Delito cometido por otra persona llevó a joven pareja a la cárcel

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Mostrando el oficio en el cual un tribunal penal les otorgaba libertad plena, acudieron a Diario La Nación los ciudadanos Jonathan S., y Johana P, con la finalidad de aclarar las circunstancias que provocaron su detención en un sector de La Concordia, y la implicación que luego se les pretendió hacer con una presunta banda de desvalijadores de carros y falsificadores de documentos, que fue desmantelada en Ureña.

Explicaron que su intención no es otra que aclarar todo y dejar en limpio su nombre, ya que no son delincuentes y consideran que fueron víctimas de una equivocación, por parte de las autoridades policiales, y la ligereza de vincularlos con una banda que estaría operando en la zona de frontera y que al parecer se dedica a este tipo de actividades, con las que no tienen vinculación.

Jonathan y Johana manifestaron que no fueron detenidos en Ureña, sino en un sector de La
Concordia, por funcionarios del Cicpc, y todo eso se debió a que vendieron una motocicleta de su propiedad a personas residentes en la frontera. “Se trató de una transacción comercial lícita y sin ningún tipo de asomo ilegal. Vendimos la motocicleta y entregamos los documentos de propiedad originales, como debe ser, pero luego, para nuestra sorpresa, fuimos detenidos porque la motocicleta había sido recuperada en Ureña y la estaban vendiendo con documentos falsos y forjados”.

Aclararon que nada tienen que ver con ese lío y consideraron que se trata de una acción
desarrollada por otras personas, en la cual no participaron, y que su detención se debió tan solo por la venta de la motocicleta, sin hacer el respectivo traspaso, lo cual llevó a que se les vinculara con hechos al margen de la ley, de los que nada sabían.

Mostrando el oficio del tribunal, dijeron que tan solo quieren que su nombre quede limpio y que las personas que les conocen vean que son inocentes, que fueron víctimas de una lamentable equivocación, a causa de hechos que cometieron otras personas, a quienes ni siquiera conocen, y por esos hechos los llevaron a ellos a la cárcel. “Gracias a Dios, todo se aclaró y la pesadilla terminó, hemos recobrado la libertad y estamos en la calle, con libertad plena”, agregaron finalmente. (A.H.)