¿Aceptamos cerveza como bebida isotónica?

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bebida alcohólica, archivo.

(Elmundo.es) ¿Hasta qué punto tomar una ‘birra’ para hidratarnos tras hacer deporte es una buena decisión? ¿Tiene la cerveza lo que ha de tener para ser considerada una bebida isotónica?

Antes de profundizar en tan enjundioso debate, Pedro Manonelles, presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte y director de la Cátedra Internacional de Medicina del Deporte de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), aclara un concepto importante. «Habría que puntualizar que ya no se utiliza el término isotónico para referirse a las soluciones líquidas comerciales diseñadas específicamente para las personas que entrenan y que se utilizan durante o tras la realización de ejercicio físico, sino bebidas para el deportista o bebidas deportivas«.

Definidas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) como «soluciones electrolíticas a base de hidratos de carbono«, estas bebidas contribuyen «a mantener el nivel de resistencia en ejercicios que requieren un tiempo prolongado de ejecución y mejoran la absorción de agua durante el ejercicio físico».

¿Cuándo han de tomarse? «En las actividades deportivas que tienen una duración superior a los 60 minutos, especialmente en ambientes de temperatura y humedad elevadas. Se deben utilizar, fundamentalmente durante la actividad deportiva para evitar la deshidratación, la pérdida de electrolitos (especialmente sodio) y la pérdida de hidratos de carbono. Y también después para reponer las pérdidas de agua, electrolitos e hidratos de carbono».

¿PARA QUÉ SIRVEN?

¿Cuáles son las funciones de estas ‘pócimas’? «Deben presentar una composición específica para conseguir una rápida absorción de agua y electrolitos, y prevenir la fatiga, siendo tres sus objetivos fundamentales: el aporte de una cierta cantidad de hidratos de carbono que mantenga una concentración adecuada de la glucosa en sangre; la reposición de electrolitos, sobre todo el sodio y la reposición hídrica para evitar la deshidratación», detalla el presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte.

¿Qué deben tener para cumplir con su misión? Según el consenso de la Sociedad Española de Medicina del Deporte, la composición ha de ser:

* No menos de 80 kcal por litro.

* No más de 350 kcal por litro.

* Al menos el 75% de las calorías provendrán de hidratos de carbono con un alto índice glucémico (glucosa, sacarosa, maltrodextrinas).

* No más de 9% de hidratos de carbono: 90 gramos por litro.

* No menos de 460 mg de sodio por litro (46 mg por 100 ml / 20 mmol/l).

* No más de 1150 mg de sodio por litro (115 mg por 100 ml / 50 mmol/l).

* Osmolalidad entre 200-330 mOsm/kg de agua.

Con toda esta información en mente, mucho nos tememos que la respuesta a si se puede considerar a la cerveza una bebida para el deportista o deportiva es: «Rotundamente no, especialmente si nos referimos a la cerveza comúnmente utilizada y que contiene alcohol».

Es más, Manonelles añade que «las composiciones que hemos visto de algunas cervezas que se han presentado como bebidas de reposición no cumplen en modo alguno las características descritas anteriormente».

¿Y la cerveza sin alcohol? «Ni es una bebida especialmente diseñada para el deportista, ni se debe recomendar para los fines con los que se usan las bebidas deportivas».

Más claro, agua.