A una estructura armada de las AGC atribuyen secuestro de cambista cucuteño

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Presumen que el cambista colombiano, Orman Javier Ruíz Alvarado, sigue retenido en Táchira.
Presumen que el cambista colombiano, Orman Javier Ruíz Alvarado, sigue retenido en Táchira.

En la trocha El Acopio quedaron marcados, sobre la arena, los neumáticos de la camioneta en que secuestraron a Orman Javier Ruíz Alvarado, la noche del pasado martes.

Las huellas desaparecen al entrar en el río Táchira y del otro lado está el sector de La Mulata, en el estado Táchira, Venezuela.

En la misma trocha, ubicada en la parte posterior del barrio Nuevo Escobal, los secuestradores dejaron abandonada una motocicleta Empire Keeway, blanca, a la orilla de este afluente binacional que divide los dos países (donde es poco profundo y tiene menos corriente).

Es por ello, que las unidades del Grupo Gaula de la Policía Metropolitana de Cúcuta encaminan sus esfuerzos hacia la frontera para ubicar al grupo de hombres que se llevó a la fuerza a Orman Javier, de 24 años, quien trabaja como cajero en una casa de cambios de divisas en el parque Santander.

La víctima fue plagiada hacia las 9 de la noche cuando llegaba a la casa de su novia en la calle 10 con avenida 4 de Nuevo Escobal, a menos de 300 metros de la trocha El Acopio, cercanía que fue aprovechada por los delincuentes para cometer el secuestro.

La víctima reside en el barrio Guaimaral con su abuela, pero en ocasiones se quedaba en la casa de la familia de su pareja, a pocas cuadras del puente internacional Francisco de Paula Santander.

“Orman y mi hermana estaban haciendo mercado en La Olímpica de Prados del Este y cuando llegaron abrieron la camioneta y empezaron a bajar las bolsas. Él entró y dejó unos paquetes y volvió a salir”, recuerda la cuñada de Ruíz Alvarado.

Al regresar a la calle, aparecieron dos sujetos en una motocicleta que se acercaron a su camioneta, Chevrolet Captiva, 2008, gris-plata, de placa venezolana. 

De un momento a otro, la cuñada de Orman lo escuchó decirle a los extraños “¿qué pasó papi?” y después gritaba “ya,ya,ya,ya (…) y se lo llevaron”.

Según testigos, los individuos lo obligaron, presuntamente con armas de fuego, a abordar la camioneta en el puesto trasero. En segundos, otros dos sujetos aparecieron en la escena. Uno de ellos, tomó el volante de la camioneta y el otro la moto (que luego abandonaron).

Las autoridades conocieron que todos los secuestradores  eran jóvenes, pero a ninguno lograron escucharle la voz, para determinar su acento.

Según, las autoridades detrás del secuestro estaría la banda La Línea, una estructura armada de las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), que delinquen en la línea fronteriza, bajo el mando de alias Walter, reseña diario La Opinión.

Miriam Bustos