Al menos cinco presos en el Cicpc-Táchira han muerto por desnutrición y tuberculosis

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Al menos cinco privados de libertad que permanecían recluidos en los calabozos del Cicpc-Táchira, murieron entre octubre de 2018 y enero de 2019, víctimas  de tuberculosis, enfermedad que rápidamente hizo mella en sus organismos ante el grado de desnutrición  que estaban  presentando, y ante  la nula asistencia médica que recibieron.

Pese a que se intentó conocer la  identidad de todas las víctimas, sólo se logró la de tres.

Las causas de muerte por tuberculosis fueron  reconfirmadas a través de las respectivas autopsias, y de alguna manera el resultado alerta, tanto a las autoridades del Estado  que les compete,  como a la directiva del Cicpc-Táchira, e incluso conmina a los familiares de los detenidos a presionar para  que se  programe  urgentemente una jornada de  vacunación no solo en beneficio de  privados de libertad sino de los mismos funcionarios que de alguna manera deben tener contacto con ellos, pues las condiciones en los calabozos son  realmente insalubres e infrahumanas..

El deceso de los presos en el marco  de esta lamentable y callada situación, que  valga aclarar, según médicos especialistas pudieran haberse evitado si solo les hubieran administrado a los enfermos el tratamiento médico indicado –por vía endovenoso y vías aéreas- durante al menos un  mes, refleja  que no existen políticas de seguridad o salubridad  penitenciaria, dijo un médico al consultarle sobre el tema.

Con relación  a los fallecidos, se pudo conocer que tres de las víctimas son: Oliver Jairo Blanco Jaime, de 39 años, quien era natural de Delicias, en el municipio  Rafael Urdaneta.

Blanco Jaime falleció “por causas desconocidas” en el mismo calabozo en  que se encontraba,  el martes 23 de octubre de 2018; y fue  mediante la autopsia  que se le practicó que se determinó que una insuficiencia respiratoria a causa  de una tuberculosis pulmonar activa,  originó su deceso.

El cadáver además presentaba Caquexia, es decir, coloración blanca o palidez que toma  una persona que  por mucho tiempo no se ha expuesto al sol; igualmente presentaba  un considerable  grado de  desnutrición.

Otra de las víctimas  fue Junior Alexander López Blanco, de quien no se conoció la edad, peso se aseguró que era muy joven, falleció  la mañana del 11 de enero de este año. También le detectaron durante la autopsia: palidez cutánea, desnutrición, signos de anemia y edema en ambas piernas, condiciones  de la que fue víctima por varios meses..

Mientras que el fallecimiento  fue por una  insuficiencia respiratoria aguda  originada por  tuberculosis pulmonar activa, asociada a desnutrición proteico- calórica con anemia crónica.

La tercera víctima de la que se pudo hallar información,  es un joven de 21 años, identificado como como Freddy José Godoy, quien murió el 9 de enero de este año, en horas  de la mañana, en el mismo calabozo.

Al igual que sus dos compañeros anteriores,   detectaron durante la autopsia, palidez cutánea mucosa; signos de desnutrición, signos de anemia, edema en miembros inferiores, secuelas o cicatrices en todo el cuerpo, por Lechina, y la causa de muerte, tuvo origen en  una   insuficiencia  respiratoria aguda, complicada  con neumonía, debido a tuberculosis pulmonar activa, asociada a desnutrición  y anemia crónica.

Esta última situación de anemia  y desnutrición obedece – dijo otra fuente del Cicpc- obedece a que  los presos literalmente  “se están muriendo de hambre”, sobre todo los  que, por no ser de este estado o no tener familia que velen por ellos, no reciben la alimentación diaria  por parte de sus parientes, los que los hacen vulnerables a cualquier tipo de enfermedad, sobre  todo  una tan letal como la tuberculosis, sumado  a la insalubridad y poca atención que en ese sentido, les   prestan.

Al menos un detenido de la PNB

En esta misma situación, pero recibiendo  la atención médica apropiada, se encontraría al menos un privado de libertad de la Policía Nacional Bolivariana –PNB-.

El detenido se encontraría  hospitalizado en el Sanatorio Antituberculoso, en La Guayana, en custodia policial pero bajo  tratamiento que le garantizará su restablecimiento, como corresponde en apego a la ley   y en respeto a sus derechos humanos, pese a   estar señalados, procesados o penados por un delito  cometido.

Miriam Bustos