jueves 16 septiembre, 2021
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Alarma, miedo y zozobra en Tibú por asesinato masivo de mujeres

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Las mujeres de la población de Tibú, Norte de Santander, límites con Venezuela, están aterrorizadas por la violenta ola femicidios que se ha desatado en esa población, luego que integrantes de grupos violentos pusieran a circular videos, inicialmente con nombres y fotografías de 25 mujeres del pueblo, muchas de ellas venezolanas, a quienes declaraban como objetivo de muerte.

Era una clara advertencia para que dejaran Tibú y huyeran por sus vidas, pero la mayoría de ellas no hicieron caso y en lo que va de año han sido asesinadas unas veinte mujeres, entre ellas tres venezolanas, cifra que es rebatida por las autoridades del pueblo, que, sin ponerse de acuerdo sobre la cantidad de víctimas, pretenden ocultar lo que todo el mundo sabe sobre una gran escalada de violencia que es vista con preocupación.

Tres videos

Según lo manifestaron lugareños, hasta el momento las autoridades no tienen una referencia para establecer responsabilidades sobre las amenazas y la cadena de crímenes que se vienen presentando en Tibú, zona que, por su condición de frontera con Venezuela y alta actividad económica, ha sido tomada por grupos guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes y personas vinculadas a diferentes delitos.

Se comentó que son tres los videos que fueron puestos en circulaciónn con nombres y fotografías de las mujeres amenazadas, la mayoría de ellas venezolanas que son acusadas, entre otras cosas, de ser simpatizantes e informantes de las autoridades policiales. Algunas de las mujeres amenazadas dejaron la población y se ha desatado una especie de cacería contra quienes tuvieron la valentía de quedarse, sin que se sepa quiénes son los atacantes.

Organizaciones de derechos humanos y líderes sociales sostienen que las mujeres de ese municipio del Norte de Santander se sienten amenazadas y existe gran preocupación por lo que está ocurriendo. Hicieron un llamado a los organismos defensores de los derechos humanos, tanto de Colombia como a nivel internacional, al igual que a las autoridades competentes, para que investiguen y frenen esta criminal situación. Así mismo, exigieron al Gobierno nacional garantías de seguridad para las mujeres amenazadas. Acotaron que la fiscal que se encargaba de las investigaciones también fue asesinada por pistoleros que la visitaron en su residencia.

“No queremos más feminicidios en el Catatumbo”, dijeron. Por su parte, las autoridades de Tibú han ofrecido recompensar económicamente a quienes aporten información que ayude a identificar y detener a los responsables de tal situación. En tanto, el Consejo de Seguridad sigue trabajando en esa dirección. El mismo fue instalado en un momento crítico, pues tan solo en 19 días habían ocurrido 15 asesinatos y se incrementaron las desplazadas y las amenazas aumentaron, hasta el punto que, de manera extraoficial, se incluye a más de cincuenta mujeres. La alcaldía, la Iglesia católica y organizaciones sociales que hacen vida en Tibú han solicitado a los grupos armados que detengan los asesinatos y la escalada de violencia contra las mujeres.

Ola de femicidios

La primera mujer víctima de asesinato fue Nelly Avendaño, el 5 de abril pasado. Su cadáver, con impactos de bala, fue encontrado en el kilómetro 20, en la vía que de Tibú conduce a La Gabarra. Según lo expresado por familiares, a ella la sacaron de su casa varios hombres armados que la acusaron de cometer un robo, lo cual fue negado por sus familiares.

El miércoles 14 de abril, en el área rural de Campo Dos, cerca de la frontera con Venezuela, en un cultivo de palma fue encontrado el cadáver de una mujer, no identificada, con múltiples heridas de arma blanca. A mediados de ese mismo mes, en la trocha “La Pica de Dos”, fueron localizados los cuerpos baleados de dos mujeres, amordazadas y maniatadas. Las víctimas fueron pasadas al lado venezolano, donde las autoridades procedieron a su levantamiento y por este motivo no aparecen en la relación de homicidios que lleva la policía colombiana, dijo uno de los lugareños.

En el mismo sector de Campo Dos, el 24 de abril, dejaron el cadáver de otra femenina, no identificada, con heridas de arma blanca. El cuerpo fue encontrado por los lugareños, en un sector aislado y desolado, se comentó luego.

En horas de la noche del miércoles 28 de abril, Ana Julia Calderón Santos (24), con residencia en el barrio Barco de Tibú, fue asesinada por una pareja de motorizados que la atacó en su domicilio. El hecho fue perpetrado de manera sorpresiva, y la víctima recibió cinco balazos de manos del “parrillero”, que le disparó con una pistola.

El primero de mayo, en horas de la noche, reportaron el femicidio de la venezolana Jennifer Gutiérrez en el interior de un establecimiento dedicado a la venta de bebidas alcohólicas, donde sostuvo una discusión con un sujeto que le disparó en tres oportunidades, quitándole la vida.

Así mismo, en la lista de homicidios que llevan las autoridades de Tibú aparece el nombre de Liliana Rincón Ramos, de 39 años de edad, con residencia en el barrio 11 de Febrero, quien se movilizaba por la calle principal del barrio Los Libertadores cuando fue atacada por dos pistoleros que se desplazaban en motocicleta.

Dos venezolanas

asesinadas

En el informe de la policía también aparecen como víctimas de homicidio la comerciante venezolana Maribella Guerrero Sánchez, de 39 años, ultimada de seis disparos, luego de que, acompañada de una amiga, entró al salón de billares “El Aguilón”, ubicado en la calle 5 con avenida 12 del barrio San Martín de Tibú, donde era esperada por familiares.

La mujer tenía tan solo minutos de haber llegado, cuando un hombre entró al lugar y sin mediar palabra, ni motivo aparente, le disparó, causándole graves heridas. Sus familiares la llevaron al hospital, donde falleció pocos minutos después. La venezolana era propietaria de un bar en esa población.

Otra venezolana, de nombre Nancy Arlenys Quiroz Aguilar, de 22 años, de Mérida, fue asesinada de varios disparos en el bar “Las Vegas”, de la zona La Gabarra, donde trabajaba, y se dice que fue baleada por un cliente a quien prestaba atención. Fueron sus compañeros de trabajo quienes encontraron su cadáver, en una habitación, y dijeron a la policía que debido al excesivo volumen de la música no escucharon los disparos.

Mataron a la fiscal

que investigaba

La doctora Esperanza Navas tenía ocho años laborando en la fiscalía de Tibú, Norte de Santander, y se encontraba tramitando su jubilación, que esperaba se hicieran efectiva muy pronto, debido a su amplia trayectoria en el campo judicial. Era ampliamente conocida y apreciada por la colectividad, que incrédula y sorprendida se enteró de su muerte a manos de sicarios que la visitaron en su residencia.

Como fiscal primera de la seccional de Tibú, le correspondió conocer los asesinatos de mujeres y asumió las investigaciones. Ella solía encargar su desayuno en un negocio cercano a su residencia, el cual le era llevado con gran puntualidad. El día que la mataron, según lo expresado por su esposo, tocaron el timbre y ella pensó que era la persona que le llevaba los alimentos. Al abrir se encontró con dos hombres, pistolas en mano, que le dispararon en varias oportunidades, causando su muerte.

Uno de los casos que más llaman la atención de las autoridades ocurrió en la persona de Ludy Lisbeth Vásquez Vega, de 36 años, quien recibió cuatro disparos en momentos que se encontraba en el interior de un negocio que atendía en el barrio Kennedy. Allí se hicieron presentes dos sujetos en motocicleta. El “parrillero” ingresó al local y le hizo un pedido. Cuando la mujer se volteó, sacó a relucir una pistola y le disparó, matándola en el mismo lugar de los hechos.

Ludy Lisbeth no aparece entre las personas amenazadas en los videos, ni se le conocían enemigos ni problemas. Trascendió que había recibido amenazas, a las cuales no prestó mucha atención, pues “nada debía”. Terminó asesinada.

Sandra Yanet Luna, dirigente comunitaria, es otra de las víctimas.

La Secretaría de la Mujer y Equidad de Género del Departamento de Norte de Santander, que dirige María Fernanda Ovalles Carrillo, expresó gran preocupación por los hechos que se han registrado en la zona de Tibú.

Considera que estos crímenes están afectando fundamentalmente a mujeres que se encuentran expuestas a un espiral de violencia que es consecuencia de un conflicto con el cual no tienen nada que ver. Solicitan a las autoridades que estas muertes no queden en la impunidad.

Según manifiestan habitantes de ese municipio, la violencia se ha ensañado contra la mujer y la circulación de videos en cadenas de WhatsApp, donde aparecen mensajes violentos y amenazantes contra varias de ellas, han generado gran angustia y zozobra. Varias de las muchachas que allí aparecen no saben por qué fueron incluidas y por seguridad se han visto en la necesidad de salir del municipio. Se sabe por las investigaciones que de las 25 mujeres que aparecen en el primer video, en su mayoría son venezolanas, aunque también figuran algunas colombianas.

Aun cuando no existe una pista para identificar a los responsables, todo apunta a grupos violentos que de esta manera pretenden amedrentar en medio de un conflicto destinado a lograr el control territorial y de la población.

La policía, por su parte, considera que no todas las muertes violentas ocurridas en las últimas semanas son atribuibles a la acción de grupos irregulares, y vincula varios de estos casos con hechos pasionales, venganzas y hechos circunstanciales. Sin embargo, la población no está de acuerdo con esta apreciación y reclama una investigación idónea para identificar y castigar a los culpables.

Armando Hernández

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