Salud: Una nueva y efectiva manera de acabar con los dolores de espalda

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Seguro que alguna vez has sufrido dolor de espalda. Si ha sido algo puntual no pasa nada, pero cuando se convierte en algo crónico es un problema muy grave. Es el segundo motivo más frecuente de consulta médica y una de las principales causas de baja laboral. Además, es tan común que aproximadamente el 80% de la población mundial lo padece en algún momento de su vida, según datos del American College of Rheumatology.

Más de la mitad de los trabajadores en España sufre esta afección, siendo un 86% de perjudicados los que aseguran que las dolencias se agravan gradualmente debido a las condiciones laborales. Seguro que conoces muchos casos con este tipo de dolencia. La historia de Kerry Bentley de 47 años es uno de ellos. Es funcionaria y madre de dos hijos. Viven en Manchester y es una de las personas que ha utilizado esta nueva técnica para aliviar los dolores que ha sufrido durante veinte años tras una mala caída.

“Casi desde que tengo memoria”
Kerry asegura que hacía tanto tiempo que tenía problemas de espalda que casi no recordaba cuándo no los sufrió. “Unas semanas después de que mi hija Mollie, que ahora tiene 19 años, naciera, me caí y aterricé sobre mi lado izquierdo. El médico de cabecera me dijo que el dolor ya se calmaría, y aunque mejoró, perduró durante los siguientes diez años, sobre todo si estaba sentada mucho tiempo o mientras dormía, ya que me despertaba”, afirma a ‘The Daily Mail’.

El procedimiento es menos invasivo y se hace a través de una incisión de 10-15 cm

Tras su segundo embarazo descubrió que padecía una hernia de disco, pero no pudo tratarse porque al estar en estado de gestación no podía tomar analgésicos. Aunque durante esos meses su afección mejoró, su lado izquierdo empeoró y los niveles de dolor aumentaron. “No podía inclinarme para atarme los cordones, ni coger a mi hijo en brazos o cepillarme los dientes sin agarrarme al lavabo”, asegura.

Probó todo tipo de tratamientos: analgésicos, epidurales, inyecciones espinales y fisioterapia para fortalecer los músculos, pero nada funcionaba. No podía dormir bien y hacer ejercicio le resultaba imposible. Su marido fue maravilloso y los niños siempre le ayudaban a recoger cosas, pero ella se sentía fatal porque era constante y le hacía sentir cansada.

 

Nuevo procedimiento
En abril de 2015 fue a un especialista y le realizaron un escáner muy sofisticado que le mostró que su articulación sacroilíaca (en la parte inferior de la columna donde se une a los huesos de la pelvis) estaba inflamada. El doctor le explicó que el cartílago amortiguador se había desgastado y que el dolor en el costado izquierdo era el resultado de pequeños movimientos en esta parte, lo que provocaba que un hueso rozase contra el otro.

“Me habló de un nuevo procedimiento llamado iFuse en el que fijan dos o tres varillas de titanio a través de la articulación dolorosa para evitar que se mueva. Existían riesgos, incluido el hecho de que podría no funcionar, pero estaba eufórica de que finalmente hubieran encontrado la fuente del dolor y que pudieran hacer algo”, explica.

La operación dura 90 minutos bajo anestesia general. Fue en enero de 2016 y asegura que tan pronto despertó pudo sentir la diferencia. Aunque el lugar de la incisión estaba dolorido, ya no sentía molestias en la articulación y podía moverse libremente. “Tuve la mejor noche de sueño en años y me fui a casa al día siguiente”, continúa. De la noche a la mañana mejoró y después de un par de semanas las tareas cotidianas como agacharse eran normales. Utilizó muletas durante seis semanas e hizo mucha fisioterapia, lo que le facilitó las mejores posibilidades de curación.

“En mayo de 2017 comencé a entrenar para una media maratón y en octubre pude correr 20 kilometros. He corrido tres más desde entonces y planeo correr 50 kilómetros el próximo año. Estoy luchando y he perdido 7 kilos al hacer más ejercicio. La cirugía ha cambiado mi vida”, asegura.

Así se hizo
La articulación generalmente es bastante rígida, pero por razones que no comprendemos completamente puede desarrollar micromovimientos y causar dolor. Esto puede ser por varias razones, cuando los ligamentos se vuelven laxos y esta se separa ligeramente. Los analgésicos o las inyecciones de esteroides pueden reducir la inflamación, pero son soluciones temporales y, en muchos casos, el dolor vuelve a medida que el hueso se mueve.

Encontrar la fuente del malestar es muy difícil ya que el movimiento no se muestra bien en los escaneos y esta zona está cerca de otras estructuras en la espalda que también pueden causar dolor. Aunque se encuentra en ambos lados del cuerpo, la mayoría de los pacientes lo experimentan en un solo lado. Muchos simplemente viven con ello, pero en alrededor del 20% de los casos es tan intenso que fusionan quirúrgicamente la articulación.

El procedimiento es menos invasivo que la cirugía tradicional y se hace a través de una incisión de 10-15 cm y lleva hasta seis meses recuperarse. Sin embargo, ahora se puede ofrecer a los pacientes una pieza de titanio triangular con una superficie rugosa para que el hueso crezca y pase por los huesos de la articulación y los una para que no se muevan.

 

A. LÓPEZ