miércoles 5 agosto, 2020
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Visionarios de vida que estimulan las notas musicales

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Ellos se confinaron como todos los mortales del planeta tierra. Para esas mentes brillantes no hay descanso alguno. Su mundo  está conectado a una de las artes que traspasa fronteras y hace puentes sonoros, cuyo pentagrama se extiende con cada tresillo, corchea, negras, blancas, redondas, silencios, con claves de sol y de fa, y con lo más sabroso que cada uno de ellos hace vibrar cuando se inspira… el alma


María Teresa Amaya

Pablo Camacaro, Leoncio Ontiveros, Jesús David Medina, Gregory Pino y Christian Pabón, son música, canto e instrumentación, elocuentes sensaciones que viajan por sus venas con estaciones de estímulo, risa, llanto, letra, acordes, afinación, perseverancia y ensamble.

Su estación en casa los ha hecho crecer aún más como personas y ver a sus más fervientes admiradores de cerca. Valorarlos aún más porque son ellos los que se posan en las primeras filas de un escenario…su familia.

Su historia cada uno la describe con  fuerza interior, y esa conexión no falla, porque es humana en estos días donde la distancia es grande,  pero la fuerza musical es una en cada corazón.

Estos profesionales representan una buena parte del despliegue de talentos en Venezuela, ¿Qué hacen estos creadores de sueños?, ¿Y su tarima?, ¿Cuáles son los vínculos  que no desmayan?…

Así lo cuentan desde sus hogares, donde han saltado todos los obstáculos subidos en la mejor tarima: su propia visión, para hacer lo que más les gusta…música.

Pablo Camacaro: Soy un consentido de Dios

De Carora, estado Lara, el Maestro del Cuatro, es un prolífico compositor que ha escrito más de 600 obras con diferentes géneros de la música popular venezolana. Es un hombre con visión cultural desde su más íntima inspiración. Arreglista para instrumentos solistas y diferentes agrupaciones y orquestas. La pieza que lo ha solidificado es “Señor Jou”,  una danza zuliana, aunque su record compite con otras obras de este noble profesional actualmente residenciado en Trujillo.

Ejecuta diferentes instrumentos entre ellos el arpa otra de sus pasiones. Varias son las agrupaciones que ha integrado: Pentacriollo, Optimus; pero su fiel ensamble con el que ha crecido musicalmente por casi 44 años,  es el Grupo Raíces de Venezuela.

Para el fértil compositor y autor, Pablo Camacaro considerado y respetado como uno de los mejores cuatristas de Venezuela y con quien el contacto se hizo desde Trujillo, donde pasa los días junto a su esposa Paquita y su hija Karin, en su hogar.

La larga cuarenta significa para él un gran espacio para aprovecharlo en la revisión de su música, sus proyectos en este arte que lo mantiene enamorado, además de hacer todas las tareas pendientes.

Revela que en este tiempo no pasan  dos o tres días sin que componga algo nuevo  o haga algún arreglo  de varias  de sus piezas o de otro compositor que le agrade.

Camacaro, siempre se ha caracterizado por un ser observador, servicial y muy didáctico. Sus temas viajan por todo el mundo sin fronteras entre ellos:  Señor Jou, La Negra Atilia, Onda Romántica, Patatín Patatán,  algunos con letra y otros instrumentales que escriben la historia de este maestro, cuya savia en el cuatro le viene de lo íntimo de su alma y ferviente entrega.

Grabó en silencio a distancia con sus hermanos del Grupo Raíces de Venezuela  -como él les llama con mucho afecto-, una de sus piezas consentidas “Onda Romántica” que salió en las redes el 2 de junio y con invitados especiales.

Comenta que con el grupo Pentacriollo,  que formó con sus amigos cuando vivía en Punto Fijo, estado Falcón, está en ese proceso de grabación y esa es una de las metas a corto plazo para la cual siempre se prepara con entusiasmo.

¿Qué ha aprendido?

“A través de la reflexión  esto me ha  enseñado aún más, que el tiempo es valioso  y que hay que aprovecharlo de manera óptima. He estado revisando el material para editar todas mis composiciones, línea melódica más cifrado,  es un proyecto ambicioso que está a la mitad del camino. He hecho varias cosas a menor velocidad que antes,  pero sin detenerme”, expresa el incansable cuatrista venezolano.

Además del proyecto de editar su música que ya lleva unas 160 obras de su autoría en ese formato y se suman más de 600, se ha dedicado a hacer arreglos para piano de algunas de sus piezas, algunas inspiraciones para cuatro solista y solos para arpa criolla la cual también interpreta, es otro de sus instrumentos preferidos y con el cual también ha grabado algunas piezas, incluso aquí en San Cristóbal hace algunos años.

En un momento de la conversación la fibra espiritual que ilumina a cada artista le llegó a su alma al meditar una frase en la que expresó, a raíz de la situación de pandemia que paralizó al mundo parcialmente y pensando en Venezuela: “Dios es muy grande y nunca nos abandona”, “Yo soy un consentido de Dios”.

Insiste  que tal vez algunas veces como seres humanos  y viviendo en un país tan maravilloso como este, en determinado momento la inquietud llega, al ver las situaciones que se presentan y muchas veces limitan el desenvolvimiento normal de una persona y en este sentido revela: “A veces me pongo bravo con Dios y lo regaño, pero lo regaño bonito y él me da la respuesta de fe y esperanza, en mi familia, en mi trabajo, en  esta profesión a la que le entrego el alma”.

“¿Y por qué?, porque cada vez que necesito de él, me tiende su poderosa mano, nunca me ha fallado, así de sencillo y siempre seguiré siendo un consentido de Dios”, dice.

Onda Romántica, en ritmo de onda nueva, grabada a distancia desde diferentes países y regiones venezolanas, es una pieza compuesta en el año 1985, cuando vivía en San Cristóbal con su familia.

“Fue un tema que se me ocurrió. Fue una inspiración del momento y lo escogimos entre Orlando Moret y yo porque consideramos que era la pieza indicada en  esta muestra de grabación a distancia y con amigos invitados”.

Para Comenzar (merengue) de su autoría, interpretado por el Grupo Raíces de Venezuela.

Un Pájaro en Reyerta (Onda Nueva/Seis)  con la agrupación Optimus.

La Negra Atilia (merengue) obra popular venezolana arreglada para dos clarinetes por Carlos Zambrano e interpretada por Paola Fernández. Para el maestro Camacaro: Este es un arreglo bien concebido y la ejecución de las dos voces es resaltante.

Señor Jou (Danza Zuliana) es una obra imprescindible en cada concierto del Grupo Raíces de Venezuela ha sido versionada en muchos países del mundo en esta ocasión interpretada por Carlos de Mila en el piano y titulada en Youtube.com como N 20 “ De Casa, en Casa). Tema dedicado por Camacaro a su gran amigo,  Jesús Omar Uribe.

Calica (merengue venezolano) Inspirado en el talentoso flautista Carlos Mendoza conocido por su familia y amigos como Calica, quien fue formador de destacados flautistas del Táchira. Hoy sigue tocando su flauta desde el cielo. Este tema es interpretado por  dos ejemplares músicos en la guitarra Leoncio Ontiveros y en la flauta, Carlos Gerardo Vivas.

 

Ontiveros: Surgió ese Leoncio que  toca y canta y tenía años sin hacerlo

Director, arreglista, compositor, docente, productor musical y coach vocal. Director de la Orquesta Típica del Táchira “Onofre Moreno Vargas”, también dirige la Cantoría Sofitasa, jefe de escuela del Programa Coral del Sistema de  Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles “Simón Bolívar” de Venezuela, en el Táchira. Guitarrista de la agrupación Cuerdas Andinas, Ensamble Sonidos de Venezuela y guitarrista invitado del Grupo Raíces de Venezuela, sus arreglos y composiciones corales han sido  interpretados en varios países. Sus innovaciones melódicas y armónicas enriquecen el acervo musical venezolano.

“Esta cuarentena me la imaginaba más traumática, al principio con mucha tensión, porque había muchas interrogantes, pues no sabíamos la intensidad ni la inmensidad de todo lo que esto podría  acarrear siempre con aquella zozobra  a la cual hemos estado sometido por tantos años aquí en Venezuela”, expresa.

La manutención de su familia fue una de sus principales preocupaciones, comenta seriamente el maestro Leoncio Ontiveros,  porque  además de estar comprometido con su esposa María Isabel y sus tres pequeños hijos también apoya a su señora madre  y  a su hermana, “yo tengo la suerte de tener dos mamás—dice Leoncio y se ríe con picardía–. Gracias a Dios, paso a paso,  nos hemos ido organizando. Se ha podido resolver en el momento más preciso algunas necesidades”.

En casa de la familia Ontiveros Chaparro, es fraternal la convivencia, comenta Leoncio como padre de este hogar  y quien habla con sus hijas Isabella, de 10 años de edad;  Leonela,  de ocho años, y  David Leoncio con apenas 15 meses de nacido.

“Aunque uno cree que los niños no descubren en su totalidad lo que está ocurriendo, pues es todo lo contrario,  ellos son esponjas y perciben el estrés  que uno pudiera tener. Hasta los momentos hemos podido profundizar en el tema dando alternativas de recreación y de higiene mental”, señala.

Es noctambulo

En el caso de Leoncio Ontiveros y sin ponerse  de acuerdo con nadie, como él lo dice, también  llegó la inquietud  de crear.  Luego de que su familia se dispone a dormir ha decidido quedarse algunas noches pasadas las  10:00 o las 11:00, donde su frecuente inspiración, lo atrapa para escuchar, grabar y estudiar temas.

“ Yo soy muy noctambulo y prefiero siempre trabajar en horas nocturnas, después de las 10:00 por lo que me he quedado estudiando, repasando, aprendiendo, actualizándome y me he dedicado un poco más a la guitarra, mi compañera de vida. Quise quedarme grabando, escuchar temas y algunos publicarlos. Lo quería hacer como consumo propio, pero también como  para  darle  a la gente otros espacios, otras cosas mías, no Leoncio Ontiveros, el director, ni el guitarrista, sino  ese Leoncio que puede cantar y tocar y tenía muchos años sin hacerlo”, narra.

Por lo menos unos 15 años sin tocar y cantar, comenta este músico tachirense que lleva en sus venas el pentagrama musical, pues también tiene su herencia bien impregnada de una  familia que se ha alimentado a través del conocimiento de este célebre arte.

Expresa que esta iniciativa lo ha ayudado a liberar, poderse expresar y mantenerse como ejecutante y como cantante, porque al hacerlo a través de las redes sociales es algo que se queda perenne y eso le ha exigido hacerlo con mayor calidad, estar más pendiente de los detalles  y estudiar un poco más. Aclara que aprovecha también, cuando la electricidad está a su favor para grabar y a veces son las madrugadas, porque es uno de los servicios que más falla y es lamentable.

“Por las redes sociales, después de la segunda semana que transmití, mucha gente se ha acercado, queriendo compartir esa experiencia que me enorgullece y me honra, como hacer un trabajo con muchas personas, la mayoría han sido exalumnos egresados del bachillerato en música de la J.A. Román Valecillos que funciona desde el año 2000, no hay mucha diferencia de edad entre nosotros unos 10 años yo tengo 46 por ejemplo” -suelta una carcajada-.

Esa cercanía los conectó desde San Cristóbal y ha grabado desde España con exalumnos que estudian en el conservatorio de la Reina Sofía, también en México y que  pertenecen a la Orquesta Sinfónica, es el caso de María de Los Ángeles Mendoza, quien forma parte de las filas de flauta; también con gente de Bogotá y de Medellín.

“De Buenos Aires Argentina hay un caso muy especial-comparte el maestro Ontiveros– porque además de ser música, es también periodista Marjorie Johanna Delgado, canta hermosísimo– con ella, grabó un bambuco de Henry Martínez, que ya se encuentra en las redes sociales”.

Con la mandolinista Laurita Ramírez, desde Ecuador,  hizo una producción de países de habla inglesa de la prevención, un tema dedicado a los niños de lo que se debe tener en cuenta por la covid-19 y se hará también en portugués y en español, con varios artistas a nivel internacional.

Con Luciana Kube, quien  vive en Estados Unidos y fue compañera de estudio  en el Conservatorio de Caracas, grabó el vals tachirense  “Media Luna Andina”. Otras producciones para Chile y Uruguay con Zulay Alejandra Carrillo, junto con Ornella Hernández, violinistas tachirenses.

Aquí en San Cristóbal con Gregorio Pino y con Jesús David Medina, dos valiosos talentos, ha habido movimiento musical desde la casa y eso permite estudiar y trabajar digitación técnica.

“Estoy haciendo arreglos para agrupaciones  de Cámara  más que todo de Europa de música Latinoamericana y venezolana, es un trabajo que se hace de manera digital, y eso es lo que nos mantiene a nosotros los artistas, porque  el otro trabajo que es el presencial está clausurado en este momento y nos hemos podido ayudar gracias a eso, con el alimento que es muy importante para todos en casa”, cuenta.

Volver a la calle

Después de que pase todo esto el volver a la calle se lo imagina con una experiencia más amplia de lo que es la vida, el reconocimiento y el valor a las cosas que tiene y que de momento deja pasar, porque siempre las ha tenido y no les da la suficiente importancia.

–Le he dicho a mi esposa que le doy gracias a Dios de que pude estar en el momento de la cuarentena en casa, porque tengo amigos músicos que lamentablemente están fuera de ella, lejos de su hogar, los agarró fuera de las fronteras venezolanas donde cumplían compromisos. Para mí ha sido una bendición estar casa con mis hijos y mi esposa y eso hace que puedas valorar a las personas que uno tiene siempre a su lado —, expresa.

En este tiempo, narra  muy jocosamente, que   aprendió  a ser peluquero, barre su casa y se corta el cabello con una máquina que había comprado hace un tiempo, se dejó crecer la barba las primeras semanas, pero ya se afeitó, además plancha y lo hace muy bien, dice él, cosas que han surgido en estos más 80 días en casa.

–Yo creo que esta experiencia de estar 24/7  con mi núcleo familiar ha sido para valorar–.

“Muñequita Linda” o “Te Quiero, Dijiste”, un bolero de María Grever.

“Oh Pintor”, vals peruano de “Chalo” Reyes

 

“Media Luna Andina” vals de César Prato, con Luciana Kube,  en la voz, Leoncio Ontiveros,  en la interpretación de su guitarra y como arreglista.

“A Tu Regreso” (bambuco) Henry Martínez, con Marjorie Johanna Delgado @majodelgado. Dice el maestro Ontiveros: “Una de mis cantantes favoritas”, fue su alumna  en el Coro de La Normal- promoción  año 2000.

Jesús David Medina: Siento que la vida ha sido buena conmigo

Ganador de dos Grammy Latino, un premio Arpa y un Record Guiness. Integrante de la Orquesta Típica del Táchira, Grupo Raíces de Venezuela y Ensamble Sonidos de Venezuela. Compositor de Música Popular y arreglista; su producción ha sido interpretada en Latinoamérica, EEUU, Europa y Oceanía. Ha participado en  cerca de 100 producciones discográficas como instrumentista arreglista y compositor.

–Sin duda alguna, mi vida como la de todos ha dado cambios drásticos en este confinamiento por el coronavirus. Sin embargo, a través de la música he podido resurgir profesional y emocionalmente, porque a partir de la curiosidad de realizar vídeos hechos en casa y editados para en la distancia hacer música, con amigos, he despertado en una nueva experiencia cada día– describe Jesús David, quien es un heredero de maestros, su padre y su abuelo fueron ejemplo de formadores en el arte de los sonidos y hoy lo bendicen desde el cielo.

Durante este tiempo ha realizado arreglos para cuerdas, estudia violín, cocina y comparte en su casa con su mamá y sus sobrinos, además se hace cargo de su hogar. Comenta que afortunadamente antes de la cuarentena había iniciado un proyecto con un artista de música infantil brasileño, Gustavo «Gutto» Rocha, con quien hizo la transcripción de partituras, revisión de las letras en español, para luego  en la postcuarentena iniciar la fase de grabación junto con a su amigo, el maestro Leoncio Ontiveros.

Referente a los vídeos hechos en casa, todo comenzó por el incentivo de una amiga venezolana-Gabriela Serres- quien reside en México y con quien grabó un tango hecho por él mismo, y de manera digital hizo el acompañamiento de piano.

Posteriormente, un profesor de la Cas di Cultura de Aruba le propuso grabar los violines de una versión Sinfónica que hizo hace dos años de un tema emblemático de esta hermosa isla: Abo So, del compositor Arubiano, Juan Chabaya Lampe, conocido como Padú del Caribe. (Orquestación que en 2018 dirigió en el Aruba Symphony Festival gracias al apoyo de su maestro, Simón Gollo).

–En la grabación del video, hacía falta toda la sección de cuerdas, así que terminamos siendo una sección de cuerdas de 12 personas entre venezolanos y colombianos, incluido el mismo maestro Gollo. Seguidamente con mi amiga Alejandra Carrillo, tachirense residenciada en Uruguay, grabé otro tango también de mi autoría llamado Bailemos un tango–, narra.

Sorprendido

Las grabaciones siguieron fluyendo y recibió  un regalo maravilloso de sus amigos Ornella Hernández , Alejandra Carrillo y Leoncio Ontiveros, quienes grabaron la onda nueva de su autoría “Para Ti”.

Posteriormente con un amigo colombiano, Óscar Cuta, grabó el vals «Pueblito Viejo», para cuarteto de cuerdas con un arreglo de Cuta. “En esta inquietud de hacer videos en casa, para el domingo de resurrección, el cantautor colombiano Felipe Peláez le propuso a mi amigo y productor Raniero Palm realizar un vídeo desde casa con su tema «Por Amar mi Amor», en donde participamos Raniero Palm (piano) Luis Bermúdez (percusión) Felipe en la voz y yo en el violín, video que fue compartido en las televisoras nacionales de Colombia”.

Otro trabajo al que fue invitado fue a grabar el vals ”Te Extraño”, cuyo compositor es el joven profesor Dionny Amaya quien interpretó la guitarra y él  tocando violín, le dio realce a este tema romántico que fue un regalo de cumpleaños de Amaya a su novia Nahirith, hecho en cuarentena.

Actualmente se encuentra en la grabación de otros vídeos con personas de otros países, arreglos para músicos en Estados Unidos, y por supuesto, arreglos musicales realizados para la agrupación Venezuela Strings Recording Ensemble.

“Siento que la vida ha sido buena conmigo ante éstas vicisitudes y en general. El pasado 29 de abril celebré desde la distancia el cumpleaños de mi amada hija Camila, y  en esos días el nacimiento  de mi sobrino Thiago. Tal vez las dificultades son una manera de aprender a redimensionar todo lo bueno que tenemos en la vida, y agradezco por mi familia, mis amigos y muchas personas especiales en mi vida”, detalla.

A sus amigos músicos les da un consejo: Ahora más que nunca la música es un aliciente para el alma. Así que si algún familiar o amigo se siente mal, regálenles música, aunque sea en una nota de voz de sus teléfonos. Regalos así llenan el alma.

“Appassionato” un tango de la autoría de Jesús David Medina, acompañado de la violinista Estefany Sarmiento, quien se encuentra en Panamá.

 

“Por Amar mi Amor”, con la voz del cantante colombiano Felipe Peláez y como invitado especial en el violín.

 

“Un Amore Cosi Grande”, cover junto al tenor tachirense Grgory Pino.

 

Hogar Dulce Hogar para luchar contra el coronavirus, un aislamiento social divertido y educativo.

 

Gregory Pino: Le he dado valor al silencio y a la conversación

Nació en el Táchira, formado en instituciones nacionales e internacionales como el Cubec Italia. Hoy día profesor de la Escuela de Música Miguel Ángel Espinel y el Sistema de Orquestas de Venezuela. Promotor de la ópera en la región. Compositor de ópera y otros temas inspiración en sus vivencias.

“Cuando se dio la noticia de la cuarentena y casi inmediatamente el confinamiento, mi primera impresión fue como más bien de cierta tranquilidad, pues a mí me gusta estar en la casa, y en ese momento tenía un trabajo pendiente frente  a la computadora con la guitarra en la mano, pensando mucho, escribiendo y componiendo”, precisa.

Con cierta expectativa inició Gregory Pino, el llamado de aislamiento. Expresa que había  terminado de escribir su  primera ópera “Ella y Él” (libro y música de su autoría), antes de la cuarentena; pero venía la orquestación,  tenía encargos de arreglos y otras cosas por hacer, además de otra ópera pendiente.

Al respecto  cuenta: “entonces me dije, me cae  buenísimo porque es la excusa de quedarme en casa y terminar de hacer lo pendiente. Me emocioné  y en ese instante  se me viene a la mente, creo que va a ser un tiempo ideal para producir muchísimo, y comienzo a hacer todo”.

El tiempo ha pasado y este inquieto artista de la puesta en escena teatral y la música, se ha innovado en lo que él llama  “un fenómeno”  como lo son las redes sociales en las que había publicado algunos trabajos; pero no al nivel que lo ha hecho durante el tiempo de  pandemia.

Describe  Gregory Pino que “comencé  a documentarme sobre las mediciones de videos y  aprender  a manejar  las herramientas virtuales y al tener conocimiento, di el paso, contacté a los más cercanos, a los amigos, esos con los que te conectas  en la parte emotiva y todos estuvieron abiertos a hacer un trabajo musical”.

En estos meses varios son los videos que ha grabado entre ellos con María Santa Gámez su pareja con quien pasa la cuarentena y juntos cantaron el tema Capullito de Alelí con el apoyo del percusionista colombiano Jhon Ciro; otra obra grabada es “A Chloris” música de  Reynaldo Hahn, con la soprano tachirense Yessica Fernández, quien se encuentra en Buenos Aires, Argentina.

También grabó con el maestro Leoncio Ontiveros “Mujer Barcelonesa” de Enrique Hidalgo; “Un Amore Cosi Grande” con el  destacado violinista  Jesús David Medina y “Esperanza”, junto a la maestra de la danza contemporánea Liz Pérez en otros proyectos que también aparecen en la página de Youtube.com y de los cuales se siente muy orgulloso por este avance  y por atreverse a dar el paso.

Preocupación económica

“Para mí   este tiempo ha sido una temporada de revisión, como músico y como persona, además de una exploración también de un lado que logró preocuparme bastante como lo es el asunto económico”, dice.

Tiene  dos cargos importantes que  aprecia mucho el primero con la Escuela de Música Miguel Ángel Espinel, donde es profesor de canto lírico,  y el otro con el Sistema de Orquestas; pero con los problemas de la economía nacional, esos sueldos equivalen a muy poco, manifiesta.

Pino tenía otra entrada económica como eran las clases particulares y quedaron limitadas, incluso se paralizaron otras actividades educativas en Colombia. La preocupación se acentuó en un momento pues tiene la responsabilidad y el compromiso de cubrir los gastos de su casa y apoyar a sus padres que solo reciben la pensión que también es poca y a sus hijos.

Fuerza en lo virtual

Buscó fuerza en lo virtual, se ofreció como profesor  y  ha hecho algunos arreglos. Expresa que las puertas se fueron abriendo y las llamadas llegaron desde Colombia, Caracas y otras personas lo contactaron por referencia  a nivel musical.

Los contactos se han extendido a los Estados Unidos y Chile y todo comenzó a fluir en trabajo, nuevos conocimientos, experiencia y en este momento se encuentra más tranquilo y sin descanso.

“Estamos limitados; pero no nos detenemos”

“Una de las cosas que afecta es tener que diferir un trabajo que tiene que ver con los aparatos electrónicos, por cuestiones de las fallas de energía eléctrica y sin embargo, los vecinos me dicen que no me amargo porque tengo la música por dentro, eso me pareció muy bonito, claro en mi caso es una guitarra acústica, no es lo mismo si fuese un instrumento electrónico, eso  es lo que me ha afectado, porque son compromisos musicales que merecen tiempo y dedicación, estamos limitados, pero no nos detenemos”, relata este apasionado tenor tachirense.

Otras actividades que hace junto a su pareja es cocinar, limpiar la casa y estar prevenidos porque si no tienen gas, compran algo para “amortiguar” hasta que llegué la energía eléctrica,  y resolver lo más pronto posible, en hacer una comida que sea más rápida.

Una de las cosas que analiza pausadamente es que en los momentos en que se va la  energía eléctrica, se dedica a escuchar cualquier cosa a través del silencio, murmullos, cuentos de sus amigos o la misma naturaleza. “Le doy valor al silencio y a la conversación, y veo cómo podemos utilizar  nuestra propia energía, el compartir, las ideas y eso nos fortalece como personas. Si ajustamos nuestra realidad a lo que pasa, nos fortalecemos comenzando por la paciencia”.

La composición profesionalmente ha tornado el ambiente de ideas que fluyen. Está trabajando en una ópera escrita por su amigo Guillermo Zambrano en San Cristóbal y Marilín Viloria desde Caracas. De su autoría al mismo tiempo escribe otra ópera casi como un encargo del movimiento de teatro del Táchira por el  centenario de un libro de Aquiles Nazoa “Amor y Humor”.

“En el mismo orden de ideas –comenta — hice un tema para mi mamá, también en el cumpleaños de María Santa le escribe algo inspirado en ella, y compuse  un bambuco para dos guitarras que grabé con el músico Edicson Galavíz”.

Este cantante y guitarrista Táchira reveló su posición post-confinamiento – “No seré  el mismo  en un sentido pragmático cuando pase toda esta locura pandémica,  mi accionar va a tener un poco más de peso que el que tenía antes en las redes, una entrada más importante desde la virtualidad”.

Capullito de Alelí, junto a María Santa Gámez como invitado

“Esperanza”, performance Liz Pérez

Mujer Barcelonesa, de Enrique Hidalgo, cover con Leoncio Ontiveros, en la guitarra.

 

Christian Pabón: Tendré más música en mi equipaje para mostrar al público

Barítono bajo, premio a mejor voz y segundo lugar del concurso nacional de canto lírico Alfredo Hollander y alumno del World Youth Choir China 2018. Inició sus estudios de canto con el maestro Gregory Pino en el Sistema de Orquestas, ha desarrollado estudios de perfeccionamiento vocal con grandes maestros como: Isabel Palacios, Lucy Ferrero, Idwer Álvarez, el maestro francés Christophe Talmont y los maestros italianos Massimiliano Bullo y Marco Gandini. (Foto: Fabiana Sánchez).

Christian Pabón, extrovertido, jocoso, amigable, abrazador, estudioso y marcado con la huella de enfrentar grandes retos los cuales asume con gran responsabilidad y compromiso.

Con 26 años de edad, este barítono bajo dedicado al mundo de la ópera, revela con la sinceridad que lo caracteriza que –la pandemia arruinó algunas planificaciones que tenía con respecto a varios conciertos  en la ciudad, también un proyecto de ópera  en Caracas, con el Sistema de Orquestas de Venezuela, la Hilti Foundation y los maestros italianos Massimiliano Bullo y Marco Gandini  entre otro tantos más.

Así contesta este joven tachirense a las preguntas sobre la cuarentena que ya está por llegar a los tres meses. Al ver que la situación se prolongaba, Christian tomó la decisión de activarse a estudiar francés, italiano, inglés idiomas que  ya domina un poco y  a su vez  quiso adentrarse en la fonética rusa para poder abordar repertorio de ese país y leer mucho.

Arte a la distancia

En medio de esta pandemia surgió de parte de muchos músicos del mundo la interesante forma de hacer música a la distancia y fue invitado  por Franco Basili, director coral de Argentina, a quien conoció en el World Youth Choir en China en el año 2018 y con quién tiene una excelente amistad.

Con él logró hacer un coro virtual junto al coro de Mar del Plata que el maestro dirige. Dice Pabón, “Tuve el enorme placer de compartir con su agrupación en la distancia con dos hermosas piezas, una de ellas del gran compositor y director coral Eric Withacre llamada “the seal lullaby” y la otra pieza, una joya argentina llamada “En los Surcos del Amor” de Gustavino.

Otras grabaciones las ha hecho con amigos en la distancia, como la pieza venezolana Anhelante en la que lo acompañó el barítono tachirense Jesús Villamizar en la guitarra y la merideña Lesly Zambrano en el clarinete, los dos desde Argentina y pudo grabar también, la romanza “Luche la Fe por el Triunfo” de la Zarzuela Luisa Fernanda, con el maestro Leoncio Ontiveros.

En estos meses de confinamiento mundial cantó en el primer coro virtual del World Youth Choir , la pieza “An Irish blesing” en el que se reunieron 71 cantantes de 32 países de las sesiones 2018, 2019 y 2020. Comenta Christian –para este proyecto tuve el placer el bajo del cuarteto guía para todos los bajos que grabaron del mundo. Se dedicaron varias horas de trabajo desde que gestamos la  idea junto a Franco Basili (Argentina) y Aljaz Bastic (Eslovenia)–.

También participó en el Virtual Choir 6 del compositor y director coral Eric Whitacre que reunió a más de 17 mil cantantes de todo el mundo, pronto saldrá el vídeo.

Grabó también con los integrantes del grupo de pop lírico del que formó parte hace unos años llamado Voxes, la famosa canción napolitana “O sole mio”.

Todas las grabaciones se pueden encontrar a través de su instagram @christian.baritone y en su canal de youtube como Christian Pabón.

A pesar de la situación actual agrega Christian que se mantiene el trabajo con os maestros Marco Gandini y Massimiliano Bullo de la ópera I Capuleti e I Montecchi de Bellini, los tutotres les envía material y no han dejando de crecer en ese proyecto del Conservatorio Itin erante InocenteCarreño de El Sistema de Orquestas de Venezuela con apoyo de Hilti Fountdation.

Crecer

“Creo que esta pandemia me ha enseñado aún más que la música no tiene frontera y que el arte vive en cada uno de nosotros. Gracias a la tecnología podemos reencontrarnos y hacer arte para regalar en estos tiempos tan difíciles”, dice Christian Pabón.

Definitivamente, siente  que cuando todo esto acabe saldrá fortalecido porque no ha dejado de hacer y permanecer activo. Reitera que grabar es una tarea muy exigente que requiere que todos los detalles, — se cuiden para que se logre un producto excelente–.

En conversaciones con sus  amigos de todo el mundo para abordar nueva música y nuevos desafíos, se ha dado cuenta que hay un montón de música por lo que considera que cuando llegue la postpandemia, logrará ser más productivo y — tendré aún más música en mi equipaje para mostrar al público–.

Además afirma: “ siento que este ha sido un momento que nos ha servido para la reflexión y el crecimiento espiritual y personal, pues esto nos hace valorar aún más las pequeñas cosas, nuestra gente, los momentos, el encontrarnos con nosotros mismos”.

A Irish Blessing ( Coro Mundial de Jóvenes)

Luche la fe por el triunfo (Christian Pabón / Leoncio Ontiveros)

En Los Surcos del Amor (Coro de Cámara de la Universidad de Mar del Plata)

The seal Lullaby (Coro de Cámara de la Universidad de Mar del Plata)

 

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