Capturado el cuarto venezolano por doble descuartizamiento en Perú

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A juicio de las autoridades peruanas, el cuarto detenido por el crimen estaría más implicado que lo que dice estar.

Un cuarto integrante de la banda de venezolanos que presuntamente torturó, asesinó y descuartizó la pasada semana a dos hombres en Perú, fue capturado el martes, cuando intentaba fugarse a Ecuador, informaron medios peruanos.

El detenido fue identificado como A. Perozo, un zuliano de 28 años, a quien la Policía capturó tras comprobar que su apariencia y ropa concordaban con uno de los hombres que aparecen en las grabaciones del hostal donde se cometieron los crímenes.

El venezolano se encontraba en el municipio de Aguas Verdes, de la norteña región de Tumbes, cuando estaba a punto de cruzar la frontera de Perú con Ecuador.

La captura de A. Perozo se une a las de sus compatriotas Ángel D.A. Salazar y V. Montoya, quienes presuntamente también participaron en los crímenes.

El Poder Judicial dictó contra Montoya, la primera detenida, prisión preventiva, mientras avanza el proceso de su extradición, pues la mujer tenía una orden de captura internacional dictada en Venezuela, por supuestamente ser la autora intelectual de un asesinato en Carabobo.

La policía peruana todavía busca a una segunda mujer que aparece en las filmaciones de las cámaras de seguridad, que captaron a los presuntos autores de las muertes llevando  bolsas grandes, donde supuestamente sacaban los cuerpos cercenados de sus víctimas.

Según las primeras investigaciones, el doble asesinato fue cometido por una banda de al menos seis venezolanos, dedicada a la distribución de droga y proxenetismo, que  utilizaron contra sus víctimas una crueldad extrema, típica de los grupos criminales de Venezuela.

De acuerdo con las declaraciones de Perozo, el móvil del crimen de Rubén Matamoros,  de 22 años, presuntamente obedeció a un ajuste de cuentas, pues le habían dado para la venta 50 envoltorios de droga para venderlos a 10 soles cada uno y, al parecer, se quedó con el dinero.

Su amigo, el expastor evangélico peruano, Jafet Torrico, habría sido asesinado para que no quedaran testigos.

Matamoros había sido deportado por las autoridades peruanas por haber ocultado sus antecedentes penales para obtener la residencia, pero después regresó a Perú, presuntamente de manera ilegal.

Perozo agregó que un sujeto, llamado Marcelo, lo contrató para bajar, desde una habitación del hospedaje, las bolsas que contenían los restos de ambas víctimas; sin embargo, las autoridades peruanas consideran -por los videos- que su participación en el doble crimen fue más activa. (MB)