La escuela debe dedicar un rato a la meditación, un rato para que el alumno se sienta consigo mismo, que no reciba nada externo y que tenga chance de poder examinar serenamente todo lo que está haciendo, todo lo que ha hecho, todo lo que va a hacer, sin presiones, con relajación. Lo más importante es estar relajado y es tan importante como hacer deporte o cualquier otra actividad escolar.

¿Un consejo para los padres?

  1. Qué apoyen a sus hijos sin mimarles en exceso, es decir, que reconozcan sus errores, sus defectos pero que inclusive, dentro de esas cosas que los hijos no hacen correctamente, los padres vean cosas positivas. Los hijos buscan en sus padres apoyo y eso deben encontrar.

¿Un consejo para los maestros?

  1. Qué motiven a sus alumnos y que sus alumnos vean que ellos aprecian lo que están haciendo y la mejor forma de motivarlos es la aprobación, la alegría y la sorpresa, que hagan posible que sus estudiantes se sientan a gusto en el aula.

 

(Iris Useche)