viernes 24 septiembre, 2021
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Aún en fase inicial es costoso el tratamiento

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El Dato

El oxígeno se paga en 30 dólares, la bombona, y la prueba PCR (hisopado) también tiene un precio de 30 dólares y ya se hacen en el sector privado


Nancy Porras


Cada vez es más costoso no rendirse ante el contagio del covid-19 .

 

No es fácil medir las dimensiones económicas al momento de resultar positivo al covid-19. La incertidumbre es una variable que juega a favor y en contra del paciente. No se sabe a ciencia cierta hasta qué fase de la  enfermedad puede llegar el contagiado.

Sin embargo, todos los intentos por vencer esta enfermedad están marcados por lo económico, entendiendo que todo se paga en pesos o dólares.

Lo primero que exige el médico tratante es una hematología completa, que tiene un costo de 10 mil pesos; la Proteína C Reactiva  (PCR), 16 mil pesos, y la ferritina en 35 mil pesos; es decir, este monto oscila entre 65  y 70 mil pesos, no obstante, hay que sumar que entre ocho y diez días, debe hacérselos de nuevo, para el respetivo control.

Así comienza la primera fase, donde también, para corroborar el diagnóstico, es vital una radiografía de tórax, cuyo costo oscila entre 30 mil y 35 mil pesos.

Las posibilidades para hacerse la prueba de hisopado, técnica específica para el diagnóstico de covid-19, quedan prácticamente reducidas a laboratorios y centros médicos privados, cuyo precio base es de 30 dólares, y tiene su recarga si es a domicilio.  

Este es el primer escenario a enfrentar por el paciente, que tiene como elemento adicional la crisis de salud en Venezuela, que atenta contra la vida de todos, si se toma en cuenta que el sueldo mínimo es de 10 millones de bolívares, es decir, cerca de tres dólares.

Difícil de precisar 

El Remdesivir se consigue en el mercado entre 95 y 160 dólares, mientras que el Tocilizumab se ofrece en el mercado hasta en 500 dólares, cada ampolla.

El costo para curarse del covid-19 es difícil de precisar. En lo que sí se está claro es en que todos los contagiados ruegan para frenar el virus en la primera fase y así tener la paz que da estar sano y no haber sufrido más, si el cuadro clínico se complica, que en el fondo se traduce en la necesidad de contar con más dinero que permita alimentar la esperanza de superar el cuadro de complicaciones que arrastra el covid-19. 

Es de entender que entre más avance la enfermedad, los fármacos son de más alto costo  y además se exigen  insumos, tales como oxígeno y mascarillas, es decir, se necesitan estudios avanzados y tratamientos especializados.

Criterio médico 

Los medicamentos a utilizar en la primera fase dependen de las indicaciones del médico tratante, profesional de la medicina que en su mayoría trabaja con los protocolos emitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El doctor Carlos Peña, profesional que desde que se inició la pandemia ha tratado con mucha mística, humanidad y responsabilidad a este tipo de pacientes, precisó que el tratamiento que se coloca depende del médico, porque incluso hay algunos que inician la terapéutica indicando solo Acetaminofén.

Lo básico para el tratamiento covid-19 son los medicamentos: Ivermectina, Acetominofén, Ibuprofeno, aspirina y las vitaminas C, D y zinc, pero de acuerdo con las patologías se va incrementando. 

En su caso, coloca Azitromicina, una tableta diaria por 5 días: Ibuprofeno de 400 mg, cada ocho horas; Famotidina o Ulcenol de 40 mg, cada doce horas; Ivermegtina, una tableta cada doce horas, por dos días. 

—Si hay tos se indica Tilodril, Gulaper, sobres de n-acetil-cisteina, cada doce horas, por unos diez días; Colchicina, una tableta diaria cada doce horas, por diez días-— especificó.

También indica Budesonida y Bromuro de Ipatropium, dos cada ocho horas, por diez días.

El tratamiento es muy básico. Entre estos fármacos, uno de los más costosos es el  Budesonida, producto que se consigue en 60 mil pesos. “Todo depende del cuadro clínico del paciente; cuando se aplica Budesonida, es porque la cosa está más complicada”, dijo.

La atención en la primera fase  es ambulatoria y la indicación es de entre cinco y ocho fármacos, básicamente antiinflamatorios, vitaminas y antialérgicos. Si hay alguna complicación infecciosa, se asocian antibióticos, precisó otro médico internista.

A quienes presentan un cuadro moderado se les prescriben hasta 15 medicamentos,  y suministro de oxígeno, y en los casos más severos es indispensable el ingreso a unidades de cuidados intensivos y la intubación. 

Para ambos tipos de pacientes se requieren fármacos como el Remdesivir, que se consigue en el mercado entre 95 y 160 dólares, o el Tocilizumab, ofrecido en el mercado hasta en 500 dólares, cada ampolla.

Precios consultados 

Los fármacos consultados fueron: Dexametasona (16.000 pesos); Ibuprofeno (9 mil pesos); Azitromicina de 500 mg, 5 tabletas (16 mil pesos); Ivermectina (6 mil pesos); vitamina C de 15 tabletas, 10 mil pesos;  la aspirina de 100 mg se puede conseguir en 4 mil pesos, de 30 tabletas, y el Asaprol, 100  tabletas, vale 30 mil pesos.  

En oportunidades hay que colocar oxígeno en uno de los primeros tratamientos, que tiene un precio de 50 dólares la primera vez, porque se cobra la instalación del sistema; luego, por la recarga de la bombona, son 30 dólares. 

En el caso del paciente Franklyn Bustamante, quien bajaba por momentos la saturación, el médico ordenó colocarle oxígeno por unas horas y afortunadamente respondió, no necesitó la bombona completa y la compañía que le suministró el oxígeno cobró 40 dólares, porque aún quedaba oxígeno en la bombona.

Bustamante tuvo la bendición de ser tratado por una doctora en casa, que cobró 30 dólares por la primera consulta, y gracias a Dios todo marchó bien. Hace unos días se hizo la placa de tórax de control y ha mejorado de manera importante. Ya superó los 14 días más complicados y hoy se cuida de la lluvia y el frío, para recuperarse por completo.

Agradece a Dios que no necesitó contratar una enfermera, pues tiene entendido que cobran hasta 70 dólares por una guardia de 12 horas, costo que le hubiese sido imposible, aun cuando tiene un hijo trabajando en Ecuador, que asumió la mayoría de los gastos.

Todos los días muchas familias lanzan gritos desesperados  para salvar las vidas de sus familiares. No se rinden y no importa gastar lo que sea para evitar que esa vida se apague; sin embargo, cada día esta intención queda más cuesta arriba porque hay que pagar el tratamiento, bien sea en pesos o dólares, cantidades que todos los días suben.

Nancy Porras

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